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¿Por qué hay cientos de colombianos combatiendo en Yemen?

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Combatientes de la milicia huti, Yemen – Fuente: Reuters.com

Por Santiago Silva Jaramillo

Adén es un puerto comercial a orillas del océano indico; en sus calles estrechas se comercia con pescado, mariscos y hortalizas, en los edificios de ladrillo rojo y marrón departen, aliviados del calor por la brisa marina y el té frío, negociantes, líderes tribales y el ocasional intermediario de piratas somalíes. En sus calles ya patrullan mercenarios latinoamericanos -la mayoría colombianos- que hacen parte de las fuerzas sunnitas aliadas del gobierno yemení y que planean lanzar una ofensiva contra la tribu huti que ocupa la capital, Sanaá, en el norte del país.

Ahora es Yemen -como Bahrein, Kuwait, Irak y Libia antes- el lugar que recibe a cientos de mercenarios colombianos buscando un buen salario por pelear una guerra ajena ¿cuántos de esos colombianos entenderán las peculiaridades del conflicto entre sunismo y chiismo? ¿Alguno sabrá por qué los rebeldes Huti pelean contra el gobierno yemení? ¿Les importará?

El mercenarismo no es, ni de lejos, un fenómenos reciente o novedoso; es tan viejo como la guerra organizada, tan ancestral como la disposición humana a resolver conflictos grupales por medio de la violencia sistemática. Por otro lado, los mercenarios son atractivos porque suponen fuerzas experimentadas en la guerra y que pueden “acomodar” su lealtad a un nuevo patrón por el único incentivo del pago. Esto los vuelve poco confiables -así lo advertía Maquiavelo- pero no deja de hacerlos útiles para acompañar a fuerzas más bisoñas en operaciones y combates.

El final de las guerras siempre deja a muchos combatientes sin oficio, décadas de enfrentamientos han creado una clase social de soldados, hombres -y algunas mujeres- que solo saben de la milicia y que con el final, o al menos la reducción en la intensidad de las hostilidades, se encuentran al borde se la obsolescencia.

Colombia no solo debe pensar en lo que va a hacer en los próximos años con los combatientes desmovilizados de las guerrillas; el inevitable desescalamiento de la guerra en el marco de los procesos de paz con Farc y Eln llevará a una eventual, así sea gradual, reducción del pie de fuerza de la fuerza pública (sobre todo en el ejército) ¿qué se hará con esos miles de hombres en armas? ¿Añadirlos al bien más exportado por Colombia, su capital humano? ¿Dejarlos ir a pelear una guerra ajena en algún rincón olvidado de este planeta de conflictos extraños?

Porque el segundo elemento, complementario a la oferta de veteranos desempleados colombianos, es la demanda por parte de regímenes o fuerzas militares de combatientes experimentados en conflictos rancios. En este caso, han sido las autocracias árabes de los países del golfo pérsico los principales empleadores de estos mercenarios. En este caso, la inestabilidad y el surgimiento de conflictos en Medio Oriente se ha convertido en el principal mercado internacional de mercenarios. Así, mientras algunos países latinoamericanos, pero sobre todo Colombia, siga produciendo veteranos sin muchas perspectivas locales, seguirá exportando combatientes a conflictos lejanos.

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¿Se aproxima la tercera guerra mundial?

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Fuente: telegraph.co.uk

Por Santiago Silva Jaramillo

Para empezar, no. No es probable que en el futuro cercano -y menos por el conflicto en Siria, como afirman algunos– se produzca una tercera guerra mundial.

En primer lugar, porque las apuestas y tensiones no son tan altas en este conflicto de Medio Oriente; es decir, que el riesgo de las afectaciones que una confrontación a gran escala produciría a los involucrados es mayor al de resolver los problemas por medio de la diplomacia. Por eso el derribo de un avión ruso por parte de Turquía ha creado muchos problemas, pero no produjo un escalamiento en la confrontación o más desorden que el incidente mismo. En efecto, Vladimir Putin y Percep Erdogan se pueden despreciar y considerar enemigos, pero esos sentimientos e intereses encontrados no alcanzan para generar una guerra entre ambos países.

En segundo lugar, la geografía supone un reto enorme e impone unas restricciones prácticas bastante complejas para todas las potencias involucradas. Es decir, que aunque Medio Oriente es fundamental para las potencias Occidentales, Rusia y obviamente las potencias regionales (Irán, Arabia Saudita y Turquía), el grado de dependencia sigue siendo bajo, y las condiciones de un despliegue completo en la región serían una pesadilla logística.

Finalmente, la oposición interna, las democracias y la inestabilidad de una guerra a gran escala disparada por un conflicto ajeno y lejano, convierten la alternativa de una confrontación armada entre las potencias por Siria en la fuente de inestabilidad interna que la mayoría de los líderes mundiales prefieren evitar. Esto no es una garantía, pero le resta puntos a la probabilidad de una tercera guerra mundial.

Así que calma, el apocalipsis todavía está lejos.

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Gráfico: Refugiados y desplazados en 2014

Refugiados y desplazados en 2014: de acuerdo a cifras de la Agencia para los Refugiados de la ONU (UNHCR) en 2014 había al menos 55 millones de personas viviendo como refugiados o desplazados internamente en el planeta. Los tres países que más participan de esta tragedia son Siria, Colombia e Irak, concentrando el 22% del total de esta población. El siguiente gráfico da cuenta del panorama general, señalando los quince países que más refugiados y desplazados internos tuvieron en 2014. Fuente: UNHCR, 2015Nota: de clic sobre la imagen para ver los detalles en su tamaño completo.

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¿Por qué la guerra contra el Estado Islámico sigue empeorando?

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Combatiente de las fuerzas leales a Bashar al-Assad en la ciudad de Deir ez-Zor. Fuente: Time (Ver la galería completa).

Por Santiago Silva Jaramillo

Luego de meses de mantenerse neutrales, los turcos han decidido intervenir en la guerra que en su frontera con Siria luchan las fuerzas del Estado Islámico, las tropas leales a Bashar al-Assad, las diferentes facciones rebeldes y los kurdos. Era casi inevitable que el caos en Siria e Irak terminara por arrastrar a los turcos –al igual que lo ha hecho con otros países vecinos como Jordania e Irán y amenaza hacerlo con Líbano, Arabia Saudita e Israel- al enfrentamiento del enemigo común representado por el EI.

La decisión del gobierno turco –que sus aliados occidentales venían esperando desde hace varios meses– llegó luego de que un atentado terrorista en una localidad al sur de Turquía fuera atribuido al Estado Islámico y su intención de golpear a sus enemigos kurdos y a los refugiados sirios que utilizan la frontera turca para refugiarse, aprovisionarse y atacar las posiciones del EI.

Los turcos, que habían evitado el enfrentamiento directo con el EI por razones geopolíticas –aunque prestaban ayuda y apoyo indirecto a fuerzas que combatían a los islamistas- han lanzado varias operaciones aéreas en el norte de Siria y operativos para capturar simpatizantes dentro de su territorio (unos doscientos en cuestión de días). Aunque el gobierno de primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan ha descartado el despliegue de tropas al otro lado de la frontera, los bombardeos aéreos o de artillería a posiciones del EI tenderá aumentar.

La entrada directa de los turcos al conflicto sirio no solo afecta al Estado Islámico. Los kurdos, por otro lado, también se ven perjudicados por la decisión de Turquía. En efecto, las fuerzas kurdas que combaten al Estado Islámico en el norte de Siria están fuertemente relacionadas con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (KPP por sus siglas en inglés), una guerrilla kurda que lucha por la independencia de la etnia en el oriente de Turquía. El gobierno turco, que en muchos sentidos había evitado luchar directamente con el Estado Islámico por no ayudar a los kurdos, ha lanzado operativos simultáneos contra ambas fuerzas para “equilibrar” sus intereses en la región.

De esta forma, el caos de la guerra en Siria aumenta el territorio de las hostilidades a buena parte del sur y oriente de Turquía, donde las fuerzas turcas enfrentarán al Estado Islámico en la frontera, mientras atacan a los militantes del KKP en un intento por evitar que ocupen los vacíos dejados por un eventual retroceso del EI.

20 year-old YPJ fighter Beritan Khabat from Derek, Syria. She joined the YPJ four years ago to protect her homeland and put an end to the suppression of women. "I fought with ISIS in Jezza and Serikani.  Women of YPJ are not scared of ISIS."  Newsha Tavakolian for TIME  Beritan believes that in her society women should be armed with guns and fight for their rights. She says that they have created a new idea for the men of the world. telling them that women too can be good fighters. "I fought with ISIS in Jezza and Serikani. And the first time I heard the sound of bullets next to my ears was in Talala town, while I was fighting with ISIS for the first time. The first time I thought about facing ISIS, my whole body was shivering and the whole thing seemed more like a joke to me. But when I thought deeply, I realized that I was going to fight with a radical group, and this empowered me so much that all my fears faded away. Women of YPJ are not scared of ISIS".

Una de las mujeres que combaten con las fuerzas kurdas cerca de la frontera turco-siria en la localidad de Kobani. Fuente: Time.com (Ver galería completa).

Por último, frente a este nuevo jugador en la guerra, el principal beneficiado es el presidente sirio, Bashar al-Assad, enemigo de los turcos, que verá como tres de sus contrincantes luchan entre sí mientras él puede concentra sus fuerzas e intenta recuperar algo del territorio perdido en cuatro años de guerra. Porque las hostilidades continuarán y solo dan señales de agravarse en el futuro, así en las últimas semanas la diplomacia mundial –en cabeza de la ONU– esté intentando sentar a las partes del conflicto sirio en una mesa de negociación.

Una solución negociada al conflicto parece improbable porque algunos de sus actores más importantes no tienen ninguna intención –al menos por el momento y visible- de ceder en sus posiciones sin exigir demasiado de sus contrapartes (como al-Assad y las mismas fuerzas rebeldes) y otros han ganado mucho en el caos de la guerra para querer que una negociación “prematura” les haga perder sus victorias (como el Estado Islámico o los kurdos).

En este punto, la comunidad internacional solo puede esperar que la guerra, que arrecia, no se siga saliendo por las costuras fronterizas y arrastrando a más partes al conflicto. Pero de esas esperanzas solo suelen quedar tragedias.

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Gráfico: ¿Gasta Colombia demasiado en defensa?

¿Gasta Colombia demasiado en defensa?: mientras avanzan los diálogos entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc, la perspectiva de un acuerdo que ponga fin a los más complejo de cincuenta años de violencia en el país se hace más clara. La idea de un escenario de posconflicto ha llamado la atención de muchos analistas colombianos, y aunque temas como la reparación de las víctimas, la garantía de no repetición y la recepción de los guerrilleros desmovilizados son prioridades de estas miradas prospectivas, pero un tema se suele ser transversal a esta discusión: la posibilidad que trae la paz de aprovechar oportunidades negadas por la guerra. En este sentido, es común encontrar llamados a “replantear” el papel que cumplen las Fuerzas Militares en el país y de revaluar el presupuesto nacional que se gasta en el rubro de defensa; los siguientes gráficos comparan el gasto en defensa de Colombia (como porcentaje de su PIB) con otros países  que enfrentan situaciones de conflicto armado y desafíos de gobernabilidad más o menos similares a los colombianos. El ejercicio también permite comparar el gasto en defensa de unos veintitrés países en 2014 y las tendencias de gasto de los diez países con conflictos armados que en desarrollo que más gastan en defensa (y que incluye a Colombia). Fuente: SIPRI.org. Nota: de clic sobre la imagen para ver los detalles en su tamaño completo.

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Gráfico: Terrorismo internacional (cifras de 1970 a 2013).

Terrorismo internacional: de acuerdo a la base de datos del portal start.umd.edu, entre los años 1970 y 2013 se han realizado en el mundo 125.087 atentados terroristas. El 22,6% ha ocurrido en países del Sur de Asia (sobre todo Pakistán, Afganistán e India), el 47,95% han sido bombazos o explosiones, el 24,5% han tenido como su principal objetivo a civiles, y el 51% han utilizado explosivos o bombas como su principal arma. Los siguientes gráficos dan una idea de las principales características (el dónde, el cómo, y el qué) de 43 años de terrorismo internacional. Fuente: Start.imd.edu.

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5 razones por las cuáles el Estado Islámico será derrotado

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Combatientes del Estado Islámico desfilan por las calles de una ciudad iraquí. Fuente: Aljazeera.com

Por Santiago Silva Jaramillo

Ante la sorpresa –y el horror- de la comunidad internacional, en los últimos meses la organización fundamentalista de origen sunnita, autodenominado “Estado Islámico” se ha hecho al control de grandes porciones del territorio del oriente de Siria y el norte y occidente de Irak. En el camino, humillaron al ejército iraquí con rápidas victorias, atacaron a las fuerzas rebeldes moderadas que luchan contra Bashar al-Assad en Siria y ha intentado exterminar a minorías étnicas y religiosas y enclaves de minorías locales como los kurdos o los yizadiz.

Las potencias vecinas, como Turquía o Arabia Saudita –con algo de reticencia-, y Occidente –con mucho más escepticismo- han lanzado una campaña de bombardeos y apoyo a poderes locales para enfrentar al Estado Islámico. En un principio, la intervención no logró los resultados esperados, pero el mantenimiento de la ofensiva y la ayuda de combatientes locales, han empezados a conseguir avances en las últimas semanas.

Algunos analistas siguen desconfiando de la posibilidad de “destruir” al EI, como lo prometió el presidente estadounidense Barack Obama al anunciar los bombardeos de la OTAN contra el grupo, pero existen cinco razones principalmente para entender que, coyuntural y estructuralmente, el Estado Islámico se encuentra condenado al fracaso.

1. Conquistar es fácil, gobernar por otro lado…: el fundamentalismo del Estado Islámico es uno de sus peores enemigos. En efecto, luego de conquistar pueblos, ciudades y provincias sirias e iraquíes, el Estado Islámico ha intentado establecer algunas mímicas de autoridad (la mayoría, simplemente reciclando instituciones locales o tribales existentes), pero al mismo tiempo, han impuesto las sanciones de su versión de la Ley Islámica, sobre un control social extremo, violento y arbitrario, con crucifixiones, decapitaciones, violaciones, y masacres. Ese tipo de dominación ya ha probado ser un importante incentivo para la resistencia de las poblaciones locales y el ascenso de grupos de oposición armada a la ocupación. En el caso del EI, es solo una cuestión de tiempo.

2. Hacer enemigos es más sencillo que hacer amigos: el Estado Islámico nació como un proyecto de construcción de nuevo Califato Islámico, y este objetivo “misional” ha determinado las acciones y la expansión del grupo, llevándolo, primero, a crecer demasiado rápido y dependiendo de poblaciones locales y tribus cuya lealtad es en el mejor de los casos dudosa, y segundo, ha implicado la creación de docenas de grupos y países enemigos en un cortísimo lapso de tiempo, mientras, por supuesto, la creación de amigos ha sido exigua.

Explosiones de bombas lanzadas por aviones de la OTAN en el norte de Siria. Fuente: Aljazeera.com

Explosiones de bombas lanzadas por aviones de la OTAN en el norte de Siria. Fuente: Aljazeera.com

3. La geopolítica puede ser bastante cruel con sus hijos: el Estado Islámico nació y se nutrió de la inestabilidad de la región –y el creciente extremismo de algunos grupos locales- en la primera década del 2000. Su expansión fue posible, sobre todo, por los problemas vividos por Bashar al-Assad en Siria y luego, por las decisiones políticas torpes del gobierno chiita de Bagdad, cuya persecución de la minoría sunnita del norte del país preparó el terreno para que el EI fuera recibido como liberador por las poblaciones excluidas. Pero nacer del caos implica vivir de él, y la caminante coyuntura regional puede crear reyes y destronarlos con igual rapidez.

4. Llamar la atención de Occidente es perder: durante meses, las potencias Occidentales, aunque declaraban su preocupación y apoyaban el ingreso al conflicto de las potencias regionales, se mantuvieron prudentemente distanciados de intervenir en la lucha contra el Estado Islámico. Pero la creciente inestabilidad y sobre todo, el asesinato de ciudadanos occidentales por el EI llevaron a que Estados Unidos y sus aliados europeos no tuvieran opción sino intervenir directamente y buscara construir un coalición regional contra el grupo fundamentalista. Este es, por supuesto, un enemigo que el Estado Islámico no puede permitirse y que ha invertido recursos económicos y políticos importantes en luchar contra la expansión del grupo en la región.

5. Financiarse con el saqueo es insostenible: el Estado Islámico, como otros grupos similares, utilizan el saqueo como principal fuente de financiación. El problema es que el robo de recursos y la captura de rentas no suelen crear riqueza y aunque en los primeros momentos de la conquista son una fuente importante para mantener el esfuerzo bélico, tienden a agotarse rápidamente o a crear dependencia de intermediarios poco confiables, como en el caso del contrabando de petróleo o artefactos históricos. Así, con el tiempo, las rentas que sustentan a los militantes, sus armas y provisiones, se irán reduciendo cada vez más, obligándolos a ampliar su control territorial y a estirar sus líneas de comunicación y de logística, hasta un punto, seguramente, insostenible.

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5 preguntas: Los pre-acuerdos del proceso gobierno colombiano – Farc (Andrés Preciado)

Fuente: ADN

Fuente: ADN

Esta es la segunda entrega de “5 preguntas” (leer la primera entrega). Andrés Preciado (@andrespreciado3) politólogo de la Universidad Nacional y consultor del Centro de Análisis Político de la Universidad EAFIT, responde algunas preguntas sobre los pre-acuerdos del proceso de negociación entre el gobierno colombiano y las Farc, que se conocieron hace algunos días.

RealpolitikMundial (1): Luego de leer borradores de los acuerdos alcanzados por las delegaciones del Gobierno Nacional y las Farc que se dieron a conocer la semana pasada ¿qué sorpresas y preocupaciones le dejan?

Andrés Preciado: La preocupación fundamental, sin duda, es la manera en la que algo tan denso pueda efectivamente llegar a presentarse a la opinión pública para ser refrendado mediante una votación – por definir- esto particularmente por la extensión de los acuerdos (en 3 punto van cerca de 60 páginas de acuerdo parcial). No me quiero imaginar la manera en la que efectivamente se puede llevar eso a un referendo o a un mecanismo similar.

La sorpresa más grande es que la tan cacareada intensión fariana de cambiar al estado colombiano de manera integral no existe. Todos los acuerdos parciales, de alguna manera, llegan a la modificación, incluso de mero funcionamiento, de programas e instituciones del estado existentes. En los acuerdos parciales no aparece una modificación enorme de la institucionalidad y el sistema político que conocemos. Ahora, sin dudas hay riesgos que pueden surgir de una mala o amañana implementación de lo acordado.

RealpolitikMundial (2): Hasta ahora -y con un buen camino todavía por recorrer- ¿cree que esos borradores dan cuenta de soluciones reales a las causas del conflicto y de las desavenencias de las Farc?

Andrés Preciado: Si hablamos de lo que los violentólogos en este país han llamado causas estructurales: como las condiciones de pobreza, inequidad de ingreso y acceso a la tierra y abandono histórico del estado, si, estos acuerdos dan cuenta de formas de resolver esos problemas. Ahora, hay un asunto central no resuelto y es la variable del narcotráfico, primero porque las FARC no se reconocen como actor partícipe de esa problemática, y segundo porque los acuerdos están centrados en la sustitución de cultivos y la ayuda a las comunidades sembradoras, pero poco hablan del crimen organizado que como escenario de economía criminal transnacional hay alrededor de ese negocio.

Preciado

– Andrés Preciado

RealpolitikMundial (3): En los textos de los acuerdos ¿qué tanto del discurso y las reivindicaciones de las Farc y qué tanto de las salvedades y posiciones del Gobierno Nacional pueden identificarse?

Andrés Preciado: Todos los acuerdos están llenos de salvedades y notas al pie, por las mismas reservas de la manera que se eligió para negociar. Del discurso y reivindicación histórica de las FARC se encuentran muy claras las reivindicaciones agrarias, particularmente las centradas en el fortalecimiento de zonas de reserva campesina. En cuanto al discurso del gobierno se nota el interés minucioso por la protección de las instituciones fundamentales del estado y algunos principios centrales del establecimiento constitucional.

RealpolitikMundial (4): La divulgación de estos borradores han creado varias reacciones de apoyo y rechazo en la clase política -la mayoría de ellas poco sorprendentes- pero ¿cómo cree que han reaccionado los ciudadanos del común a lo que se ha estado contando en medios sobre los acuerdos?

Andrés Preciado: El problema radica en eso: se publican los acuerdos parciales y, como en todo lo relacionado al proceso, nadie está del todo contento, es un asunto incómodo, como una diligencia engorrosa que todo el mundo sabe que hay que hacer pero mientras menos se enteren mejor, esa es la actitud que uno nota en muchos espacios ciudadanos en relación al proceso, y específicamente a estos acuerdos. Del lado uribista era de esperarse el rechazo, como siempre, pese a que ellos atacaron abiertamente la confidencialidad de la negociación, ahora se abre un margen de lo acordado y tampoco les gusta. El ciudadano común se entera, y mal, por medios, en vez de apropiarse de su conocimiento, la lectura de los acuerdos se hace en círculos muy cerrados, casi académicos, ni siquiera los medios evidencian un análisis detallado de los mismos.

RealpolitikMundial (5): Finalmente, ¿quién cree que está más cómodo con lo que se ha acordado hasta ahora, las Farc o el Gobierno Nacional?

Andrés Preciado: El gobierno, sin duda, porque las condiciones de lo acordado da para sostener que la mayoría de las cosas, o ya se están haciendo y hay que ajustarlas, o son asuntos inherentes a la acción misma del estado. Lo que si queda claro es que no se están discutiendo las bases e instituciones fundantes del sistema político colombiano, y eso para el gobierno es claramente un punto a favor.

*Andrés Felipe Preciado es politólogo de la Universidad Nacional, consultor del Centro de Análisis Político de la Universidad EAFIT y experto en temas de seguridad ciudadana.

5 preguntas: La nueva estrategia de Obama contra el Estado Islámico (Daniel Montoya)

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Tropas iraquíes entrenan para enfrentar al Estado Islámico – Fuente: The Big Picture – Boston.com

Esta es la primera entrada de “5 preguntas”, entrevistas sobre política internacional. Daniel Montoya*(@D_nielMontoya), negociador internacional de la Universidad EAFIT, responde algunas cuestiones sobre la nueva estrategia del presidente estadounidense, Barack Obama, para combatir al Estado Islámico en Siria e Irak.

RealpolitikMundial (1): El presidente Obama presentó recientemente una nueva estrategia de su país en su lucha contra el Estado Islámico ¿cree que la nueva apuesta por contener la expansión del grupo con bombadeos, apoyo en armas a la oposición siria y construcción de coaliciones internacionales es suficiente?

Daniel Montoya: La estrategia puede ser suficiente para contener y debilitar, como en Yemen a AQAP y en Somalia a Al-Shabab, pero insuficiente para eliminar definitivamente del mapa al Estado Islámico (EI)

RealpolitikMundial (2): Ahora, con la nueva estrategia, que compromete directamente a Estados Unidos en la región ¿cómo reaccionará el mismo Estado Islámico en el territorio?

Daniel Montoya: Si la estrategia de EEUU resulta efectiva, EI podría cambiar de la guerra de posiciones a la guerra insurgente donde evite la confrontación directa; movilizarse en células pequeñas, emplear tácticas de ataque-repliegue y esconderse entre la población civil.

RealpolitikMundial (3): Algunas voces -incluso de las mismas fuerzas armadas de EEUU- han criticado la estrategia como tímida en sus recursos (sin tropas en el terreno), y ambiciosa en su discurso (la promesa de “destruir al EI”) ¿cree que estas críticas están justificadas?

Daniel Montoya: Tienen razón en que para borrar a EI del mapa se necesita comprometer más recursos – como tropas en el terreno, sin embargo es muy costoso política y económicamente, y por eso Obama se ha cuidado de optar por esta opción.

El objetivo principal de EEUU en la guerra contra EI es evitar la formación de una plataforma exportadora de terrorismo a EEUU, y en segunda instancia, conservar la balanza de poder regional; en orden de eficiencia primero están los ataques aéreos, apoyo militar y de inteligencia a tropas de la región, que la intervención directa.

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– Daniel Montoya

RealpolitikMundial (4): Otro asunto relevante para los países occidentales ha sido el flujo de “combatientes extranjeros” que pelean en las fuerzas del Estado Islámico ¿cómo se puede configurar esto como un peligro para su seguridad interna en el futuro?

Daniel Montoya: Definitivamente es una preocupación para los países occidentales el regreso de veteranos Yihadistas, sin embargo no se debe sobredimensionar. Un ataque terrorista requiere de una logística compleja que hoy funciona bien en Siria e Irak, pero que es difícil de replicar en Europa o EEUU. Eso incluye acceso a dinero, explosivos, transporte, entrenamiento y personal, entre otros.

En realidad el mayor peligro son los “lone-wolfs”: radicales que operan solos y hacen ataques de baja elaboración – por ejemplo el Tiroteo en el Museo Judío en Bélgica, el 24 de Mayo de 2014. En este caso lo más importante es la capacitación y trabajo con la Comunidad para la detección temprana de esas personas con comportamiento sospechoso.

RealpolitikMundial (5): La política local había sido un obstáculo para Obama -y otros líderes occidentales- de tomar decisiones en el caso del EI ¿cómo reaccionaron y se comportarán las fuerzas políticas y los ciudadanos de los países involucrados en la intervención?

Daniel Montoya: La política doméstica de EEUU, Turquía, Irán, Arabia Saudita y, en menor medida, Rusia, se verá afectada en el momento en el que los gobiernos tengan que comprometer recursos sustanciales, hasta el momento no lo han hecho. Solo si el asunto EI rompe el equilibrio de la región, los países mencionados estarán dispuestos a intervenir directamente y las fisuras internas se harán evidentes.

* Daniel Montoya es Negociador Internacional de la universidad EAFIT, donde se desempeñó como coordinador del grupo de investigación en Estudios Internacionales y se enfocó en el estudio del impacto de las remesas en el sector de la construcción en Colombia. Durante su carrera profesional, Daniel ha trabajado y vivido en el exterior donde se destaca su trabajo en Proexport China y Stratfor. Sus áreas de conocimiento incluyen la inversión extranjera, inteligencia estratégica y geopolítica.

¿Quién llenará el vacío dejado por Estados Unidos en el mundo?

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Reclutas chiítas marchan en el sur de Irak. Fuente: The Big Picture – Boston.com

Por Santiago Silva Jaramillo

La lenta, pero firme, retirada de Estados Unidos del mundo, está dejando enormes vacíos de poder que han llevado a la inestabilidad de regiones de vital importancia para el orden internacional y la estabilidad de los asuntos globales.

En Medio Oriente, donde millones de personas, tres religiones, varios cientos de facciones y docenas de intereses colisionan, Estados Unidos ha jugado un controvertido papel de “equilibrio de poderes” durante casi toda su historia reciente. En ocasiones fracasa, por supuesto, como durante y luego de la invasión de 2003 en Irak, pero en otras ha sido capaz de mantener una tensa estabilidad entre los poderes regionales, a través de profundas relaciones diplomáticas y de cooperación, o en algunos casos (particularmente en el Golfo Pérsico) por la intervención armada.

Sin embargo, el Medio Oriente no es, ni mucho menos, el único lugar en el que los estadounidenses intervienen en búsqueda de mantener el statu quo. La independencia de Europa occidental, la seguridad de la navegabilidad en el Océano Índico, la contención de China en el Mar Amarillo, la democratización de América Latina y el apoyo contra rebeldes y terroristas en el África Subsahárica, son algunos de estos casos.

Ahora bien, esta apuesta de política exterior supone una carga importante en recursos –tanto económicos como políticos- para el Estado Federal y los presidentes estadounidenses, y siempre ha supuesto un reto para justificar internamente. En efecto, los ciudadanos estadounidenses han sido durante casi su toda histórica democrática aislacionistas, recelosos de las “responsabilidad y cargas” que su país ha asumido en el siglo XX y XXI en el resto del planeta.

Así, de acuerdo al Pew Research Center, en 2013 el 52% de los estadounidenses sostuvieron que su país debía “ocuparse de sus propios asuntos internacionalmente”, el porcentaje más alto desde 1964, primer año en que se realizó esta encuesta. El escepticismo del público estadounidense puede verse, sobre todo, como una consecuencia de la “fatiga de guerra”, luego de más de una década de acciones armadas a gran escala en Asia, pero también, se explica un poco en las preocupaciones internas asociadas a la crisis económica internacional y sus consecuencias para Estados Unidos.

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Restos del avión de Malasya Airlines derribado en el este de Ucrania. Fuente: The Big Picture – Boston.com

Tres de las más sonadas crisis internacionales de los últimos meses sirven como buenos ejemplos para la “retirada estadounidense” y algunas de sus consecuencias en las regiones donde los compromisos se están reduciendo.

En primer lugar, Ucrania, donde Vladimir Putin, el envalentonado presidente ruso, ha invadido la península de Crimea e incentivado y apoyado la rebelión de fuerzas pro-rusas en el Oriente del país. Estados Unidos ha liderado a Occidente en rechazar las acciones y aplicar sanciones económicas a Rusia por su intervención en Ucrania, pero tanto el presidente Obama, como sus conciudadanos, tienen poco interés en presionar demasiado al liderazgo ruso, mucho menos, intervenir en la defensa directa del territorio ucraniano.

Por un lado, Ucrania supone, en la nueva doctrina estadounidense de “liderar desde atrás” del gobierno Obama, parte de la influencia directa de Rusia y no de Europa Occidental y de la OTAN. Es decir, que por más que el presidente estadounidense continúe con su mandato histórico de “mantener el equilibrio internacional”, no intervendrá más allá de lo absolutamente necesario y posible políticamente. Porque, por otro lado, la opinión pública de su país ha dejado bien claro que no quiere ver a su país inmiscuido en Ucrania, peor aún, en un enfrentamiento con Rusia. Así, de acuerdo al Pew Research Center, el 56% de los estadounidenses sostuvieron en marzo de 2014 que su país no debía involucrarse mucho en la crisis ucraniana.

En segundo lugar, Siria e Irak, donde esta “doctrina Obama” se ha enfrentado a varios retos respecto a su propio compromiso descuidado y lejano con la estabilidad. En efecto, ni la represión del dictador Bashar al-Assad de su propio pueblo y luego su duro enfrentamiento con las fuerzas rebeldes sirias, incluso utilizando armas químicas, y cruzando la “línea roja” establecida por el propio Obama; han logrado mover a Estados Unidos a intervenir más allá del apoyo condicionado a algunas de las organizaciones rebeldes.

En este contexto, donde al-Assad pudo enfrentarse directamente a las fuerzas rebeldes más moderadas, mientras en el oeste y sur del país, la ya famosa organización extremistas ISIS (Islamic State of Iraq and Syria) ganaba poder, poniéndose por encima incluso de otras fuerzas rebeldes, ganando terreno, controlando ciudades y acumulando armamento. A principios de 2014, este mismo grupo lanzó una ofensiva militar en el norte de Irak, su lugar de nacimiento, y apoyándose en el descontento de los sunnitas con el gobierno chiíta del primer ministro iraquí Nouri al-Maliki, su avance ya ha llevado a la caída de ciudades como Mosul, Tikrit o Fallujah, y amenazan la capital, Bagdad.

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Bombardeo de las fuerzas de seguridad israelí en una localidad de la franja de Gaza. Fuente: The Big Picture – Boston.com

Ante el preocupante avance, Obama decidió recientemente atacar las posiciones de ISIS en el norte de Irak, intentado detener su ofensiva contra los kurdos. Es solo contención, en el mejor de los casos, la “atención de los síntomas, no de la enfermedad”. Y su alcance está determinado de entrada por la negativa de los Estados Unidos a tener compromisos más amplios.

De nuevo, los ciudadanos estadounidenses se oponen a esta acción, y sobre todo y particularmente, a cualquier incremento en el involucramiento de su país en la crisis del país del Medio Oriente.

Por supuesto, la política exterior de Obama da cuenta de nuevas realidades en las actitudes políticas de sus conciudadanos. De esta forma, tomar decisiones de intervenir internacionalmente –incluso frente a peligrosos conflictos y enemigos tan claros, como en los primeros meses del conflicto en Siria- se ha convertido en una tarea imposible para un líder estadounidense, por culpa de los altos costos políticos.

Y esta es una realidad interna que plantea un obstáculo casi imposible de salvar para el presidente Obama y los líderes estadounidenses por venir.

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