La nueva geopolítica del petróleo


polusión

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Por Santiago Silva Jaramillo

Algo está cambiando en el mercado energético y por supuesto, en la estabilidad geopolítica de las últimas cuatro décadas. En efecto, el precio del petróleo -pero también de otros hidrocarburos y en general, de los recursos naturales- se han desplomado en las últimas semanas. Algunos analistas señalan a una decisión de competencia internacional y lucha política los bajos precios del petróleo. Tom Friedman, por ejemplo, sostiene que la reducción del precio del petróleo internacional no ha sido una coincidencia, sino consecuencia del enfrentamiento entre Estados Unidos y Arabia Saudita contra Rusia e Irán. Es decir, un aumento en la venta de las reservas de los estadounidenses y sauditas que busca aprovechar la dependencia de las economías de sus enemigos en el comercio del crudo, ahondando en las sanciones económicas que ya ha impuesto Occidente a ambos países.

Sin embargo, parece no ser solo un asunto de contexto. De hecho, los datos del mercado energético parecen presentar una tendencia más profunda de bajos precios del petróleo. En primer lugar, por el desarrollo tecnológico que ha permitido que varios países que hasta hace poco solo tenían producciones marginales o apenas suficientes para su consumo interno, han aumentado su producción, convirtiéndose incluso en exportadores de energía.

En segundo lugar, la conservación y apuestas por nuevas tecnologías de generación -sobre todo más limpias- han reducido la dependencia de algunos países en las fuentes fósiles de  generación de energía. Este ha sido un esfuerzo explicado por dos razones: (1) la respuesta a las necesidades ambientales y la agenda de sostenibilidad, y sobre todo (2), la “independencia” de las importaciones de hidrocarburos y el riesgo que implica depender de los países petroleros (que suelen ser inestables y conflictivos) para suplir la demanda energética.

Son estos, los países petroleros, los mayores afectados con estas nuevas tendencias del mercado energético.

Por supuesto, el enemigo de las potencias petroleras no es el “fracking” estadounidense, sino el ascenso de las energías alternativas, la conservación energética y el desarrollo de nuevas tecnologías. Es decir, no es una consecuencia lineal ni única del “fracking” como herramienta de extracción, sino de varias tendencias energéticas que están moldeando la nueva geopolítica de la energía global. Así, el consumo energético de Estados Unidos, por ejemplo, ha reducido de manera importante su dependencia no solo de las importaciones de petróleo, sino del uso de energía de fuentes fósiles en general, pasando del 91,4% en el año 1980 al 83,6% en 2012.

consumo energía

 

Por supuesto, esto supone un escenario de consumo de energía más complejo, en donde las nuevas tecnologías, la preocupación por el medio ambiente y los conflictos geopolíticos parecen estar, por fin, desincentivando la dependencia y el uso de hidrocarburos en muchos países. Esto implica que el bajo precio del petróleo, que incluso ha aguantado el empeoramiento de la situación política en Medio Oriente y en Europa del este, algo que hace algunos años hubiera lanzado el precio del crudo al cielo.

contaminaciónvehiculos

 

Por supuesto, el crecimiento de los centros urbanos también ha implicado un incremento importante en la demanda de energía, pero sobre todo, de la contaminación y la preocupación por encontrar alternativas energéticas.

urbanización

Pero no solo las grandes potencias petroleras de Medio Oriente y Asia han sentido el golpe de los cambiantes precios de hidrocarburos. Países latinoamericanos, como Venezuela y Colombia (en grados diferentes, pero ambos con preocupaciones fiscales) han visto sus presupuestos reducidos en semanas. El asunto es que la inestabilidad de los precios pueden influenciar la inestabilidad de su política. Venezuela, por ejemplo, ya ha extendido el temor en los mercados de una cesación de pagos y las dinámicas de su política interna no ayudan a tranquilizar sobre su futuro cercano en el que las rentas del petróleo costoso se hayan terminado.

Así, como otros países dependientes del petróleo, Colombia y Venezuela tendrán que replantear su política fiscal en la nueva realidad energética, en donde las reducciones del consumo en Europa y China, la “independencia” energética de Estados Unidos, y el enfrentamiento entre los saudíes e Irán, mantendrán el precio del crudo en precios relativamente bajos en comparación con los últimos años.

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