Mercenarios


Fuente: The big picture – Boston.com

Sobre el mercado internacional para los soldados privados.

Un mercenario es aquella persona que vende sus servicios como combatiente a un conflicto ajeno, por el que no siente ningún apego ideológico. Aunque han sido una constante histórica en los conflictos humanos, los mercenarios han tenido altas y bajas. Luego de la aparición de los Estados-nación en los siglos XVIII y XIX, por ejemplo, la guerra se convirtió en un asunto nacional en donde voluntarios, conscriptos o soldados profesionales remplazaron a los mercenarios, que habían dominado los campos de batalla durante la edad media y habían jugado un papel importante durante la antigüedad.

Aunque en su mayoría ausentes, nunca han desaparecido. Los mercenarios han participado en diferentes conflictos durante el siglo veinte, donde han jugado papeles secundarios y muchas veces se han hecho celebres por su irrespeto de los derechos humanos y su falta de lealtad hacia sus contratantes. Como todos los mercenarios, desde que existen.

Es bastante común que en países de post conflicto, una gran cantidad de hombres, que solo han conocido la guerra y lo único que saben hacer es pelearla, busquen alguna manera de sacarle provecho a su know how bélico. Y es precisamente allí donde entran las empresas internacionales de seguridad, esos grandes conglomerados especializados en proveer servicios en lugares con problemas de violencia e inestabilidad, donde entrenan a las fuerzas locales y las apoyan en acciones de vigilancia y donde protegen a personal e intereses de las multinacionales que allí operan.

Estas empresas buscan en todo el mundo ex combatientes que quieran ejercer como guardaespaldas de personajes importantes o vigilantes en sitios clave. Los contratistas en las guerras de Irak y Afganistán son el mejor ejemplo de esta dinámica. De vez en cuando, sin embargo, estas empresas utilizan a sus hombres y contactos para que intervengan activamente en un conflicto armado extranjero, como combatientes pagos de uno de los bandos.

Las revueltas árabes han demostrado esto último muy bien.

En Bahréin, durante la represión a las protestas a principios de año, uno de los jeques de la isla utilizó a empresas de contratistas de seguridad australianas para contratar mercenarios y conformar un grupo elite que protegiera al régimen. Ciudadanos de países de Europa del este y África occidental, e incluso algunos colombianos, respondieron al llamado, que incluía, por supuesto, un atractivo salario de cuatro mil dólares mensuales por los servicios prestados. No hay claridad sobre si esta fuerza alcanzó a entrar en acción durante la represión de las protestas en Bahréin, pero su objetivo principal era el de proteger lugares importantes, como aeropuertos y oleoductos, mientras las cosas volvían a la normalidad en las calles.

Pero el mayor beneficiario de mercenarios durante los últimos meses no ha sido nadie más ni nadie menos que Muammar Gadafi, que desde principios de la rebelión en Benghazi a principios de año, estuvo fletando aviones llenos de mercenarios africanos, que apoyarían a sus fuerzas en la represión de la ahora exitosa revolución libia. Gadafi había llegado a la conclusión, terriblemente acertada, de que sus tropas podrían sentir escrúpulos a la hora de matar a sus compatriotas, un problema que se solucionaría con la entrada en acción de mercenarios extranjeros, que no sentían ningún apego hacia los ciudadanos libios. Esto también explica el desprecio que los libios han sentido durante toda la guerra hacia estas tropas, que han sido depositarios de incluso más odio que las tropas regulares de Gadafi.

El más reciente episodio involucrando a estos personajes incluyó la ejecución de mercenarios croatas y colombianos por parte de las fuerzas rebeldes libias la semana pasada. Los colombianos habían sido reclutados por medio de las redes sociales. El fenómeno no es nuevo, muchos militares y policías colombianos han sido reclutados por empresas como Blackwater (una de las mayores contratistas de servicios de seguridad en el mundo) y han sido desplegados en lugares como Irak, Afganistán, los Emiratos Árabes Unidos, entre muchos otros. También se han conocido reportes de mercenarios que formaban parte de los grupos irregulares colombianos, como las Farc o los paramilitares. Como sabemos, la ideología es lo de menos, los contratistas se preocupan por la experiencia militar, nada más.

¿Qué tan perjudicial es el fenómeno de los mercenarios para el mundo y específicamente para Colombia? ¿Cómo puede abordarse esta cuestión? Cuénteme lo que piensa, comente.

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