China hegemónica (1 de 3): de cómo China se perfila como la nueva superpotencia mundial.


Cuatro aspectos generales conforman el poder de una nación: su poder político (su capacidad para influenciar a otras naciones y su estabilidad interna), su poder militar (su capacidad bélica), su poder económico (el tamaño y las perspectivas de crecimiento de su economía) y su capacidad científica y tecnológica (inversión en educación, tecnología e innovación). China, que ha recorrido un camino que muchos analistas han reconocido como el de una superpotencia en gestación, cuenta con grandes logros en estos aspectos, que confirmarían la tendencia a aumentar su poder, pero también grandes desafíos. A continuación el primero de tres artículos que analizan a la China hegemónica, a un EEUU en supuesta decadencia y al advenimiento del mundo multipolar.

China. Perspectivas de poder nacional:

  1. Poder económico. Los logros: quizás el rubro en el que más tiene para mostrar el país asiático es el crecimiento exponencial de su economía, que la semana pasada superó a la japonesa en tamaño, aunque desde hace varios años era la segunda en producción industrial y la primera en el crecimiento anual de su PIB. También es el primer consumidor de acero y carbón del mundo y el segundo de petróleo, en Shanghái se inaugura un rascacielos diario y en el sudeste chino industrializado se fundan nuevas ciudades cada año. Los desafíos: ¿será este ritmo sostenible? China ya acumula un grave problema de contaminación por cuenta de su crecimiento industrial y conflictos sociales comienzan a emerger de la urbanización forzada de millones de personas.
  2. Poder Militar. Los logros: China a triplicado su gasto en defensa en los últimos diez años, utilizando estos recursos para modernizar a sus antes anticuadas fuerzas militares, cuenta también con el mayor pie de fuerza de ejercito alguno (más de dos millones quinientos mil hombres). El programa espacial chino tiene también un claro enfoque en defensa, algunos reportes de prensa hablan del desarrollo de un nuevo sistema satelital anti misiles. Los desafíos: la calidad de las fuerzas armadas chinas todavía deja mucho que desear, sobre todo si se comparan con las de EEUU y su gasto en defensa, aunque alto, constituye sólo una sexta parte del estadounidense. Además, cuenta con desafíos estratégicos que le impiden proyectar poder efectivamente muy lejos de sus fronteras (por ejemplo, el 30% de sus fuerzas están desplegadas para contener a Taiwan).
  3. Poder político. Los logros: China ya es un jugador mundial, de eso no hay duda, su voz se oye en foros y organizaciones internacionales y su influencia nacional está empezando a superar el entorno asiático. Los desafíos: sin embargo, su influencia internacional puede verse amenazada por su estabilidad interna. China cuenta con varias minorías étnicas dentro de su territorio con pretensiones independentistas (tibetanos y ujieres) y el partido comunista chino siempre estará más interesado en mantener el control interno que en embarcarse en aventuras imperialistas en el exterior. Por otro lado, el advenimiento chino despierta muchas suspicacias en Asia. Japón, India, Rusia y EEUU ven sus intereses amenazados por este nuevo poder y no perderán su propia influencia sin dar la pelea.
  4. Poder técnico-científico. Los logros: China gradúa a más ingenieros que ningún otro país y aumenta rápidamente el número de patentes que recibe cada año. Los desafíos: aunque impresiona en cantidad, la calidad de la educación china todavía se encuentra muy por debajo de los estándares de las potencias mundiales. De la misma forma, EEUU obtiene seis veces más patentes cada año y posee en total más de veinte veces las patentes vigentes chinas. Así, China ocupa el puesto numero trece en el Global Innovation Index, frente al segundo de EEUU.

¿Cree que China superará a EEUU como potencia hegemónica mundial? Cuénteme lo que piensa, comente.

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5 Responses to “China hegemónica (1 de 3): de cómo China se perfila como la nueva superpotencia mundial.”


  1. 1 Jairo H. Quirós 19 agosto, 2010 en 9:23 am

    Ciertamente, no entiendo el afán de algunos países por convertirse en potencia mundial con base en un protocolo artificioso, creado por académicos, que establece las características y requisitos de los aspirantes a potencias, para que contrariamente a lo deseado,se distancien del entorno natural que deberían liderar, sacrificando el bienestar de sus pueblos. Ser potencia mundial es pertenecer a un club de exclusividades, de privilegios, de componendas para mantenerse en el poder y trabajar por su interés, sin ejercer un liderazgo que busque redimir a sus sociedades. China, lo mismo que Brasil, tienen grandes desafíos internos en cuanto a la búsqueda de la equidad y la justicia sociales que deben subsanar antes de pertenecer a una élite que los aleja de su propia realidad. ¡Claro que China tiene conque superar a Estados Unidos! pero no con base en los cuatro poderes descritos, sino cimentada en el poder de su cultura milenaria que ha conservado y respetado con fidelidad, lo que le da solidez y seguridad a su emprendimiento.

  2. 2 Felipe Arango 24 agosto, 2010 en 3:19 pm

    Yo creo que más que una relación netamente jerárquica, lo que deja entrever el futuro cercano entre las dos potencias es un punto de equilibrio geopolítico sustentado por un sistema de contrapesos: aunque China posee 14 fronteras terrestres y 3 fronteras marítimas, siendo la capacidad de expansión de su influencia política prácticamente inagotable, y pese a que la legitimidad política de E.E.U.U en las Américas y África va en picada, son las corporaciones norteamericanas las que regulan la magnitud de la producción manufacturera en China. Si E.E.U.U percibiera algún peligro político-militar latente, podría imponerle (como último recurso) un embargo económico a Beijing. Así que esa interdependencia económica es probablemente lo que evitará por el momento que gringos y chinos decidan pisarse las mangueras y alardear demasiado de sus respectivos poderíos.

  3. 3 realpolitikmundial 26 agosto, 2010 en 9:03 pm

    Varias cosas, aunque medir a los países del mundo según su poder nacional puede ser una aproximación bastante realista de las relaciones internacionales (que ignora muchos aspectos importantes del desarrollo de estas sociedades) es un punto de partida necesario para analizar el orden mundial y a sus actores principales.
    Por otro lado, es verdad que la relación entre Estados Unidos y China no puede medirse solo como “quien está por encima de quien”, la situación es mucho más compleja, sin embargo, la aproximación de poder nacional, como lo dije antes, permite un acercamiento.
    Finalmente, la propuesta de la tercera entrega de “China hegemónica” se centrará en las posibles caracteristicas del nuevo orden mundial que se está configurando con el ascenso de estas nuevas potencias. Pero, aunque multipolar en general, la posición de Estados Unidos como LA superpotencia mundial se mantendrá por todavia algunos años.

  4. 4 Roberto 28 marzo, 2011 en 6:40 pm

    Si si lo hara. Esperemos que no de manera traumatica. La potencia saliente, EUA, esta herida, devastada económica, productiva, social y moralmente.
    Lo peligroso es que su única carta es su vasto poder militar, lo mas peligroso es que no han dudado en utilizarlo.
    China tiene que volverse mas fuerte para contrarrestar las agresiones de EUA en todo el mundo. Solo con un poder mayor quizá EUA recapacite y deje de tratar de imponer su imperialismo desesperado.
    No es facil, pero es el momento de presentar un frente unido contra las agresiones de EUA, y dejar que la nueva potencia tome su rol de manera pacifica.
    EUA tiene que comprender pronto que su fin ha llegado y aceptarlo pacíficamente.
    De lo contrario el mundo sufrirá.

    • 5 Santiago Silva Jaramillo 28 marzo, 2011 en 9:25 pm

      Pues si no entiendo mal, planteas que China debe armarse para contrarestar las actitudes “imperiales” de Estados Unidos. Si suponemos que en realidad el orden internacional actual es el de un cruel imperio estadounidense, que ya es de por si debatible, la única opción, según lo planteas de hacerle cara es que otra potencia se convierta en el hegemón mundial, en este caso China.
      Pues bien, si todo lo anterior fuera cierto (e insisto, es bastante debatible), personalmente preferiría un imperio norteamericano que uno chino, el un país democratico, que al de una autocracia. Ahora bien, y creo haberlo sostenido bastante bien en el artículo, Estados Unidos no esta en decadencia alguna, mucho menos cercano a un declinar absoluto. Como tampoco lo esta Europa, como tampoco todo Occidente. Y, de nuevo, el ascenso chino tampoco es una certidumbre, muchisimos obtaculos se plantean en su camino. Empezando por el más básico, de que los mismo chinos quieran ser la super potencia mundial que tantos temen y otros tantos esperan.

      Un saludo y gracias por comentar.


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