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Gráfico: Víctimas de minas antipersona 2013-2014

Víctimas de minas antipersona 2013-2014: aunque sea un fenómeno global, el uso de mientras antipersona y las víctimas por este flagelo están concentradas en países con conflictos armados en desarrollo. Afganistán, Colombia y Myanmar concentran la mayor cantidad de víctimas, aunque Colombia, con 88 casos menos en 2014 que en 2013 muestra una tendencia descendiente que parece escapar a los demás países. En general, las víctimas anuales continúan aumentando.  Fuente: The Monitor, 2016 Nota: de clic sobre la imagen para ver los detalles en su tamaño completo.

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¿Son los ataques con drones una buena estrategia para luchar contra el terrorismo?

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Fuente: RT.com

Por Santiago Silva Jaramillo

La semana pasada el presidente estadounidense, Barack Obama, reconoció la muerte de un ciudadano estadounidense y uno italiano durante una operación de bombardeo en Pakistán, adelantada por drones -aviones no piloteados- que apuntaba a dar de baja a varios miembros de al-Qaeda que se presumián en el sitio. Su anuncio incluyó una disculpa de parte de su gobierno a las familias de ambos muertos, rehenes del grupo islamista de hacía varios meses.

La noticia ha provocado reacciones de varios grupos de defensa de derechos humanos que han señalado por años las dificultades inherentes del programa de operaciones con drones de evitar las muertes de civiles inocentes. De acuerdo a datos del Bereau of Investigative Periodism, que hace un juicioso seguimiento de los reportes de ataques y muertes por drones, al menos un cuarto de las muertes causadas por operaciones en Pakistán serían civiles.

El problema, por supuesto, es que los ataques son utilizados como parte de las operaciones contra el terrorismo y acciones encubiertas de la CIA y las fuerzas armadas estadounideneses por sus ventajas sobre casi cualquier otra alternativa. Obama ha aumentado la utilización de los ataques con drones, por un lado, por las mejoras recientes en términos de su autonomía y precisión, pero sobre todo, porque suponen una manera “indirecta” de luchar contra grupos como al-Qaeda o al-Shabaab sin comprometer recursos humanos e incluso a un bajo costo económico si se comparan con otras operaciones más “convecionales”.

drones

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Los grupos que critican la utilización extensiva de los ataques con drones señalan sin embargo que el programa esta poco vigilado y que la decisión de bombardear un lugar o no -exponiendo la muerte de civiles- se toman con información comunmente incompleta y por burócratas de nivel medio.

Ahora bien, el incidente de los civiles estadounidense e italiano muerto tienen pocas probabilidades de cambiar la política de Estados Unidos en términos de su utilización de drones para atacar sospechosos de pertenecer a organizaciones islamistas, pero sí puede aumentar la presión sobre mayor información y control sobre cómo y quién ordena los ataques y si estas decisiones utilizan la información de inteligencia suficiente y las medidas de precaución necesarias, para intentar evitar el alto costo para los civiles de estos ataques.

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4 tendencias mundiales y 4 colombianas para el 2014

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Energía, crisis, reforma y guerra

En el mundo:

  • Estados Unidos continúa su desvinculación del resto del mundo: el aumento de la independencia energética de Estados Unidos, la prevalencia de los problemas económicos y el desprestigio de su política interna y externa incentiva que los líderes estadounidenses se miren el ombligo.
  • Medio Oriente, la paz y la guerra: mientras en Siria continúa la violencia y ningún bando parece cercano a imponerse sobre otro, las negociaciones internacionales son utilizadas por ambas partes (o las muchas, en realidad) para ganar tiempo en el terreno y mejorar su posición. Sin embargo, las negociaciones de las seis potencias mundiales con Irán avanzan, logrando mayores compromisos por parte de los iraníes a cambio de la reducción de las sanciones internacionales.
  • Afganistán y la guerra perdida: las tropas de la misión internacional abandonan definitivamente Afganistán y el control militar de todo el país pasa a manos de las autoridades afganas. La ayuda internacional civil también se reduce, en tanto los países donantes se ven a gatas de seguir aprobando de sus ajustados presupuestos en casa. La economía se tambalea y la política se tensiona. En el caos, el país podría empezar a fraccionarse de nuevo.
  • China empieza a forzar la mano, pero tiembla internamente: una nueva potencia ha surgido en Oriente y las especulaciones de cuándo comenzará a utilizar su reciente poder parecen coincidir con que el conflicto sobre las aguas e islas del Mar del Sur de China son el escenario perfecto para que le nuevo gigante juegue su primer juego armado en política internacional. Sin embargo, internamente las cosas no irán bien, millones de chinos, que unas dos décadas atrás eran pobres, empiezan a exigir que junto a su nuevo estatus de clase media, vengan iguales derechos políticos.
Fuente: The Big Picture - Boston.com

Fuente: The Big Picture – Boston.com

En Colombia:

  • Polarización política y elecciones: una controvertida negociación de paz que defensores y detractores ponen en el centro de la discusión política, unas elecciones en marzo de un parlamente desprestigiado y con pocas posibilidades de renovación y otras elecciones, esta vez de presidente en mayo, en dónde el actual primer mandatario se enfrentará a rivales mediocres por una poco entusiasta reelección seguirán caldeando el ambiente político.
  • Proceso de paz y violencia: Las Farc harán proselitismo armado por el presidente y sus candidatos por un lado, mientras siguen consolidando su poder local con miras a futuras aspiraciones políticas. Mientras tanto, sus rangos se irán depurando, en tanto algunos frentes se deciden finalmente por la criminalidad y el narcotráfico. Se firma un acuerdo, pero los detalles esconden sorpresas y el apoyo de los colombianos puede tambalearse.
  • Una nueva (vieja) cara del crimen organizado: Siempre innovador, el crimen organizado en Colombia continúa su mutación. Ahora, tomando lecciones de años de guerras costosas y poco útiles, las organizaciones empiezan a operar como verdaderas “mafias modernas”. Sus enfoques dejan de ser las armas y la confrontación y se concretan en la influencia política y la captura de rentas legales e ilegales. Mientras tanto, las autoridades se ven desconcertaras y frustradas por su poca efectividad a la hora de combatir estos nuevos fenómenos.
  • Estabilización y crecimiento económico: no sin dificultades, el juicio de los últimos gobiernos colombianos en materia  macroeconómica empieza a dar sus frutos. De igual forma, viejas reformas atrasadas entran en vigor y por fin se ven las inversiones en infraestructura. El Nuevo Sistema General de Regalías y un posible nuevo Código Minero incentiva el sector, mientras sus recursos fluyen a inversiones más responsables en los municipios colombianos. Sin embargo, se mantiene el peligro por arbitrariedades, los problemas de Ecopetrol, la mayor petrolera del país, y la venta de Isagen, una de sus mayores generadoras de energía, podrían dar pistas de una politización irresponsable de las empresas estatales.

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Las guerras de 2013

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Sobre los conflictos armados en desarrollo

Los últimos días han presenciado importantes cambios en las guerras que se pelean actualmente en el mundo, de igual manera, Vision of Humanity presentó su informe anual de paz; este parece un momento oportuno para evaluar los principales conflictos armados de 2013. Por un lado, Estados Unidos ha decidido empezar a enviar armas a los rebeldes sirios en el conflicto que los enfrenta al gobierno de Bashar al-Assad que ya suma unas noventa mil muertes y las fuerzas de paz de la ONU han recibido carta blanca para luchar por el gobierno en la guerra del Congo. En efecto, revisamos los conflictos que involucran la lucha entre dos o más actores (en los que por lo menos uno de ellos es el Estado) y que registraron más de mil muertes en un año.

  • Conflicto armado en Birmania. Año de inicio: 1948. Beligerantes: Gobierno birmano Vs. Rebeldes comunistas y provinciales (MNDAA, ALP-ALA, KIO.KIa, entre otros). Causas: diferencias étnicas, descontento político y separatismo. Muertes civiles y militares en 2012: 1.900. Muertes de todo el conflicto: 210.000. Financiación: tráfico de opio y apoyo extranjero. Puesto en el Global Peace Index: 140 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Conflicto armado en Colombia. Año de inicio: 1964. Beligerantes: Gobierno colombiano Vs. Grupos insurgentes y criminales (Farc, Eln, bacrim, entre otros). Causas: descontento político, abandono estatal y conflicto de tierras. Muertes civiles y militares en 2012: 1.500. Muertes de todo el conflicto: 150.000-200.000. Financiación: tráfico de estupefacientes y otras economías criminales. Puesto en el Global Peace Index: 147 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra en Afganistán. Año de inicio: 1978-2001. Beligerantes: Gobierno afgano y OTAN Vs. Insurgencia talibán. Causas: diferencias étnicas, conflicto civil, terrorismo y cambio de régimen. Muertes civiles y militares en 2012: 5.100. Muertes de todo el conflicto: 600.000-2.000.000. Financiación: tráfico de opio y apoyo extranjero. Puesto en el Global Peace Index: 162 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra civil en Somalia. Año de inicio: 1991-2009. Beligerantes: Gobierno afgano y apoyo internacional Vs. Insurgencia y grupos terroristas (Al-Shabbab, milicias locales, entre otros). Causas: falla estatal, conflicto civil, étnico y tribal, intervención extranjera. Muertes civiles y militares en 2012: 4.100. Muertes de todo el conflicto: 300.000-400.000. Financiación: pillaje, secuestro y piratería, apoyo internacional. Puesto en el Global Peace Index: 161 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra civil en Irak. Año de inicio: 2003. Beligerantes: Gobierno iraquí y apoyo internacional Vs. Insurgencia y grupos terroristas (Al-Qaeda, milicias locales, entre otros). Causas: falla estatal, conflicto civil, étnico y tribal, intervención extranjera. Muertes civiles y militares en 2012: 5.500. Muertes de todo el conflicto: 100.000-1.200.000. Financiación: apoyo internacional. Puesto en el Global Peace Index: 152 de 162. Fuentes de información: The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra en Pakistán. Año de inicio: 2004. Beligerantes: Gobierno pakistaní y apoyo internacional Vs. Grupos terroristas y milicias locales (Al-Qaeda, talibanes, entre otros). Causas: conflicto étnico y religioso e intervención extranjera. Muertes de civiles y militares en 2012: 9.200. Muertes de todo el conflicto: 38.800. Financiación: tráfico de opio y apoyo internacional. Puesto en el Global Peace Index: 157 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra contra el narcotráfico en México. Año de inicio: 2006. Beligerantes: Gobierno mexicano Vs. Organizaciones narcotraficantes. Causas: tráfico de estupefacientes. Muertes de civiles y militares en 2012: 25.400. Muertes de todo el conflicto: 60.420. Financiación: tráfico de estupefacientes y otras economías criminales. Puesto en el Global Peace Index: 133 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra tribal en Sudán. Año de inicio: 2009. Beligerantes: Sudán del Norte Vs. Sudán del Sur y organizaciones insurgentes. Causas: conflicto étnico, escases de recursos. Muertes de civiles y militares en 2012: 2.900. Muertes de todo el conflicto: 10.000-12.000. Financiación: apoyo internacional, pillaje. Puesto en el Global Peace Index: 158 de 162 y 143 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra civil en Siria. Año de inicio: 2011. Beligerantes: Gobierno sirio Vs. Organizaciones insurgentes. Causas: conflicto étnico-religioso, conflicto civil. Muertes de civiles y militares en 2012: 72.200. Muerte de todo el conflicto: 93.000-120.000. Financiación: apoyo extranjero. Puesto en el Global Peace Index: 160 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.

¿Es la guerra una inevitable compañera de la historia humana? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Una nueva dirección en la política anti drogas

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“Imágenes de la ciudad más violenta del mundo”
Fuente: The Big Picture – Boston.com

De cómo el ambiente político internacional podría estar cambiando hacia una nueva estrategia anti drogas

Los últimos años han presenciado un incrementen los líderes, expertos y organizaciones que piden se revise la actual política anti drogas y las leyes y esfuerzos internacionales en contra del narcotráfico. Un reciente reporte publicado por la OEA pone sobre la mesa una serie de alternativas a la actual aproximación, sustentadas en lo que el diagnóstico muestra es una fracasada política de casi cuarenta años.

En efecto, aunque se han conseguido logros en términos de “contención” del fenómeno (las pírricas victorias contra los carteles colombianos, por ejemplo), los narcotraficantes y su negocio han demostrado ser tan adaptables frente a los esfuerzos internacionales que todo logro conseguido en contra de ellos nunca ha llegado a amenazar realmente que las drogas sigan siendo el negocio ilegal más lucrativo del planeta. Los grandes esfuerzos realizados en Colombia (en parte desde el gobierno, pero también gracias al Plan Colombia) que han logrado reducir el poder de las mafias narcotraficantes y el área de los cultivos de coca y amapola, implicó que la violencia y el poder de los carteles centroamericanos y mexicanos aumentara, mientras parte de la producción se pasaba a Perú y Bolivia.

Para muchos en Colombia, la cantidad de recursos y muertos que ha puesto el país no solo no compensa por los resultados, parecen contravenir el sentido común.

Todo lo anterior solo hablando de la cocaína y la heroína producida en Suramérica; la producción de metanfetaminas y la siembra de marihuana se ha tomado el norte de México y el sur de Estados Unidos, mientras los campos de amapola del centro y sureste de Asia continúan produciendo casi sin alteraciones.

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“Imágenes de la ciudad más violenta del mundo”
Fuente: The Big Picture – Boston.com

Según UNODC, en 2010 entre 150 y 300 millones de personas consumieron una sustancia ilícita por lo menos una vez. De igual manera, entre cien y doscientas mil personas murieron por causa del abuso de sustancias. La producción potencial de opio a nivel mundial era de 5000 toneladas en 1997, en 2011 superaba las 7000 toneladas. Y aunque los cultivos de hoja de coca se redujeron dramáticamente en la última década en Colombia (pasaron de 144.800 hectáreas en 2001 a 57.000 en 2010), en Bolivia pasaron de 19.900 a 31.000 y en Perú de 46.200 a 61.200 en el mismo periodo.

Aun así, el reporte de la OEA no plantea una legalización total de las drogas, sino una serie de recomendaciones para modificar la actual (y en general fallida) política anti drogas.

El comercio y consumo de sustancias alucinógenas (sea o no prohibido por una legislación) es un asunto social y político complejo, por eso, no se puede esperar, ni aspirar, a soluciones fáciles y absolutas. La legalización, por ejemplo, resolvería algunas tensiones, pero crearía otras; aun así, continuar con la actual política implica asumir los enormes costos, bajo los ya comprobados pocos beneficios.

En esencia, el reporte de la OEA buscaría ser, según palabras del mismo secretario del organismo, José Miguel Insulza, “el inicio de un debate largamente esperado”, en el que los consumidores y adictos pasen a estar en el centro del esfuerzo público, por sobre las redes, las rutas, los cultivos y los capos.

Por lo menos, el debate ha llegado.

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Guerras no guerra

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Sobre las otras guerras de Estados Unidos

La semana pasada, en la localidad somalí de Haradhere, fuerzas internacionales lideradas por Estados Unidos atacaron una guarida de piratas, destruyendo varias lanchas rápidas en la primera operación de este tipo realizada desde que la crisis de piratería en el Mar Índico escaló hace tres años.

Por supuesto, la intervención en Somalia no solo viene en la forma del control de la piratería. Estados Unidos ha realizado varios ataques con drones en el país africano durante los últimos años, particularmente contra jefes de la red terrorista Al-Shabaab y en apoyo de las operaciones del ejército keniano para derrotar a este grupo.

Estas operaciones constituyen, para muchos, otro frente de guerra para los estadounidenses, así no les exija una gran cantidad de recursos y no aparezca en las noticias todos los días como Afganistán o Irak.

Pero Somalia no es ni muchos menos el único nuevo conflicto en el que se ve involucrado Estados Unidos en los últimos tiempos. Yemen también recibe mucha atención por parte de los asesores militares y los ataques dirigidos del ejército estadounidense, recientemente, los recursos de apoyo al gobierno yemení se han incrementado, junto con las operaciones con drones, en la lucha contra las células de Al-Qaeda en el territorio de este país al sur de la península arábiga.

La llamada “Doctrina Obamade intervención internacional, en la que las fuerzas terrestres y los grandes despliegues militares son reemplazados por  acciones de comando, apoyo logístico a las fuerzas locales y los bombardeos selectivos, particularmente con drones.

Estos nuevos conflictos, aunque de baja intensidad, pueden representar desafíos enormes para las fuerzas e intereses de Estados Unidos a largo plazo. Pues requieren de un pulso enorme para no empeorar la situación local mientras se atiene el problema de resolver o por lo menos contener la violencia y sus repercusiones.

Pero estas nuevas guerras de Obama resultan problemáticas por otro asunto de política interna, su dificultad de ser controladas políticamente, mejor dicho, la ausencia total de “accountability” sobre lo que se hace o deja de hacer. En efecto, tanto las fuerzas espaciales, los consultores militares y sobre todo los drones, suponen herramientas de guerra excesivamente difíciles de auditar por parte de los otros poderes político estadounidenses.

Este tipo de libertad operativa del ejecutivo puede llevar a que excesos o errores en las intervenciones sean obviados o desconocidos. De igual manera, le da un aire de ilegalidad internacional a todo el asunto, empeorado por el secretismo y la confidencialidad.

Un excelente ejemplo de esto fue la reciente discusión en el ceno del sistema político y judicial estadounidense sobre la legalidad de las operaciones adelantadas por drones en territorio internacional y si los muertos constituían ejecuciones extrajudiciales. El Fiscal General estadounidense determinó que las operaciones eran legales y legitimas de defensa, pero el sinsabor en la opinión, particularmente la especializada, permanece.

¿Son éstas intervenciones legales o legítimas? ¿Son una buena manera de pelear una guerra sin las dificultades y colaterales de una invasión en toda regla? ¿Se puede ganar una guerra de ese tipo? ¿Se le saldrán de las manos estas acciones a Estados Unidos eventualmente? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Guerra y relaciones públicas

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Sobre como el campo de batalla depende cada vez más de los medios de comunicación

La guerra ha sido desde un siempre un asunto de índole pública. Es decir, la mayoría de los conflictos en que se envuelven las sociedades humanas son asuntos de importancia dentro de las tribus, reinos, imperios o naciones en la disputa. Esto significa que la movilización de la población, el apoyo al esfuerzo bélico, ha significado una variable estratégica de importancia para prácticamente todas las guerras.

Así pues, todos los esfuerzos bélicos implican un escenario de guerra alterno a los combates en el campo de batalla: las relaciones públicas y el papel de la opinión pública en determinar ese apoyo popular tan necesario durante el conflicto. Los ejemplos históricos para esto abundan, como la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, que el presidente Roosevelt solo pudo forzar una vez la opinión pública estadounidense se moviera en esa dirección después del ataque japonés a Pearl Harbor, luego de casi tres años de guerra.

También está la Guerra de Vietnam, la primera en donde los medios de comunicación modernos jugaron un papel determinante en la manera como las personas se enteraban y seguían una guerra, y particularmente la Ofensiva del Tet, una operación de los norvietnamitas contra el ejercito estadounidense que tuvo poco valor estratégico, pero implicó un duro golpe en casa para Estados Unidos, alimentando la opinión pública en su deseo de retirar las tropas del país asiático.

Por supuesto, mediante los medios masivos de comunicación y ahora las redes sociales amplían su cobertura por el mundo, su accesibilidad y la inmediatez del intercambio de información, la opinión pública está cada vez más expuesta a desarrollar sentimientos de aprobación o desaprobación de una guerra.

Dos recientes eventos han hecho recordar la importancia de la imagen en la guerra a las fuerzas estadounidenses.

El primero fue la quema masiva por error en una base militar de las fuerzas aliadas en Afganistán de docenas de ediciones del Corán. Los afganos protestaron en las calles el irrespeto hacia su libro sagrado, llevando una situación que poco podría tener que ver con la guerra en ese país, ha convertirse en razón para pedir la expulsión de las tropas occidentales, llevar la violencia a las calles de Kabul y mejorar sustancialmente las perspectivas de reclutamiento de los talibanes, que inteligentemente instrumentalizaron la rabia de los afganos frente a la torpeza estadounidense.

El segundo sucedió este fin de semana, cuando un soldado estadounidense disparó contra varias casas vecinas a la base militar en la que estaba estacionado, matando a dieciséis afganos. La indignación de la población local no se hizo esperar y el tamaño de las protestas ha llegado a amenazar la misión de la OTAN en el país. Los talibanes han prometido “venganza” e incluso el gobierno del presidente Hamid Karzai se encuentra en bastantes problemas para controlar la situación y mantener el difícil equilibrio entre conservar la misión aliada y calmar la rabia de sus compatriotas.

¿Qué otros conflictos se han decidido por los medios de comunicación y los cambios en la opinión pública? ¿Todo esto implica que las guerras serán más difíciles, costosas y responsables en el futuro? Cuénteme lo que piensa, comente.

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El nuevo arte de la guerra

Fuente: Th big picture - Boston.com

Sobre el impacto de los aviones no tripulados y los mecanismos electromagnéticos en la nueva forma de hacer la guerra.

MuammarGadafi no lo esperaba, ni  la centena de hombres que huían junto a él de la recién liberada ciudad de Sirte en una caravana de varios carros por una solitaria carretera sobre el desierto. Pero luego de un breve destello en el cielo, varias de las camionetas salieron volando por los aires envueltas en un remolino de fuego. Poco después, un grupo de rebeldes que perseguían a Gadafi lo apresaron para luego, en confusos hechos, ejecutarlo. Pero ¿quién impactó el convoy de Gadafi?

La OTAN, por supuesto, pero lo relevante de este ataque (además de la posterior muerte del dictador libio, obviamente) es el vehículo utilizado para perpetuarlo: un “Reaper MQ-9”, un avión no tripulado estadounidense que ha llegado a los campos de batalla del mundo para cambiarlos para siempre.

No solo ha participado en misiones durante la zona de exclusión aérea en Libia, también ha visto acción apoyando a las tropas desplegadas en Afganistán, realizando ataques de precisión contra miembros de Al-Qaeda en Somalia y Yemen y liquidando a altos miembros de los talibanes y la red Haqqani en el norte de Pakistán. Sus campañas han sido tan exitosas que incluso un precandidato republicano a la presidencia propuso usarlos contra los narcotraficantes en la frontera mexicana.

Su principal ventaja, además de la seguridad del piloto, que se encuentra a cientos de kilómetros en la seguridad de un cuarto de control, es lo barato que resulta, comparativamente, utilizar estas naves frente a los aviones convencionales. Y hablo del piloto porque los vehículos no tripulados tienen varios (en realidad, unos 160), no son robots, como algunos creen, sino aeronaves operadas a distancia por un numeroso equipo.

Los vehículos no tripulados se constituyen en el futuro de la guerra. Actualmente, más pilotos son entrenados en Estados Unidos para operar “reapers” que para pilotear aviones convencionales. De igual manera, los aviones no tripulados realizan más misiones que su contraparte  y su participación en las acciones bélicas estadounidenses han crecido exponencialmente en los últimos cinco años.

Pero Estados Unidos no es el único utilizando o desarrollando esta nueva arma, China, Israel, Rusia, Gran Bretaña, Francia, entre otros países, cuentan con programas de desarrollo de vehículos no tripulados. Los vehículos no tripulados de combate hacen parte de esta nueva manera de hacer la guerra, en donde la movilidad y capacidad de acción en terrenos difíciles es fundamental y en donde los hombres (en tanto maquinas de combate) pierden protagonismo.

Sin embargo, los “predators” estadounidenses no representan el más impresionante de los últimos avances en términos de tecnología bélica. Los más recientes desarrollos tecnológicos y proyectos de investigación en armamento se han concentrado en los dispositivos electromagnéticos, capaces de causar tremendos estragos en los aparatos electrónicos de los enemigos antes que en sus hombres. Esta nueva arma busca causar enormes pérdidas materiales y tácticas al contrario, con el mínimo de bajas humanas posibles, sobre todo, de civiles.

Existe algo similar a una carrera armamentista en cuanto al desarrollo tanto de los vehículos no tripulados, como de las armas electromagnéticas, así, por supuesto, como en la invención de dispositivos que puedan contrarrestar la efectividad de ambos dispositivos. Lo más interesante, al fin de cuentas (dejando futurismos  aparte) es la manera excepcional en que la naturaleza de la guerra, aunque permanente, impulsa a los hombres a inventar cada día con más ingenio, nuevas maneras de pelear contra el enemigo.

¿Es la guerra cada vez menos “humana”? ¿Cuál es el futuro de los enfrentamientos bélicos? ¿Cómo pueden cambiar estas nuevas armas la manera como se pelean las guerras? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Mercenarios

Fuente: The big picture – Boston.com

Sobre el mercado internacional para los soldados privados.

Un mercenario es aquella persona que vende sus servicios como combatiente a un conflicto ajeno, por el que no siente ningún apego ideológico. Aunque han sido una constante histórica en los conflictos humanos, los mercenarios han tenido altas y bajas. Luego de la aparición de los Estados-nación en los siglos XVIII y XIX, por ejemplo, la guerra se convirtió en un asunto nacional en donde voluntarios, conscriptos o soldados profesionales remplazaron a los mercenarios, que habían dominado los campos de batalla durante la edad media y habían jugado un papel importante durante la antigüedad.

Aunque en su mayoría ausentes, nunca han desaparecido. Los mercenarios han participado en diferentes conflictos durante el siglo veinte, donde han jugado papeles secundarios y muchas veces se han hecho celebres por su irrespeto de los derechos humanos y su falta de lealtad hacia sus contratantes. Como todos los mercenarios, desde que existen.

Es bastante común que en países de post conflicto, una gran cantidad de hombres, que solo han conocido la guerra y lo único que saben hacer es pelearla, busquen alguna manera de sacarle provecho a su know how bélico. Y es precisamente allí donde entran las empresas internacionales de seguridad, esos grandes conglomerados especializados en proveer servicios en lugares con problemas de violencia e inestabilidad, donde entrenan a las fuerzas locales y las apoyan en acciones de vigilancia y donde protegen a personal e intereses de las multinacionales que allí operan.

Estas empresas buscan en todo el mundo ex combatientes que quieran ejercer como guardaespaldas de personajes importantes o vigilantes en sitios clave. Los contratistas en las guerras de Irak y Afganistán son el mejor ejemplo de esta dinámica. De vez en cuando, sin embargo, estas empresas utilizan a sus hombres y contactos para que intervengan activamente en un conflicto armado extranjero, como combatientes pagos de uno de los bandos.

Las revueltas árabes han demostrado esto último muy bien.

En Bahréin, durante la represión a las protestas a principios de año, uno de los jeques de la isla utilizó a empresas de contratistas de seguridad australianas para contratar mercenarios y conformar un grupo elite que protegiera al régimen. Ciudadanos de países de Europa del este y África occidental, e incluso algunos colombianos, respondieron al llamado, que incluía, por supuesto, un atractivo salario de cuatro mil dólares mensuales por los servicios prestados. No hay claridad sobre si esta fuerza alcanzó a entrar en acción durante la represión de las protestas en Bahréin, pero su objetivo principal era el de proteger lugares importantes, como aeropuertos y oleoductos, mientras las cosas volvían a la normalidad en las calles.

Pero el mayor beneficiario de mercenarios durante los últimos meses no ha sido nadie más ni nadie menos que Muammar Gadafi, que desde principios de la rebelión en Benghazi a principios de año, estuvo fletando aviones llenos de mercenarios africanos, que apoyarían a sus fuerzas en la represión de la ahora exitosa revolución libia. Gadafi había llegado a la conclusión, terriblemente acertada, de que sus tropas podrían sentir escrúpulos a la hora de matar a sus compatriotas, un problema que se solucionaría con la entrada en acción de mercenarios extranjeros, que no sentían ningún apego hacia los ciudadanos libios. Esto también explica el desprecio que los libios han sentido durante toda la guerra hacia estas tropas, que han sido depositarios de incluso más odio que las tropas regulares de Gadafi.

El más reciente episodio involucrando a estos personajes incluyó la ejecución de mercenarios croatas y colombianos por parte de las fuerzas rebeldes libias la semana pasada. Los colombianos habían sido reclutados por medio de las redes sociales. El fenómeno no es nuevo, muchos militares y policías colombianos han sido reclutados por empresas como Blackwater (una de las mayores contratistas de servicios de seguridad en el mundo) y han sido desplegados en lugares como Irak, Afganistán, los Emiratos Árabes Unidos, entre muchos otros. También se han conocido reportes de mercenarios que formaban parte de los grupos irregulares colombianos, como las Farc o los paramilitares. Como sabemos, la ideología es lo de menos, los contratistas se preocupan por la experiencia militar, nada más.

¿Qué tan perjudicial es el fenómeno de los mercenarios para el mundo y específicamente para Colombia? ¿Cómo puede abordarse esta cuestión? Cuénteme lo que piensa, comente.

Mapa: Terror y Guerra

Terror y Guerra: el pasado 11 de septiembre marcó el año diez de la “Guerra Contra el Terrorismo“. Luego de algunos atentados en Occidente (Madrid y Londres, particularmente) y los fallidos llamados al Choque de Civilizaciones; el comienzo de la retirada de las tropas estadounidenses de Iraq y Afganistán y la muerte de Osama bin Laden se perfilan como preludio a una década bastante difícil para el mundo. El siguiente mapa busca visualizar algunos datos representativos del terrorismo que azotó al planeta en 2010. Fuente: National Consortium for the Study of Terrorism and Responses to Terrorism (START). (2011). Global Terrorism Database [Data file]. Retrieved from http://www.start.umd.edu/gtd


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