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Mapa: Un mundo nuclear

Un mundo nuclear: este mapa recoge datos de 2012 sobre los arsenales de armas nucleares en el planeta. Aunque las estadísticas para las grandes potencias parecen ser algo claras (y sus arsenales se hayan reducido desde el final de la Guerra Fría) los de las “pequeñas” potencias nucleares son algo menos seguras y estarían en aumento. Fuente: fas.org

Un mundo nuclear

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Tensiones en el paralelo 38: De por qué una guerra en la península de Corea es muy improbable.

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Fuente: Globalsecurity.org

El pasado miércoles 27 de marzo, Corea del Norte cortó la línea de comunicación de emergencia que la conecta con las autoridades de Corea del Sur y que había sido pensada para (al modo de la “línea roja” entre Estados Unidos y la URSS durante la Guerra Fría) mantener un canal de comunicación abierto que impidiera un enfrentamiento nuclear entre ambos países.

Este es el último de una serie de medidas tomadas por el líder norcoreano, Kim Jong Un en contra de su vecino del sur, Estados Unidos y Japón, luego de que se le instaurara una nueva ronda de sanciones económicas a su régimen como sanción por su programa nuclear ilegal. En días pasados, los norcoreanos han ordenado el despliegue de tropas a la frontera del sur, han preparado sus misiles y piezas de artillería y declararon por terminado de armisticio de 1953, firmado al finalizar la guerra entre las dos coreas.

Lo que está en riesgo es enorme. En efecto, una guerra en la región sería devastador para la economía mundial. La península de Corea se encuentra en un lugar estratégico en término geográficos, y un enfrentamiento bélico en las condiciones actuales podría llegar a involucrar a cuatro de las economías más importantes del globo: China, Corea del Sur, Japón y Estados Unidos. Así, podrían entrar en guerra los productores de algo así como el 40% del PIB mundial.

Esto ha logrado poner bastante nervioso a los mercados internacionales y ha disparado el precio del petróleo. Sin embargo, los temores parecen, aún en la gravedad de la situación, infundados y solo si algo extraordinario o inesperado sucede, es muy improbable que las tensiones que se viven hoy en Corea lleven a una nueva guerra.

En primer lugar, la guerra es improbable porque desde el enfrentamiento de 1953, las dos coreas no han estado involucrados en ningún otro enfrentamiento a gran escala; los líderes de los dos países, al igual que la mayoría de la comunidad internacional conoce las consecuencias nefastas que una guerra traería para todos. Por supuesto, las cosas pueden salirse de las manos; un disparo de advertencia que da en el blanco equivocado, un avión que pasa una frontera sin quererlo o un barco que se encuentra con otro en altamar en un mal momento. Aun así, mientras este tipo de casualidades no se den, es bastante improbable que las parte involucradas quieran un enfrentamiento.

Y digo esto porque el statu quo de la península ha beneficiado hasta el momento a los liderazgos de ambos países. Por un lado, Corea del Sur pasó en algo menos de cincuenta años de ser uno de los países más pobres del mundo a estar entre las veinte economías más grandes del planeta. Los surcoreanos harán lo que puedan por mantener la paz, porque esto implica la persistencia de su prosperidad económica.

Corea del norte tensiones

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Corea del Norte es un caso más difícil. Durante el mismo periodo desde la separación de la península en los años cincuenta, la dirigencia comunista norcoreana (en cabeza de la dinastía fundada por Kim Il Sung) se ha instalado como una cleptocracia en donde los pocos recursos que produce la destruida industria y campo norcoreano va a los bolsillos de los generales que soportan a los líderes. La situación es tan absurda, que las últimas sanciones de la ONU (las que provocaron estas tensiones recientes) van dirigidas a impedir la importación de artículos de lujo como yates o limosinas al país; todas ellas dirigidas, por supuesto, a Kim Jong Un y su camarilla más cercana.

Y esa es la segunda razón por la que, aunque juega con fuego, Kim Jong Un no arriesgará a salir quemado. Las fuerzas armadas norcoreanas están mal equipadas, sus equipos son obsoletos e incluso la capacidad para coordinar y alimentar a las tropas se cuestiona. El único verdadero poder de Corea del Norte a la hora de enfrentar un conflicto internacional contra Corea del Sur y Estados Unidos sería su arsenal nuclear. En efecto, los norcoreanos tienen un estimado de entre dos y tres cabezas nucleares; no es una gran cantidad, pero en término de armamento y peligro internacional, incluso una sola bomba nuclear es mucho.

Aun así, las armas nucleares son curiosas. Son probablemente uno de los artefactos más poderosos hasta que se utilizan. En efecto, al igual que con su arsenal nuclear, el poder de los norcoreanos viene de su capacidad para extorsionar a la comunidad internacional con sus valentonadas; ha sido durante mucho tiempo un bully de las relaciones internacionales, pero su capacidad para hacerlo está en que no tenga que llegar a cumplir sus amenazas, porque una vez los misiles estén en el aire tiene todas las de perder.

En fin, los norcoreanos, como en tantas otras ocasiones, están haciendo un inmenso bluf. Esto no quiere decir sin embargo que las tensiones aumenten todavía mucho más antes de que las bravuconadas se desinflen. Por eso veremos en el futuro cercano algunos atropellos más y mucha más retorica guerrerista de parte de Kim Jong Un, pero la probabilidad de que esto escale a un enfrentamiento armado a gran escala son muy escasas, por no decir que ninguna.

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Detente

Corea del norte

De cómo Corea del Norte sigue extorsionando a la comunidad internacional

El gobierno norcoreano confirmó este 11 de febrero que había realizado con éxito la tercera prueba nuclear de su historia. En un paraje del noreste del país, detonó un artefacto nuclear de unos diez mil kilotones, ante las protestas y el rechazo internacional. Estados Unidos, Corea del Sur y Japón calificaron el hecho de “provocación”, mientras que China, el único aliado que le queda al régimen norcoreano, se unió al rechazo, llamando la prueba como una acción contraproducente para la paz en la península coreana.

Así las cosas, la prueba norcoreana parece haber jugado una arriesgada carta que llegaría a destapar los juegos de los demás actores de la región. Estas serían sus acciones:

Corea del Sur: los surcoreanos fueron los primeros en confirmar la noticia de la prueba nuclear al registrar un movimiento de tierra de 5 grados en la escala de Ritcher. Corea del Norte representa la mayor amenaza para su seguridad y defensa. Los surcoreanos han combinado siempre las amenazas de represalias con las acciones diplomáticas; en este caso no ha sido diferente, el gobierno de Corea del Sur ha anunciado la movilización de sistemas de defensa balística a la frontera, mientras aprovecha su presidencia temporal del Consejo de Seguridad de la ONU para llamar a una sesión extraordinaria que de como resultado sanciones más fuertes contra los norcoreanos.

Estados Unidos: el gobierno Obama se encontraba justo a la espera de anunciar una reducción sustancial de su propio arsenal nuclear antes de la prueba norcoreana; lo que demuestra las ironías de su estrategia de apaciguamiento. Sin embargo, los estadounidenses tampoco cuentan con mayores herramientas que las ya han utilizado en el pasado; esto es: presión diplomática y sanciones económicas. Corea del Norte ha sido exitoso en un asunto fundamental de su estrategia: ha creado una detente creíble y sustentada en la realidad. Esta prueba nuclear logró subrayar esto, no importa el rechazo, nadie atacará al paranoico régimen norcoreano mientras tangan las manos sobre varias cabezas nucleares.

China: los chinos han dado la sorpresa en este nuevo incidente. En efecto, han señalado su rechazo a la prueba norcoreana y su nueva posición parece explicarse por el agotamiento de la paciencia china frente a las decisiones hostiles del régimen de Kim Jong Un. Este podría ser un punto de cambio en la situación de la península, pues luego de la caída del régimen comunista soviético, los únicos aliados de Corea del Norte han sido sus chinos; particularmente en términos económicos, lo poco que funciona en la destrozada economía norcoreana le debe todo al interés y dinero de los chinos. El temor a perder su último reducto podría ser, al final de cuentas, lo que logre llevar a los norcoreanos a una mesa de diálogos en los que su única apuesta no sea la amenaza nuclear.

¿Cómo abordar una situación de conflicto como la de la península norcoreana? ¿Se puede negociar? Cuénteme lo que piensa, comente.

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El nuevo orden

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Sobre las perspectivas de China como superpotencia mundial

Parece que el inevitable advenimiento de China como eventual potencia hegemónica se ha convertido en uno de esos dogmas que en tantas ocasiones andan por los escritos y análisis de los medios de comunicación internacionales. La misma referencia al poder chino se ha convertido en un cliché. Al fin de cuentas, incluso con la reciente desaceleración de su economía y sus futuros problemas demográficos, nadie parece poner en duda que China será la potencia del siglo XXI.

Partamos de esa hipótesis, entonces, aunque no sea tan infalible como algunos argumentan ¿qué consecuencias traerá un orden mundial dictado desde Beijing para el resto del planeta? Al fin de cuentas, la pregunta puede no ser si China será o no la superpotencia del futuro, sino más bien si queremos que sea o qué tan conveniente es que logre esa posición.

Primero, me gustaría abordar el tema del supuesto “ascenso pacífico”. Dicen algunos, entre ellos la misma dirigencia comunista del país asiático, que China no será una potencia agresiva o militarista como lo fueron los imperios europeos o el estadounidense antes que ellos. Lo primero es que el presupuesto militar chino, sobre todo su crecimiento en los últimos años, parece indicar la disposición del nuevo poder de adoptar posiciones mucho más agresivas que las que confiesan sus líderes.

Izquierda: gasto militar chino. Abajo: años. Fuente: sipri.org

Pero eso no es todo, las disputas fronterizas por la soberanía sobre el Mar chino del sur, punto neurálgico de los conflictos asiáticos, y la manera cómo los chinos lo han manejado (con muestras de poder, valentonadas, etc.) apoyan la disposición agresiva de la novata potencia. A propósito, los recientes hallazgos de mayores recursos en la región pueden llevar a un escalamiento de las tensiones entre los países en disputa, un escenario donde la recién fortalecida flota china juagará un papel protagónico.

El segundo elemento son sus amistades, China ha tenido la costumbre desde hace algunos años de cultivar relaciones con países parias del sistema internacional. Su larga y compleja alianza con Corea del Norte es el mejor ejemplo, utilizando al aislado y conflictivo país para promover sus intereses y siempre cuidándolo de los embates de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón.

Y el tercer elemento se refiere al futuro de las instituciones multilaterales y el derecho internacional, particularmente los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, además de entes como la CIJ durante la hegemonía de un país anti democrático y bastante proclive a violar los derechos de sus propios ciudadanos sistemáticamente.

Esto se sostiene en dos ejemplos muy claros. Primero, en la negativa china a intervenir en varios escenarios internacionales con situaciones complejas de irrespeto a los DDHH, muchos de ellos, en donde los mismos chinos venden las armas, como en varios países africanos, particularmente Sudán y Somalia. Por otro lado, el comportamiento interno del régimen deja mucho que desear sobre su disposición democrática, el caso de cómo son capaces de “castigar” unas protestas por corrupción con tanta “eficacia”, es bastante diciente.

¿Sería beneficioso para el mundo un Orden Mundial dictado desde Beijing? ¿Es probable que China se convierta en una potencia hegemónica mundial? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Disfunción balística

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Las consecuencias del fallido lanzamiento del misil norcoreano

La idea era honrar a su abuelo, no solo con los monumentales desfiles militares o las multitudes de famélicos ciudadanos aplaudiendo con fingida y patética emoción como se acostumbra en Corea del Nortesino con un logro digno de la dinastía que ha dirigido el país por más de medio siglo.

Pero las cosas no salieron bien para Kim Jong Un en la celebración de los cien años del natalicio de su abuelo y primer hombre fuerte de la Corea comunista, Kim Il-Sung. El recién ungido líder norcoreano, Jong Un, había planeado el lanzamiento de un cohete que pondría el primer satélite de la empobrecida nación en orbita. Estaba tan seguro de su éxito, que invitó a una gran cantidad de periodistas extranjeros a presenciar el despegue.

La comunidad internacional condenó el lanzamiento incluso antes de que tuviera lugar, sosteniendo que representaba un acto hostil por parte del régimen y cancelando la ayuda en alimentos que con tanta dificultad había sido pactada como primer paso a restablecer las negociaciones con los norcoreanos.

En efecto, el lanzamiento no era solo parte del homenaje a Il-Sung, sino que representaba, como casi todas las acciones en las que se involucra el régimen norcoreano, una demostración de fuerza. En este caso, la capacidad del aparato militar y soporte tecnológico que podría soportar el lanzamiento de otro tipo de cohetes de largo alcance, esta vez, cargados con algunas de las entre cinco y diez ojivas nucleares con las que cuenta el régimen.

Lastimosamente para Kim Jong Un, el cohete fue todo un fiasco y estalló pocos minutos luego de despegar de la base de lanzamiento norcoreana. El régimen, extrañamente, admitió su fracaso, probablemente para mostrarse en control de la situación. Sin embargo, el daño ya estaba hecho y aunque la primera reacción pueda ser la burla por las pretensiones norcoreanas, su fallido intento balístico puede el afloramiento de conflictos dentro del país y en su entorno regional.

En primer lugar, el régimen norcoreano siempre ha sido a partes iguales inseguro y paranoico y este revés público y humillación internacional puede llevarlo a intentar una muestra de fuerza más importante en el futuro cercano que despeje las posibles dudas sobre su poder. Esto representa un imperativo tanto externo como interno para el nuevo líder, Kim Jong Un. Lo difícil, por supuesto, es saber qué tipo de acción cometerá el régimen. Las opciones varían desde un moderado nuevo intento de poner en orbita el satélite o una peligrosa acción armada contra su vecino y némesis, Corea del Sur.

En segundo lugar, el intento de lanzamiento del cohete, aunque fallido, ha minado la poca confianza de la comunidad internacional, particularmente los estadounidenses, japonenses y surcoreanos, en el régimen de Pyongyang y podría haber echado al traste con las pocas esperanzas que aun quedaban de que el nieto de Kim Il-Sung fuera a emprender una serie de reformas para abrir al mundo al aislado y empobrecido país asiático.

¿Qué tan peligroso es Corea del Norte para el Mundo? ¿Cómo negociar con el régimen de Kim Jong Un? ¿Podrá sobrevivir el tercer heredero de la dinastía? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Tensiones nucleares

Sobre Irán, Corea del Norte y sus programas nucleares

Dos eventos mantienen en vilo a la comunidad internacional en estos últimos días: la sucesión en Corea del Norte y la crisis en el Golfo Pérsico causada por el programa nuclear iraní. En efecto, Corea del Norte, el ermitaño país asiático que ha sido gobernado por una dictadura comunista desde los años cuarenta, tiene un nuevo líder, el joven Kim Jong Un, hijo del excéntrico Kim Jong Il, muerto en diciembre de 2011 y nieto del fundador de la dinastía, Kim Il Sung.

Esta sucesión es importante porque Corea del Norte, aunque es una nación pobre y de valor estratégico relativamente bajo, cuenta con un pequeño, pero funcional arsenal nuclear, construido durante un controvertido programa nuclear al que se oponen algunos de sus vecinos y muchos otros países de la comunidad internacional.

El problema es que las esperanzas de que la muerte del antiguo líder norcoreano pudiera abrir paso a un cambio en el régimen que albergaban algunos no se cumplió. Kim Jong Un todavía tiene mucho que demostrar a los militares y la población de su país; establecer su control firmemente, pero los días han pasado sin que un cambio significativo de actitud respecto a su gobierno llegue. Es más, el joven e inexperto nuevo líder tendrá que mostrarse duro y decidido para mantener ese frágil control en que se sustenta su régimen y por eso es probable que, antes de ver una decaída en las hostilidades hacia el exterior, éstas aumenten.

El programa nuclear de norcoreano, posiblemente el único orgullo nacional de Corea del Norte, será con toda seguridad el objetivo de la mayor atención para el nuevo líder, por razones de política interna y externa. Por un lado, le ayuda a mantener contentos a los militares, quienes le devuelven el favor manteniéndolo en el poder, mientras que sirve para disuadir a cualquiera de sus enemigos (sobre todo Estados Unidos, Corea del Sur y Japón) de intentar una acción armada en su contra. Finalmente, sus armas nucleares le sirven al régimen norcoreano para extorsionar a la comunidad internacional y recibir así mayores ayudas internacionales, sin las cuales, su país se vendría abajo.

Por otro lado, está la crisis en el golfo Pérsico y las crecientes tensiones creadas por el avanzado programa nuclear iraní. Las tensiones han estado escalando con facilidad en los últimos días y hace temer cada vez más un dramático desenlace. Por un lado, Irán dice que bloquearía el estrecho de Ormuz si se ve amenazado y Estados Unidos responde que no lo permitiría, también, un científico nuclear iraní es asesinado con una bomba en lo que parece una acción del Servicio Secreto israelí y finalmente, los intentos de alcanzar una solución diplomática parecen haberse estancado en el enrarecido ambiente que domina a los involucrados.

Aun cuando las tensiones y la amenaza de guerra aumentan, Irán, curiosamente, tiene las de ganar. Como el caso de Corea del Norte bien lo ilustra, tener armas nucleares puede, en efecto, volverse una ventaja nada despreciable en el sistema internacional actual. Irán cuenta con todos los incentivos, y solo unos pocos obstáculos en el camino, para alcanzar su objetivo de llevar su programa nuclear a feliz término.

¿Es el mundo más seguro si Irán consigue armas nucleares? ¿Es peligroso para el mundo que países como Corea del Norte e Irán adquieran estas capacidades? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Seis tendencias para ser optimistas en 2011.

Mis últimas entradas al blog han sido bastante pesimitas respecto al futuro: “que el mundo será menos democrático, que las revueltas árabes pueden ser malas”. Por eso quiero hacer algo diferente esta vez y presentarles algunos eventos (posibles en algunos casos) que nos pueden hacer sentir un poco mejor respecto a nuestro porvenir.

  1. Llegará (por fin) la recuperación de la economía mundial: tanto en Estados Unidos como en Europa, que han sido desde el comienzo el centro de la crisis, las perspectivas para este nuevo año son muy buenas. Nada parece indicar que todo volverá a la normalidad y la lucha por controlar el crecimiento sostenible, el desempleo, la inflación y el alto gasto público continuará.
  2. Es posible la caída de Ahmanidejad: la crisis económica y el alto desempleo (sobre todo en los jóvenes) podría llevar a un cambio en el régimen iraní, uno, ojala, para mejor. La reciente tendencia de rebeliones civiles en Medio Oriente, que Irán intenta vender como islamistas, aunque en esencia no lo sean, también podría reforzar las intentonas de algunos sectores de crear una oposición fuerte e incluso, de obligar a un cambio profundo del régimen.
  3. Secesión en Sudán: los resultados preliminares de las elecciones así parecen atestiguarlo, el sur del país se separará del norte y aunque esto supone un delicado proceso y se enfrenta a serias amenazas, podría terminar con el conflicto religioso que ha llevado a su población al borde del genocidio.
  4. Los talibanes pierden terreno: la ofensiva sostenida de las fuerzas aliadas en el sur de Afganistán y el fortalecimiento del gobierno y ejército afgano están haciendo el trabajo de los talibanes un poco más difícil y plantean buenas perspectivas para el futuro y estabilidad del sur de Asia.
  5. START: el tratado suscrito entre Estados Unidos y Rusia reducirá en cientos la cantidad de cabezas nucleares del mundo. Lo que es de por si bueno. Mis más elaborados argumentos no podrían superar el simple hecho de que haya menos armar nucleares.
  6. Dialogo en Corea: las reuniones entre altos funcionarios militares de Corea del Sur y del Norte de los últimos días podrían ser el preámbulo de negociaciones a mayor escala a finales del año, bajándole un poco a la temperatura del conflicto entre los dos países. Y aunque la firma de la paz o incluso, una reunificación es improbable en el futuro cercano, un papel más activo de China y la sucesión del régimen norcoreano, pueden llevar a cambios profundos en la tensionada península.

 

Por supuesto, así como existen razones para el optimismo, las hay para ser pesimista, pero en el juego de las suposiciones, es mejor apostar por lo mejor y perder, que hacerlo por lo peor y acertar.

¿Qué otras dinamizas saludables ve en el mundo? ¿Qué otras cosas nos deberían mantener optimistas respecto al futuro? Cuénteme lo que piensa, comente.

Llamar la atención: de porqué Corea del Norte quiere que no lo olviden.

La semana pasada, un científico estadounidense tuvo la oportunidad de realizar uno de los tours más difíciles de conseguir (si es que alguien lo quisiera hacer), se dio el lujo de dar un paseo guiado por las plantas nucleares de Corea del Norte. Los norcoreanos le mostraron con orgullo las nuevas instalaciones con las que pueden conseguir producir armas nucleares mucho más potentes con mayor facilidad y rapidez que antes. El científico, como era la intención del régimen norcoreano de Kim Jong Il, contó su aventura a los medios, ratificando las sospechas de varios servicios de inteligencia que sospechaban de la nueva y mejorada capacidad nuclear de Corea del Norte.

Pero esto no fue todo. Frente a una respuesta tímida de la comunidad internacional al nuevo desafío de Kim Jong Il, el martes 23 de noviembre, varias descargas de artillería norcoreana bombardearon una isla de Corea del Sur, matando a dos soldados y dos civiles, e hiriendo a otras veinte personas. Los surcoreanos contestaron con su propio fuego de artillería, pero se detuvieron poco después, conscientes de los peligros de forzar una guerra traería.

Estas dos provocaciones han despertado diferentes reacciones en el ámbito internacional. Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, han iniciado maniobras para mostrar al régimen que no se encuentran intimidados, mientras China (aliada de Corea del Norte y prácticamente el único país que tiene alguna real influencia en cómo se comporta) hacía prudentes llamados a la calma, apostándole a la reanudación de los diálogos.

Sin embargo, las motivaciones de Corea del Norte todavía no están muy claras ¿qué es lo que busca con lo que algunos dicen es un ataque para llamar la atención? Dos cosas, al parecer.

Primero, mostrar fortaleza frente a la comunidad internacional y sus vecinos en busca de nuevas ayudas y beneficios para su destruida economía. En otras palabras, Corea del Norte quiere utilizar la agresión para recibir ayuda económica, extorsionando con ataques como el del martes pasado y amenazas como la de su nuevo poder nuclear. Y segundo, el dictador Kim Jong Il quiere afianzar a su sucesor, su hijo menor Kim Jong Un, dentro de su país y con el alto mando militar que cuida su régimen, al mostrarse agresivo en su relación con el exterior.

Ambas dinámicas dicen mucho de la política norcoreana sin embargo: muestran un régimen en realidad debilitado e inseguro, que busca llamar la atención y mostrarse más fuerte de lo que es. La pregunta, en todo caso, es ¿qué será más peligroso, una dictadura fuerte o una débil en Corea del Norte? ¿Cuál puede causar más daño en la región?

¿Zanahorias o garrote, cuál cree que funciona mejor con el régimen norcoreano? Cuénteme lo que piensa, comente.

Esenciales: 5 verdades de la política internacional que todos deberíamos saber.

El mundo es un lugar emocionante, que cambia constantemente y, en los últimos años, tan inconstante que predecir qué pasará después es casi imposible. Sin embargo, hay algunas cosas con las que siempre se puede contar (5 en este caso). Las siguientes son algunas verdades de la política internacional.

1.       El expansionismo chino es económico: en su mayoría (esto es en cualquier otro lugar menos su vecindario inmediato) China siempre buscará asegurarse recursos primarios para la sostenibilidad de su crecimiento económico. Donde haya acero, petróleo o carbón, habrá un agente diplomático o empresarial chino comprando todo lo que se mueva.

2.       La clave para ganar la guerra en Afganistán está en Pakistán: los militares pakistaníes siempre han apoyado a los talibanes, porque los extremistas les han servido bien durante su largo conflicto contra India, y mientras la desconfianza de los altos mandos de Pakistán por el gobierno indio continúe (y nada parece indicar que esto vaya a cambiar) seguirán dando refugio y ayuda a los talibanes. De esta forma, actuarán siempre con torpeza y lentitud cuando se vean presionados por EEUU, que seguirá pelando una frustrante y desgastante guerra en Afganistán contra un escurridizo enemigo que se fortalece gracias a la ayuda pakistaní.

3.       Corea del norte (y no Irán) es el país más peligroso para la comunidad internacional: el país cuenta con un numeroso ejército, una población subyugada y pobre, armas nucleares y un dictador con especial apetito por crear problemas y llamar la atención. Sin embargo, todavía no hemos visto nada; pues cuando el hijo del actual dictador norcoreano Kim Jong Il, Kim Jong Un, acceda al poder, querrá demostrar su fuerza a los militares que sostienen su régimen y lo hará retando al mundo de cuantas formas se le ocurran.

4.       EEUU no está en decadencia: es un lugar común afirmar que actualmente estamos presenciando la decadencia estadounidense, sin embargo, la realidad parece decir lo contrario, pues aún en medio de una profunda recesión y peleando una larga guerra, EEUU se sostiene como superpotencia mundial (y lo hará por muchos años más).

5.       Rusia es un oso de papel: aunque los rusos han encontrado su lugar en el escenario mundial durante los gobiernos de Putin y Medvedev (los últimos 10 años), la bonanza petrolera y la guerra contra Georgia en 2007 pudieron hacer ver a Rusia como más poderosa de lo que realmente es y aunque con su arsenal nuclear y sus grandes reservas de hidrocarburos no puede ser ignorada, la imagen de fortaleza que intenta demostrar en el exterior, busca ocultar una economía estancada, una población descontenta y resignada y una clase política corrupta cuando no incompetente.

¿Qué otra situación o dinámica parece invariable en el orden internacional actual? Cuénteme lo que piensa, comente.

Un protegido incomodo: De como un torpedo puede sabotear la estrategia china en Asia.

El pasado 26 de marzo la corveta sudcoreana Cheonan se hundió en el mar amarillo. No era un accidente, los sobrevivientes hablaban de una explosión y la zona donde el barco patrullaba levantó claras sospechas. Los primeros acusados, por supuesto, fueron los norcoreanos, que respondieron con la falsa indignación (combinación de insulto y amenaza) que terminó de convencer a la comunidad internacional de su culpabilidad. EEUU apoyó a su aliado histórico en las exigencias de reconocimiento y disculpas y otros países occidentales y asiáticos pidieron presión sobre el régimen de Kim Jong Il, pero China, como era de esperarse, entró en defensa de Corea del Norte.
Corea del Sur y Japón, los dos países de la región más preocupados por las envalentonadas de Pyongyang, protestaron por la actitud china, dejando prever que los intentos de Beijing de acercarse a dos de las naciones asiáticas más escépticas por su ascenso fracasarían. Así, por su terquedad, China acabó por evitar que los sudcoreanos y los japoneses (que empezaban a resignarse) se entregaran a su influencia y llevó a que, en cambio, llamaran de nuevo  a su antiguo socio, Estados Unidos. Ya se han realizado ejercicios militares conjuntos en el mar de Japón e incluso probaron la reacción china al anunciar algunos en el mar amarillo, para luego cancelarlos ante la airada protesta de Beijing.

De esta forma, el torpedo norcoreano, paradójicamente, sirvió más a Estados Unidos, su enemigo, que a su aliado, China. Entonces ¿por qué los chinos están dispuestos a mantener a este incomodo protegido? Se podrían proponer dos respuestas. La primera, y la más clara, es que China tiene fuertes intereses económicos en Corea del Norte. No porque el comercio entre ambas naciones sea importante (Pyongyang es demasiado pobre para comprar productos chinos en cantidades representativas) sino porque el país cuenta con enormes recursos naturales sin explotar, que interesan a los chinos, cuya política económica mundial parece encaminarse siempre a la aseguración de materias primas para el sostenimiento de su crecimiento. La segunda, que Kim Jong Il (y aparentemente en algunos meses su sucesor Kim Jong Un) es un arma con la que los chinos pueden negociar y presionar internacionalmente.

Sin embargo, a largo plazo parece que la protección de China sobre Corea del Norte le está trayendo más perjuicios que beneficios e incluso es probable que el escalamiento del conflicto actual en los próximos meses (de nuevo se habla de guerra, aunque sea sumamente improbable) logre que la desconfianza de los países asiáticos por China aumente y que Estados Unidos (ni corto ni perezoso) reclame algo de la influencia que ha estado perdiendo en la región.

¿Quién cree que ejercerá como poder hegemónico de Asia y el pacifico en el siglo XXI? ¿China? ¿Estados Unidos? ¿India? ¿Otro? Cuénteme lo que piensa, comente.


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