La cercanía de los enemigos.


Sobre el siguiente escenario de la ‘guerra contra el terrorismo’.

Bin Laden ha muerto. E incluso hay quienes predicen que su sueño, el Choque de Civilizaciones, ha fracasado. Sin embargo, la guerra contra el terrorismo se encuentra bastante lejos de terminar e incluso, podría decirse, está apunto de reinventarse a si misma. Luego del ataque de las fuerzas especiales de la marina estadounidense, SEAL, en el complejo de Abbotabad, donde murió el líder de Al-Qaeda, los suspiros de alivio e incluso gritos de alegría fueron reemplazados rápidamente por una pregunta sobre la cabeza del público mundial: ¿sabía Pakistán del escondite de Bin Laden? O aún peor: ¿lo estaban escondiendo?

Los oficiales pakistaníes, incluso el ex presidente Pervez Musharaf, han respondido con una incoherencia que solo alienta las sospechas, culpando a la extensión de su país y la ausencia de cooperación de los servicios de inteligencia estadounidenses. También, como lo que algunos han señalado es una táctica de distracción, se han enfocado en la parte en la que las fuerzas militares extranjeras violan su territorio y soberanía y no en la que el hombre más buscando del mundo vivía en su patio trasero.

Porque eso es exactamente lo que es Abbotabad, un lugar de retiro para los generales y oficiales del ejército pakistaní. Incluso hay algunas bases y centros de reclusión en los alrededores. Ahora bien, ninguna de las excusas del ejército de Pakistán los deja bien parados, como señala The Economist, pues, o bien fallaron en encontrar a Bin Laden, que se escondía literalmente bajo sus narices, o si en realidad lo ayudaban, pero no pudieron oponer ninguna resistencia frente al ataque estadounidense. En ambos escenarios, el incapaz ejército pakistaní sale bastante humillado.

Y eso es importante porque el régimen político de Pakistán se sustenta, y lo ha hecho por años, en los militares y una pérdida de credibilidad semejante frente a la población puede llevar a que se ejerzan presiones importantes en el débil sistema del país.

Por otro lado, todo el incidente señala y profundiza el empeoramiento de las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán, que han mantenido una frágil alianza por años. Ataques contra civiles por aviones no tripulados estadounidenses y problemas de confianza entre los servicios de inteligencia de ambos países han deteriorado su alianza contra los grupos terroristas escondidos (o asilados ¿?) en Pakistán. La celebré ISI pakistaní (directorio de servicios de inteligencia), ha sido sospechosa de mantener lazos y proteger organizaciones terroristas.

Finalmente,  con un Afganistán más estable, Estados Unidos y la comunidad internacional tendrán que presionar a los militares, oficiales y miembros de la ISI pakistaníes, para que su compromiso en la lucha contra el terrorismo islamista supere la pantomima actual. El reto sin embargo, incluye a una población civil contraria a la influencia y presencia extranjera, a unos miliares resentidos y desconfiados y a que Estados Unidos y Europa se encuentran, luego de la muerte de Bin Laden, listos para abandonar el  suroeste asiático tan pronto como les sea posible.

¿Nos encontramos cerca del final de la ‘guerra contra el terrorismo? ¿es ésto posible? ¿escondía Pakistán a Bin Laden? Cuénteme lo que piensa, comente.

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2 Responses to “La cercanía de los enemigos.”


  1. 1 Jairo H. Quirós 18 mayo, 2011 en 12:40 pm

    El antagonismo cultural que habíamos planteado entre el mundo islámico y el occidental, obliga a pensar que la escalada terrorista continuará, vaya a saber con qué modalidades y con qué intereses.
    Por otra parte, me atrevo a sugerirte que hagas un ensayo entre el caso de Colombia con Ecuador, generado por la incursión de nuestro ejercito en el país hermano, y el generado entre Pakistán y Estados Unidos, por su incursión militar que culminó con la muerte de Bin Laden, para establecer semejanzas y diferencias entre estos dos conflictos y sus respectivas repercusiones internacionales.

    • 2 Santiago Silva Jaramillo 18 mayo, 2011 en 1:41 pm

      Si, el paralelo entre los dos episodios es bastante claro: un país interviene en otro para matar a un terrorista y evita informar hasta que la operación está hecha por pura desconfianza. Los movimientos de los vecinos también han sido similares. Pakistán, igual que Ecuador hace unos años, ha empezado a girar hacia otras esferas y a buscar un apoyo internacional que legitime su queja de violación de soberanía, intentando distraer la atención de la complicidad o incapacidad de su organismo de inteligencia. China (y en nuestro caso Venezuela) estuvo bastante dispuesta a recibir al aliado que dejaba el lado de Estados Unidos.
      Definitivamente da para un ensayo interesante. Lo tendré muy en cuenta.

      Un saludo y gracias por comentar.

      PD. Te cuento que hoy me publicaron otro artículo en El Colombiano. En “El autor” puedes encontrar el enlace.


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