El menor de dos males.


De cómo Ollanta Humala no será un nuevo Lula, pero tampoco otro Chávez.

Refiriéndose a las recientes elecciones presidenciales de Perú, la mayoría de analistas, comentaristas y personalidades políticas (hasta el mismo Vargas Llosa), sostuvieron que la segunda vuelta, donde se enfrentaban Ollanta Humala y Keiko Fujimori, era el peor de los escenarios para el país y que los peruanos se enfrentaban a escoger entre el menor de dos males. Y era cierto. Por un lado, Humala cuenta con el silencioso apoyo del presidente venezolano, Hugo Chávez, que pretende, como siempre, aumentar su influencia en la región, y por el cual el señor Ollanta había declarado admiración hace unos años. Sin embargo, la alternativa no era la mejor. Keiko es la hija de presidente peruano Alberto Fujimori, condenado por corrupción y asesinato y vinculado con una larga lista de actividades criminales y personajes siniestros.

El primero era el candidato del desastroso Socialismo del Siglo XXI, el segundo, la heredera de un régimen corrupto y criminal. Y Perú en el medio. Porque la economía peruana, empujada por las inteligentes medidas de ex ministro de economía y también candidato Pedro Pablo Kuczynski (que entre otras cosas hubiera sido un excelente presidente), crece a un espectacular ritmo del 9% anual y se ve amenazada por la victoria del ahora presidente electo de Perú, Ollanta Humala.

La bolsa, por ejemplo, no lo recibió bien, cayendo más de 12 puntos (en la mayor desvalorización de su historia) al conocer la noticia de su victoria. Los inversionistas, sin ninguna duda, están nerviosos por la plataforma izquierdista de Humala y por las posibles reformas que su gobierno pueda iniciar y que puedan amenazar la estabilidad macroeconómica que supone el milagro económico peruano.

Aún así, el mismo Humala había estado moderando bastante su discurso en las últimas semanas de campaña (al igual que Fujimori), buscando atraer a los votantes del centro y tranquilizar a los de la derecha. En buena medida lo consiguió, aunque el apoyo de Alejandro Toledo e incluso de Vargas Llosa, ayudaron en la tarea de convencer a ese 15% de votantes que le dieron la victoria.

Parte de su nueva retórica incluía la comparación con Lula, en contraposición a Chávez. El ex presidente brasilero es el epitome de la moderación y de una combinación de políticas sociales con generación de confianza a los inversores.

Pero es poco probable que Humala sea, al fin de cuentas, como Lula o como Chávez.

No será como Lula porque, como la caída de la bolsa demostró, los inversionistas no se encuentran para nada cómodos con su presidencia y le costará mucho lograr ese clima de confianza que dominó los ocho años del anterior presidente brasilero. Así mismo, sus seguidores más férreos votaron por él durante la primera vuelta (con 34% de los votos) con una plataforma radical que no puede traicionar del todo, mientras que los que votaron de más en la segunda vuelta,  no lo hicieron tanto por él, sino contra Fujimori.

Pero tampoco será Chávez. Principalmente porque para ganar la presidencia, Humala tuvo que sortear una campaña muy polarizada y tiene, en efecto, casi el 50% de los votantes en su contra. De igual manera, la oposición que desde ahora se disponen a hacer los fujimoristas supondrá un obstáculo enorme para cualquier aventura socialista y la gobernabilidad de Humala se verá reducida significativamente.

Estará en el medio, en un lugar difícil de determinar, donde deberá equilibrar políticas sociales radicales con un ambiente amistoso para los inversionistas. También tendrá que sostenerse sobre su base socialista y sus reivindicaciones populistas y la oposición férrea de Keiko y los amigos de su padre. Deberá evitar ser un desastre y esto le impedirá ser un estadista.

Y Perú en el medio.

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5 Responses to “El menor de dos males.”


  1. 1 Jairo Qurós 8 junio, 2011 en 8:50 am

    Nada hasta ahora me hace cambiar de opinión respecto a que los ciudadanos latinoamericanos actuamos según nuestras emociones y pareciera que todo es realismo fantástico. O si no, ¿cómo explicar el caso peruano? El extraordinario crecimiento económico que deja el gobierno saliente, debió contar con el apoyo popular y no fue así. Creo que tantos años aumentando la brecha entre ricos y pobres, solo basándose en cifras macroeconómicas, no es suficiente para llenar las espectativas de un basto sector de la población sumido en la pobreza. Quizas su desesperanza lo hace actuar con impaciencia, como si esperaran un milagro de algún otro mesías.

    • 2 Santiago Silva Jaramillo 8 junio, 2011 en 8:50 pm

      Si, es frustante ver como, en el caso peruano (aunque los ejemplos en latinoamérica abundan), los logros de años de responsabilidad económica y política pueden verse truncados por las acciones y la presencia de Humala. Los acontecimientos recientes aún así (el nombramiento de un gabinete provicional y la mejoría en las bolsas) muestran que quizás las esperanzas de Perú no estén del todo perdidas.

      Gracias por leer y comentar, tío. Saludos.

  2. 3 carlos timana 8 junio, 2011 en 11:02 am

    Hola, felicitaciones, es un escrito interesante, pero hago dos anotaciones.
    La primera, hay que revisar más la historia económica del Perú, es posible que la situación pueda desmejorar mucho, Perú ha tenido periodos económicos basados en socialismo de Estado como durante el gobierno de Velasquez y el primero de Alan García… es decir, sería más un giro en U a lo que había antes y es probable por las promesas de redistribución y las expectativas entre los pobladores del Ande.
    Lo otro es que conociendo la estructura de partidos en el Congreso peruano, no es descartable una alianza entre los fujimoristas y Ollanta, con tal que mejore la situación de su lider… mejor carcel, reducción de pena…

    • 4 Santiago Silva Jaramillo 8 junio, 2011 en 8:53 pm

      Es interesante la anotación que haces respecto a la posibilidad de un acuerdo entre Humala y los fujimoristas por mejorias a las condiciones de la carcel del ex presidente. Es bastante probable, sin embargo, que la misa presión de este sector impida que Humala emprenda reformas demasiado ambiciosas o incluso que bueque cumplir algunas de su propuestas populistas

      • 5 Santiago Silva Jaramillo 8 junio, 2011 en 8:55 pm

        Aún así, la política siempre da lugar a acuerdos, incluso los más inesperados, así que quedaremos a la expectativa respecto a la verdadera gobernabilidad de Humala cuando empiece su gobierno.

        Que bueno saber que me lees, Carlos. Un saludo.


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