Cinco grandes mitos de la migración ilegal


Fuente: The Boston Big Picture

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Por Santiago Silva Jaramillo

Los últimos meses dos asuntos de contexto han devuelto la discusión sobre la migración (particularmente la ilegal) a la agenda internacional: la crisis humanitaria del mediterráneo y la campaña presidencial en Estados Unidos. Por un lado, la tragedia de cientos de muertos en un flujo constante de migrantes ilegales que desde las costas del norte de África intentan alcanzar Europa en hacinados barcos de contrabandistas, mientras las autoridades europeas intentan implementar una política común sobre cómo atender el problema, balancéanadose entre la atención a los náufragos y la persecución de los contrabandistas, y el cierre de sus fronteras. Por otro lado, el ascenso de un curioso candidato en las elecciones primarias del Partido Republicano en Estados Unidos, el empresario y celebridad Donald Trump, ha revivido las discusiones, sobre todo en las visiones más conservadoras de los estadounidenses, sobre las consecuencias de la migración -particularmente ilegal- sobre la sociedad y economía del país.

Fuente: The Boston Big Picture

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  1. Los inmigrantes tienen un efecto negativo en las economías de los países receptores: contrario a algunas ideas plateadas sobre prejuicios de la migración como un elemento desestabilizador de las estructuras económicas de los países receptores, particularmente al entrar a jugar en el mercado laboral (“robar los empleos de los nativos”) y demandar demasiado de los sitemas de atención social (subsidios de desempleo, salud o educación). Sin embargo, la mayoría de los estudios sobre el impacto de la migración -incluso la ilegal y de trabajadores poco especializados- coinciden en los beneficios que tiene la migración sobre las economías receptoras. El Cato Institute, por ejemplo, señala que los inmigrantes suelen tener cinco efectos positivos sobre las economías de los países donde llegar a vivir, a saber: 1. naturaleza de emprendimiento, 2. juventud y edad media de trabajo, 3. llenan espacios y nichos laborales que los nativos no ocupan, 4. por su edad, muchos ya han adelantado estudios, y 5. disposición a la innovación y el cambio económico.
  2. La migración ilegal es un problema de control efectivo de las fronteras del país receptor: no realmente, al menos, los esfuerzos en control fronterizo no han demostrado ser efectivos para detener el flujo migratorio. La frontera entre México y Estados Unidos es un muy buen ejemplo, donde fuertes controles, patrullas, muros e incluso participación de vigilantes civiles no ha logró cambiar por años la tendencia migratoria entre ambos países. La migración es ante todo un problema de desarrollo, desigualdad y política interna; los migrantes son “expulsados” de sus lugares de origen por el estancamiento económico, la inestabilidad política u ocasionalmente, eventos desencadenantes como desastres naturales. Esto habla más de los motivos de inicio y no de los controles como posible solución.
  3. Los inmigrantes son en su mayoría las personas más pobres de los países expulsores: no necesariamente. Muchos de los inmigrantes hacen parte de dos fenómenos separados. Por un lado, la llamada “fuga de cerebros”, es decir, la migración de personas educadas de un país a otro persiguiendo mejores oportunidades laborales y sociales y aprovechando la globalización para hacerlo. Pero la gran migración, la de millones de personas también se concentra en los individuos de ingresos medio y medios bajos de las sociedades expulsoras. Primero, por los costos que implica la migración, y segundo, porque la frustración del estancamiento económico se concentra en esta población, más allá de los más pobres.
  4. La mayoría de los inmigrantes tienen problemas para adaptarse a sus países de destino: aunque es cierto que muchos descendientes de migrantes del magreb africano en Paris o inmigrantes musulmanes en ataques islamistas en Europa se han convertido en el epítome de la crítica por el multiculturalismo y la capacidad de asimilación de las sociedades occidentales de su población inmigrantes, los casos señalados son eso precisamente, casos, excepciones a los cientos de millones de migrantes que se han logrado incluir en sociedades completamente diferentes durante cientos de años.
  5. La migración ilegal es negativa para el comportamiento demográfico de un país: no, la migración es un milagro de la demografía, sobre todo para sociedades que envejecen como Europa, donde los migrantes no solo reemplazan la población en edad productiva necesaria para que la economía siga andando, sino que su impulso reproductivo continúa -al menos en la primera generación- a mantener vibrante la sociedad receptora con nuevos miembros.

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