Imperator


Fuente: wikipedia commons

Sobre la campaña de acoso de Rafael Correa a los medios de comunicación de Ecuador

El pasado lunes 27 de febrero el presidente ecuatoriano Rafael Correa, en un acto de desvergonzado descaro y fingida magnanimidad ‘perdonó’ al periódico El Universo de su país, a sus editores y uno de sus columnistas, condenados a dos años de cárcel y  a pagar una millonaria indemnización al señor Correa por cargos de injuria y calumnia.

En una intervención que hizo pensar a muchos en un emperador romano decidiendo sobre la vida de un gladiador herido sobre la arena del coliseo. La imagen resulta perturbadora porque (aparte de lo obvio) supone que Correa quiere hacerse ver como el hombre con poder de vida o muerte sobre los medios de comunicación ecuatorianos.

En realidad, estoy convencido que toda la pantomima (es decir, la demanda, el proceso judicial, la condena y el perdón) fueron parte del esfuerzo de Correa para intimidar a los medios locales adversos a su gobierno. Mejor dicho, que su objetivo no era castigar particularmente a El Universo sino ponerlo como ejemplo para el resto de periodistas de su país; dejarles claro un mensaje sobre las consecuencias de cuestionarlo frente a la opinión pública.

Por supuesto que esto representa una clara violación a la libertad de prensa y expresión de una democracia liberal moderna. Correa ha logrado amenazar a todos los medios de comunicación de su país soterradamente y podrá mantenerlos con el bozal mientras exista la posibilidad de llevarlos ante las cortes por ‘hablar demasiado’ sobre el presidente ecuatoriano y su gobierno.

Muchos han sostenido que el perdón presidencial a El Universo se debió a la presión que organizaciones internacionales y gobiernos de la región ejercieron sobre Correa para que desistiera de sus acciones contra los periodistas y el periódico juzgados. Sin embargo, estoy convencido de que el presidente ecuatoriano se salió con la suya.

Me explico.

Por un lado, Correa pudo haber desistido del proceso en incontables ocasiones, incluyendo cuando, en medio del proceso judicial, la comunidad hemisférica se mostraba más contraria a su proceder. Esto demuestra que Correa quería esperar por el efecto que la sentencia y posteriormente la muestra de magnanimidad presidencial del perdón tendría en los medios y la sociedad ecuatoriana.

De igual manera, actuar como lo hizo, y en los tiempos en los que lo hizo particularmente, le permitieron no llevar las cosas hasta un punto en dónde quedara como el dictadorzuelo que es. Es decir, decidió echarse para atrás y ‘perdonar’ a los condenados porque sabía de las consecuencias de llevar al proceso hasta el final y porque esto podría, en algunos círculos bastante miopes, ser visto como el gesto de un conciliador y no el de un hipócrita calculador.

El Universo no cerrará y los periodistas y editores no perderán sus empleos o irán a la cárcel, pero el daño está hecho, la prensa ecuatoriana ha entendido el mensaje y vienen muchos meses de autocensura por delante. Esperemos igual que en el resto de América Latina, los presidentes y gobiernos no están tomando nota de las acciones del patético emperador ecuatoriano.

¿Qué consecuencias este el caso de El Universo para el resto de Latinoamérica? ¿Existen límites para la libertad de prensa? ¿Está en las potestades de los poderosos delimitar esas fronteras? Cuénteme lo que piensa, comente.

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3 Responses to “Imperator”


  1. 1 Jairo Quirós. 29 febrero, 2012 en 8:44 am

    El comportamiento del emperadorcito Correa, como tu lo has nombrado, es, ni más ni menos, la representación fehaciente de aquel dictador latinoamericano y tropical, pleno de emotividad y enajenado por el poder que recrea muy bien nuestro Nobel García Marquez en su libro EL OTOÑO DEL PATRIARCA.
    Correa ha actuado embelesado por el poder, pretendiendo condenar a la prensa libre al ostracismo; y en su vaivén de emociones y cálculo político, quiere presentarse ante su pueblo y sus contradictores, como un hombre magnánimo. Ni más ni menos, la caricatura de nustros dictadores criollos.

    • 2 Santiago Silva Jaramillo 29 febrero, 2012 en 8:59 am

      En verdad las acciones y el comportamiento de Correa durante todo este proceso se asemeja al de un mediocre dictador. Por supuesto, ha logrado envolverlo todo dentro de la institucionalidad, buscando no quedar tan mal internacionalmente y poder defenderse citando la ley, pero un presidente de una república, con todo lo que esto implica y representa dentro de una democracia, no debería haber construido el terrible precedente que ha alcanzado Correa.

    • 3 Santiago Silva Jaramillo 29 febrero, 2012 en 8:59 am

      Gracias por comentar,

      Un saludo!


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