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Tensiones en el paralelo 38: De por qué una guerra en la península de Corea es muy improbable.

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Fuente: Globalsecurity.org

El pasado miércoles 27 de marzo, Corea del Norte cortó la línea de comunicación de emergencia que la conecta con las autoridades de Corea del Sur y que había sido pensada para (al modo de la “línea roja” entre Estados Unidos y la URSS durante la Guerra Fría) mantener un canal de comunicación abierto que impidiera un enfrentamiento nuclear entre ambos países.

Este es el último de una serie de medidas tomadas por el líder norcoreano, Kim Jong Un en contra de su vecino del sur, Estados Unidos y Japón, luego de que se le instaurara una nueva ronda de sanciones económicas a su régimen como sanción por su programa nuclear ilegal. En días pasados, los norcoreanos han ordenado el despliegue de tropas a la frontera del sur, han preparado sus misiles y piezas de artillería y declararon por terminado de armisticio de 1953, firmado al finalizar la guerra entre las dos coreas.

Lo que está en riesgo es enorme. En efecto, una guerra en la región sería devastador para la economía mundial. La península de Corea se encuentra en un lugar estratégico en término geográficos, y un enfrentamiento bélico en las condiciones actuales podría llegar a involucrar a cuatro de las economías más importantes del globo: China, Corea del Sur, Japón y Estados Unidos. Así, podrían entrar en guerra los productores de algo así como el 40% del PIB mundial.

Esto ha logrado poner bastante nervioso a los mercados internacionales y ha disparado el precio del petróleo. Sin embargo, los temores parecen, aún en la gravedad de la situación, infundados y solo si algo extraordinario o inesperado sucede, es muy improbable que las tensiones que se viven hoy en Corea lleven a una nueva guerra.

En primer lugar, la guerra es improbable porque desde el enfrentamiento de 1953, las dos coreas no han estado involucrados en ningún otro enfrentamiento a gran escala; los líderes de los dos países, al igual que la mayoría de la comunidad internacional conoce las consecuencias nefastas que una guerra traería para todos. Por supuesto, las cosas pueden salirse de las manos; un disparo de advertencia que da en el blanco equivocado, un avión que pasa una frontera sin quererlo o un barco que se encuentra con otro en altamar en un mal momento. Aun así, mientras este tipo de casualidades no se den, es bastante improbable que las parte involucradas quieran un enfrentamiento.

Y digo esto porque el statu quo de la península ha beneficiado hasta el momento a los liderazgos de ambos países. Por un lado, Corea del Sur pasó en algo menos de cincuenta años de ser uno de los países más pobres del mundo a estar entre las veinte economías más grandes del planeta. Los surcoreanos harán lo que puedan por mantener la paz, porque esto implica la persistencia de su prosperidad económica.

Corea del norte tensiones

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Corea del Norte es un caso más difícil. Durante el mismo periodo desde la separación de la península en los años cincuenta, la dirigencia comunista norcoreana (en cabeza de la dinastía fundada por Kim Il Sung) se ha instalado como una cleptocracia en donde los pocos recursos que produce la destruida industria y campo norcoreano va a los bolsillos de los generales que soportan a los líderes. La situación es tan absurda, que las últimas sanciones de la ONU (las que provocaron estas tensiones recientes) van dirigidas a impedir la importación de artículos de lujo como yates o limosinas al país; todas ellas dirigidas, por supuesto, a Kim Jong Un y su camarilla más cercana.

Y esa es la segunda razón por la que, aunque juega con fuego, Kim Jong Un no arriesgará a salir quemado. Las fuerzas armadas norcoreanas están mal equipadas, sus equipos son obsoletos e incluso la capacidad para coordinar y alimentar a las tropas se cuestiona. El único verdadero poder de Corea del Norte a la hora de enfrentar un conflicto internacional contra Corea del Sur y Estados Unidos sería su arsenal nuclear. En efecto, los norcoreanos tienen un estimado de entre dos y tres cabezas nucleares; no es una gran cantidad, pero en término de armamento y peligro internacional, incluso una sola bomba nuclear es mucho.

Aun así, las armas nucleares son curiosas. Son probablemente uno de los artefactos más poderosos hasta que se utilizan. En efecto, al igual que con su arsenal nuclear, el poder de los norcoreanos viene de su capacidad para extorsionar a la comunidad internacional con sus valentonadas; ha sido durante mucho tiempo un bully de las relaciones internacionales, pero su capacidad para hacerlo está en que no tenga que llegar a cumplir sus amenazas, porque una vez los misiles estén en el aire tiene todas las de perder.

En fin, los norcoreanos, como en tantas otras ocasiones, están haciendo un inmenso bluf. Esto no quiere decir sin embargo que las tensiones aumenten todavía mucho más antes de que las bravuconadas se desinflen. Por eso veremos en el futuro cercano algunos atropellos más y mucha más retorica guerrerista de parte de Kim Jong Un, pero la probabilidad de que esto escale a un enfrentamiento armado a gran escala son muy escasas, por no decir que ninguna.

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Detente

Corea del norte

De cómo Corea del Norte sigue extorsionando a la comunidad internacional

El gobierno norcoreano confirmó este 11 de febrero que había realizado con éxito la tercera prueba nuclear de su historia. En un paraje del noreste del país, detonó un artefacto nuclear de unos diez mil kilotones, ante las protestas y el rechazo internacional. Estados Unidos, Corea del Sur y Japón calificaron el hecho de “provocación”, mientras que China, el único aliado que le queda al régimen norcoreano, se unió al rechazo, llamando la prueba como una acción contraproducente para la paz en la península coreana.

Así las cosas, la prueba norcoreana parece haber jugado una arriesgada carta que llegaría a destapar los juegos de los demás actores de la región. Estas serían sus acciones:

Corea del Sur: los surcoreanos fueron los primeros en confirmar la noticia de la prueba nuclear al registrar un movimiento de tierra de 5 grados en la escala de Ritcher. Corea del Norte representa la mayor amenaza para su seguridad y defensa. Los surcoreanos han combinado siempre las amenazas de represalias con las acciones diplomáticas; en este caso no ha sido diferente, el gobierno de Corea del Sur ha anunciado la movilización de sistemas de defensa balística a la frontera, mientras aprovecha su presidencia temporal del Consejo de Seguridad de la ONU para llamar a una sesión extraordinaria que de como resultado sanciones más fuertes contra los norcoreanos.

Estados Unidos: el gobierno Obama se encontraba justo a la espera de anunciar una reducción sustancial de su propio arsenal nuclear antes de la prueba norcoreana; lo que demuestra las ironías de su estrategia de apaciguamiento. Sin embargo, los estadounidenses tampoco cuentan con mayores herramientas que las ya han utilizado en el pasado; esto es: presión diplomática y sanciones económicas. Corea del Norte ha sido exitoso en un asunto fundamental de su estrategia: ha creado una detente creíble y sustentada en la realidad. Esta prueba nuclear logró subrayar esto, no importa el rechazo, nadie atacará al paranoico régimen norcoreano mientras tangan las manos sobre varias cabezas nucleares.

China: los chinos han dado la sorpresa en este nuevo incidente. En efecto, han señalado su rechazo a la prueba norcoreana y su nueva posición parece explicarse por el agotamiento de la paciencia china frente a las decisiones hostiles del régimen de Kim Jong Un. Este podría ser un punto de cambio en la situación de la península, pues luego de la caída del régimen comunista soviético, los únicos aliados de Corea del Norte han sido sus chinos; particularmente en términos económicos, lo poco que funciona en la destrozada economía norcoreana le debe todo al interés y dinero de los chinos. El temor a perder su último reducto podría ser, al final de cuentas, lo que logre llevar a los norcoreanos a una mesa de diálogos en los que su única apuesta no sea la amenaza nuclear.

¿Cómo abordar una situación de conflicto como la de la península norcoreana? ¿Se puede negociar? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Disfunción balística

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Las consecuencias del fallido lanzamiento del misil norcoreano

La idea era honrar a su abuelo, no solo con los monumentales desfiles militares o las multitudes de famélicos ciudadanos aplaudiendo con fingida y patética emoción como se acostumbra en Corea del Nortesino con un logro digno de la dinastía que ha dirigido el país por más de medio siglo.

Pero las cosas no salieron bien para Kim Jong Un en la celebración de los cien años del natalicio de su abuelo y primer hombre fuerte de la Corea comunista, Kim Il-Sung. El recién ungido líder norcoreano, Jong Un, había planeado el lanzamiento de un cohete que pondría el primer satélite de la empobrecida nación en orbita. Estaba tan seguro de su éxito, que invitó a una gran cantidad de periodistas extranjeros a presenciar el despegue.

La comunidad internacional condenó el lanzamiento incluso antes de que tuviera lugar, sosteniendo que representaba un acto hostil por parte del régimen y cancelando la ayuda en alimentos que con tanta dificultad había sido pactada como primer paso a restablecer las negociaciones con los norcoreanos.

En efecto, el lanzamiento no era solo parte del homenaje a Il-Sung, sino que representaba, como casi todas las acciones en las que se involucra el régimen norcoreano, una demostración de fuerza. En este caso, la capacidad del aparato militar y soporte tecnológico que podría soportar el lanzamiento de otro tipo de cohetes de largo alcance, esta vez, cargados con algunas de las entre cinco y diez ojivas nucleares con las que cuenta el régimen.

Lastimosamente para Kim Jong Un, el cohete fue todo un fiasco y estalló pocos minutos luego de despegar de la base de lanzamiento norcoreana. El régimen, extrañamente, admitió su fracaso, probablemente para mostrarse en control de la situación. Sin embargo, el daño ya estaba hecho y aunque la primera reacción pueda ser la burla por las pretensiones norcoreanas, su fallido intento balístico puede el afloramiento de conflictos dentro del país y en su entorno regional.

En primer lugar, el régimen norcoreano siempre ha sido a partes iguales inseguro y paranoico y este revés público y humillación internacional puede llevarlo a intentar una muestra de fuerza más importante en el futuro cercano que despeje las posibles dudas sobre su poder. Esto representa un imperativo tanto externo como interno para el nuevo líder, Kim Jong Un. Lo difícil, por supuesto, es saber qué tipo de acción cometerá el régimen. Las opciones varían desde un moderado nuevo intento de poner en orbita el satélite o una peligrosa acción armada contra su vecino y némesis, Corea del Sur.

En segundo lugar, el intento de lanzamiento del cohete, aunque fallido, ha minado la poca confianza de la comunidad internacional, particularmente los estadounidenses, japonenses y surcoreanos, en el régimen de Pyongyang y podría haber echado al traste con las pocas esperanzas que aun quedaban de que el nieto de Kim Il-Sung fuera a emprender una serie de reformas para abrir al mundo al aislado y empobrecido país asiático.

¿Qué tan peligroso es Corea del Norte para el Mundo? ¿Cómo negociar con el régimen de Kim Jong Un? ¿Podrá sobrevivir el tercer heredero de la dinastía? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Seis tendencias para ser optimistas en 2011.

Mis últimas entradas al blog han sido bastante pesimitas respecto al futuro: “que el mundo será menos democrático, que las revueltas árabes pueden ser malas”. Por eso quiero hacer algo diferente esta vez y presentarles algunos eventos (posibles en algunos casos) que nos pueden hacer sentir un poco mejor respecto a nuestro porvenir.

  1. Llegará (por fin) la recuperación de la economía mundial: tanto en Estados Unidos como en Europa, que han sido desde el comienzo el centro de la crisis, las perspectivas para este nuevo año son muy buenas. Nada parece indicar que todo volverá a la normalidad y la lucha por controlar el crecimiento sostenible, el desempleo, la inflación y el alto gasto público continuará.
  2. Es posible la caída de Ahmanidejad: la crisis económica y el alto desempleo (sobre todo en los jóvenes) podría llevar a un cambio en el régimen iraní, uno, ojala, para mejor. La reciente tendencia de rebeliones civiles en Medio Oriente, que Irán intenta vender como islamistas, aunque en esencia no lo sean, también podría reforzar las intentonas de algunos sectores de crear una oposición fuerte e incluso, de obligar a un cambio profundo del régimen.
  3. Secesión en Sudán: los resultados preliminares de las elecciones así parecen atestiguarlo, el sur del país se separará del norte y aunque esto supone un delicado proceso y se enfrenta a serias amenazas, podría terminar con el conflicto religioso que ha llevado a su población al borde del genocidio.
  4. Los talibanes pierden terreno: la ofensiva sostenida de las fuerzas aliadas en el sur de Afganistán y el fortalecimiento del gobierno y ejército afgano están haciendo el trabajo de los talibanes un poco más difícil y plantean buenas perspectivas para el futuro y estabilidad del sur de Asia.
  5. START: el tratado suscrito entre Estados Unidos y Rusia reducirá en cientos la cantidad de cabezas nucleares del mundo. Lo que es de por si bueno. Mis más elaborados argumentos no podrían superar el simple hecho de que haya menos armar nucleares.
  6. Dialogo en Corea: las reuniones entre altos funcionarios militares de Corea del Sur y del Norte de los últimos días podrían ser el preámbulo de negociaciones a mayor escala a finales del año, bajándole un poco a la temperatura del conflicto entre los dos países. Y aunque la firma de la paz o incluso, una reunificación es improbable en el futuro cercano, un papel más activo de China y la sucesión del régimen norcoreano, pueden llevar a cambios profundos en la tensionada península.

 

Por supuesto, así como existen razones para el optimismo, las hay para ser pesimista, pero en el juego de las suposiciones, es mejor apostar por lo mejor y perder, que hacerlo por lo peor y acertar.

¿Qué otras dinamizas saludables ve en el mundo? ¿Qué otras cosas nos deberían mantener optimistas respecto al futuro? Cuénteme lo que piensa, comente.

Llamar la atención: de porqué Corea del Norte quiere que no lo olviden.

La semana pasada, un científico estadounidense tuvo la oportunidad de realizar uno de los tours más difíciles de conseguir (si es que alguien lo quisiera hacer), se dio el lujo de dar un paseo guiado por las plantas nucleares de Corea del Norte. Los norcoreanos le mostraron con orgullo las nuevas instalaciones con las que pueden conseguir producir armas nucleares mucho más potentes con mayor facilidad y rapidez que antes. El científico, como era la intención del régimen norcoreano de Kim Jong Il, contó su aventura a los medios, ratificando las sospechas de varios servicios de inteligencia que sospechaban de la nueva y mejorada capacidad nuclear de Corea del Norte.

Pero esto no fue todo. Frente a una respuesta tímida de la comunidad internacional al nuevo desafío de Kim Jong Il, el martes 23 de noviembre, varias descargas de artillería norcoreana bombardearon una isla de Corea del Sur, matando a dos soldados y dos civiles, e hiriendo a otras veinte personas. Los surcoreanos contestaron con su propio fuego de artillería, pero se detuvieron poco después, conscientes de los peligros de forzar una guerra traería.

Estas dos provocaciones han despertado diferentes reacciones en el ámbito internacional. Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, han iniciado maniobras para mostrar al régimen que no se encuentran intimidados, mientras China (aliada de Corea del Norte y prácticamente el único país que tiene alguna real influencia en cómo se comporta) hacía prudentes llamados a la calma, apostándole a la reanudación de los diálogos.

Sin embargo, las motivaciones de Corea del Norte todavía no están muy claras ¿qué es lo que busca con lo que algunos dicen es un ataque para llamar la atención? Dos cosas, al parecer.

Primero, mostrar fortaleza frente a la comunidad internacional y sus vecinos en busca de nuevas ayudas y beneficios para su destruida economía. En otras palabras, Corea del Norte quiere utilizar la agresión para recibir ayuda económica, extorsionando con ataques como el del martes pasado y amenazas como la de su nuevo poder nuclear. Y segundo, el dictador Kim Jong Il quiere afianzar a su sucesor, su hijo menor Kim Jong Un, dentro de su país y con el alto mando militar que cuida su régimen, al mostrarse agresivo en su relación con el exterior.

Ambas dinámicas dicen mucho de la política norcoreana sin embargo: muestran un régimen en realidad debilitado e inseguro, que busca llamar la atención y mostrarse más fuerte de lo que es. La pregunta, en todo caso, es ¿qué será más peligroso, una dictadura fuerte o una débil en Corea del Norte? ¿Cuál puede causar más daño en la región?

¿Zanahorias o garrote, cuál cree que funciona mejor con el régimen norcoreano? Cuénteme lo que piensa, comente.

Un protegido incomodo: De como un torpedo puede sabotear la estrategia china en Asia.

El pasado 26 de marzo la corveta sudcoreana Cheonan se hundió en el mar amarillo. No era un accidente, los sobrevivientes hablaban de una explosión y la zona donde el barco patrullaba levantó claras sospechas. Los primeros acusados, por supuesto, fueron los norcoreanos, que respondieron con la falsa indignación (combinación de insulto y amenaza) que terminó de convencer a la comunidad internacional de su culpabilidad. EEUU apoyó a su aliado histórico en las exigencias de reconocimiento y disculpas y otros países occidentales y asiáticos pidieron presión sobre el régimen de Kim Jong Il, pero China, como era de esperarse, entró en defensa de Corea del Norte.
Corea del Sur y Japón, los dos países de la región más preocupados por las envalentonadas de Pyongyang, protestaron por la actitud china, dejando prever que los intentos de Beijing de acercarse a dos de las naciones asiáticas más escépticas por su ascenso fracasarían. Así, por su terquedad, China acabó por evitar que los sudcoreanos y los japoneses (que empezaban a resignarse) se entregaran a su influencia y llevó a que, en cambio, llamaran de nuevo  a su antiguo socio, Estados Unidos. Ya se han realizado ejercicios militares conjuntos en el mar de Japón e incluso probaron la reacción china al anunciar algunos en el mar amarillo, para luego cancelarlos ante la airada protesta de Beijing.

De esta forma, el torpedo norcoreano, paradójicamente, sirvió más a Estados Unidos, su enemigo, que a su aliado, China. Entonces ¿por qué los chinos están dispuestos a mantener a este incomodo protegido? Se podrían proponer dos respuestas. La primera, y la más clara, es que China tiene fuertes intereses económicos en Corea del Norte. No porque el comercio entre ambas naciones sea importante (Pyongyang es demasiado pobre para comprar productos chinos en cantidades representativas) sino porque el país cuenta con enormes recursos naturales sin explotar, que interesan a los chinos, cuya política económica mundial parece encaminarse siempre a la aseguración de materias primas para el sostenimiento de su crecimiento. La segunda, que Kim Jong Il (y aparentemente en algunos meses su sucesor Kim Jong Un) es un arma con la que los chinos pueden negociar y presionar internacionalmente.

Sin embargo, a largo plazo parece que la protección de China sobre Corea del Norte le está trayendo más perjuicios que beneficios e incluso es probable que el escalamiento del conflicto actual en los próximos meses (de nuevo se habla de guerra, aunque sea sumamente improbable) logre que la desconfianza de los países asiáticos por China aumente y que Estados Unidos (ni corto ni perezoso) reclame algo de la influencia que ha estado perdiendo en la región.

¿Quién cree que ejercerá como poder hegemónico de Asia y el pacifico en el siglo XXI? ¿China? ¿Estados Unidos? ¿India? ¿Otro? Cuénteme lo que piensa, comente.


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