5 consecuencias geopolíticas de la crisis en Ucrania


Barack Obama visita Europa, Londres Fuente: The Big Picture - Boston.com

Barack Obama visita Europa, Londres
Fuente: The Big Picture – Boston.com

Por Santiago Silva Jaramillo

A las anteriores entradas sobre la crisis en Ucrania (Un realista, un liberal y un socialista discuten la crisis en Ucrania; y Putin está ganando: tres consecuencias para el mundo), ahora presento estas cinco consecuencias geopolíticas de las agresiones rusas en Europa Oriental y la tímida respuesta de Occidente:

Llamada de atención a la Unión Europea y sus detractores: los enemigos comunes son siempre el mejor incentivo para fortalecer una alianza. Y en los últimos años, a la Unión Europea le faltaba precisamente eso, un enemigo común claro que no fuera las peleas internas y la crisis económica. Rusia ha llegado a llenar ese vacío en la confederación de estados europeos. Ahora, los líderes europeos utilizan a este nuevo-viejo contendor internacional como la excusa perfecta para destrabar procesos de integración estancados e incluso contener las tendencias de separación en algunos países como Reino Unido. Una idea clásica, pero no por eso menos poderosa.

Puerto de Sebastopol, Crimea Fuente: The Big Picture - Boston.com

Puerto de Sebastopol, Crimea
Fuente: The Big Picture – Boston.com

“¡Fascistas del mundo, uníos!”: curiosamente, el mayor apoyo de Putin a su agresión en Ucrania no ha venido del interior de Rusia, los más emocionados con la “nueva asertividad” rusa son los extremistas de derechas de los países europeos. Partidos y líderes políticos nacionalistas de extrema derecha de Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Hungría, entre otros, han reconocido el referendo de Crimea que la anexó a la Federación Rusa y apoyado públicamente las pretensiones de Putin en Europa Oriental. Putin resulta un modelo a seguir tentador para muchos extremistas europeos: nacionalista, xenófobo, autoritario y conservador. Su apoyo resulta extraño, pero posiblemente peligroso si siguen ganando escaños en los parlamentos de sus países igual que en los últimos años.

La sonrisa en la boca de China: Barack Obama había anunciado un “pivote a Asia” hace poco más de un año y aunque la semana pasada realizó un extenso viaje en la región como soporte de la estrategia de contención del ascenso chino, la realidad es que la crisis en Ucrania probablemente s se ha robado la atención de la opinión pública estadounidense, y los tomadores de decisión de Washington. El pivote tendrá que esperar a que el viejo enemigo resurgido en Europa Oriental pueda regresar a las buenas maneras de los años noventa o a que los europeos occidentales asuman un rol más activo en su oposición a las valentonadas de Putin.

Escuela de Cadetes, Rusia Fuente: The Big Picture - Boston.com

Escuela de Cadetes, Rusia
Fuente: The Big Picture – Boston.com

La impotencia del Occidente democrático: sanciones. Esa ha sido la principal respuesta de Estados Unidos y sus aliados de Europa Occidental a la agresión rusa. Eso y hablar duro. Pero ninguna de esas dos apuestas han detenido las acciones de Putin en contra de Ucrania, ni han ayudado al torpe e incapacitado gobierno ucraniano a responder efectivamente a la práctica invasión de varias de sus provincias en el este y la pérdida de Crimea. Occidente ha demostrado que no cuenta ni con la determinación, ni con las herramientas adecuadas para prevenir una agresión como la de Rusia en Ucrania. Esto lanza al ambiente global un peligroso mensaje: que las potencias locales pueden pretender hacer algo similar sin que Estados Unidos o Europa tengan la voluntad suficiente y los recursos para impedirlo.

La doctrina Putin: toda la crisis en Ucrania ha sido, por supuesto, el perfeccionamiento de la política internacional expansiva de Vladimir Putin. Rusia, en las manos de Putin, busca volver a las viejas glorias del imperio soviético, poniendo bajo su bota, por lo menos, a los países que considera vitales para mantener su influencia regional y proyectar su poder global. Es nostalgia de potencia perdida, pero real y con consecuencias tan claras como las que ahora viven los ucranianos. Dos ideas sustentan esta doctrina –que con seguridad marcará las acciones rusas en los próximos años-: (1) que el “vecindario ruso” es inviolable por otras potencias y que, llegado el caso de una amenaza de oposición a la voluntad rusa (2) la fuerza puede utilizarse con impunidad ante la inactividad de la comunidad internacional. Estas ideas fueron puestas en práctica por Putin primero en Georgia en 2007, ahora en Ucrania y Moldavia y probablemente podrían influenciar sus estrategias futuras en Europa del Este y Asia Central.

Protestas en Europa en 2012, Grecia Fuente: The Big Picture - Boston.com

Protestas en Europa en 2012, Grecia
Fuente: The Big Picture – Boston.com

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