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4 tendencias mundiales y 4 colombianas para el 2014

Fuente: The Big Picture - Boston.com

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Energía, crisis, reforma y guerra

En el mundo:

  • Estados Unidos continúa su desvinculación del resto del mundo: el aumento de la independencia energética de Estados Unidos, la prevalencia de los problemas económicos y el desprestigio de su política interna y externa incentiva que los líderes estadounidenses se miren el ombligo.
  • Medio Oriente, la paz y la guerra: mientras en Siria continúa la violencia y ningún bando parece cercano a imponerse sobre otro, las negociaciones internacionales son utilizadas por ambas partes (o las muchas, en realidad) para ganar tiempo en el terreno y mejorar su posición. Sin embargo, las negociaciones de las seis potencias mundiales con Irán avanzan, logrando mayores compromisos por parte de los iraníes a cambio de la reducción de las sanciones internacionales.
  • Afganistán y la guerra perdida: las tropas de la misión internacional abandonan definitivamente Afganistán y el control militar de todo el país pasa a manos de las autoridades afganas. La ayuda internacional civil también se reduce, en tanto los países donantes se ven a gatas de seguir aprobando de sus ajustados presupuestos en casa. La economía se tambalea y la política se tensiona. En el caos, el país podría empezar a fraccionarse de nuevo.
  • China empieza a forzar la mano, pero tiembla internamente: una nueva potencia ha surgido en Oriente y las especulaciones de cuándo comenzará a utilizar su reciente poder parecen coincidir con que el conflicto sobre las aguas e islas del Mar del Sur de China son el escenario perfecto para que le nuevo gigante juegue su primer juego armado en política internacional. Sin embargo, internamente las cosas no irán bien, millones de chinos, que unas dos décadas atrás eran pobres, empiezan a exigir que junto a su nuevo estatus de clase media, vengan iguales derechos políticos.
Fuente: The Big Picture - Boston.com

Fuente: The Big Picture – Boston.com

En Colombia:

  • Polarización política y elecciones: una controvertida negociación de paz que defensores y detractores ponen en el centro de la discusión política, unas elecciones en marzo de un parlamente desprestigiado y con pocas posibilidades de renovación y otras elecciones, esta vez de presidente en mayo, en dónde el actual primer mandatario se enfrentará a rivales mediocres por una poco entusiasta reelección seguirán caldeando el ambiente político.
  • Proceso de paz y violencia: Las Farc harán proselitismo armado por el presidente y sus candidatos por un lado, mientras siguen consolidando su poder local con miras a futuras aspiraciones políticas. Mientras tanto, sus rangos se irán depurando, en tanto algunos frentes se deciden finalmente por la criminalidad y el narcotráfico. Se firma un acuerdo, pero los detalles esconden sorpresas y el apoyo de los colombianos puede tambalearse.
  • Una nueva (vieja) cara del crimen organizado: Siempre innovador, el crimen organizado en Colombia continúa su mutación. Ahora, tomando lecciones de años de guerras costosas y poco útiles, las organizaciones empiezan a operar como verdaderas “mafias modernas”. Sus enfoques dejan de ser las armas y la confrontación y se concretan en la influencia política y la captura de rentas legales e ilegales. Mientras tanto, las autoridades se ven desconcertaras y frustradas por su poca efectividad a la hora de combatir estos nuevos fenómenos.
  • Estabilización y crecimiento económico: no sin dificultades, el juicio de los últimos gobiernos colombianos en materia  macroeconómica empieza a dar sus frutos. De igual forma, viejas reformas atrasadas entran en vigor y por fin se ven las inversiones en infraestructura. El Nuevo Sistema General de Regalías y un posible nuevo Código Minero incentiva el sector, mientras sus recursos fluyen a inversiones más responsables en los municipios colombianos. Sin embargo, se mantiene el peligro por arbitrariedades, los problemas de Ecopetrol, la mayor petrolera del país, y la venta de Isagen, una de sus mayores generadoras de energía, podrían dar pistas de una politización irresponsable de las empresas estatales.

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Entendiendo el acuerdo con Irán

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Las negociaciones en Ginebra están dando resultados; qué se ha logrado y las dificultades en el camino

Este 24 de noviembre, el presidente estadounidense Barack Obama anunció el logro de los primeros acuerdos en las negociaciones entre seis potencias mundiales (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania) e Irán. Este es el primer avance claro de semanas de diálogos en Ginebra, Suiza, e incluye el compromiso de Irán de reducir su esfuerzo de enriquecimiento de uranio (con fines pacíficos, dicen ellos, pero con posibilidad de construir armas nucleares, sostiene la comunidad internacional) y de Occidente de relajar algunas de las sanciones económicas impuestas al país asiático desde 2012.

Este éxito da un respiro al golpeado gobierno de Barack Obama y ha validado su apuesta política respecto al conflicto con Irán. En efecto, Obama se decidió por una combinación de duras sanciones económicas y acercamientos diplomáticos de alto nivel para intentar resolver la tensión entre Occidente e Irán. Las sanciones funcionaron, llevando al liderazgo iraní a buscar el diálogo luego de que la elección del nuevo presidente, el moderado Hassan Rouhani, abriera una ventana de oportunidad.

Irán

Fuente: The Big Picture – Boston.com

El acuerdo alcanzado la semana pasada es, por supuesto, un primer paso en un todavía largo proceso. Construir confianza entre las partes ha sido un enorme reto y el limitado éxito se enfrenta  a varios desafíos que dificultarán que se consigan más avances en los próximos meses:

  1. Oposición y desconfianza por parte de Israel y los gobiernos árabes: la dirigencia israelita no ha estado de acuerdo con que se negocie con Irán, menos, que se relajen las sanciones en espera de compromisos por parte de los iraníes. La desconfianza es comprensible. El anterior presidente de Irán, Mahmod Ahmanineyad, se había vuelto famoso por hablar sobre la inevitable “desaparición” de Israel. Pero los israelitas no son los únicos nerviosos, los saudíes (también los otros estados petroleros del Golfo Pérsico) son los némesis geopolíticos de los iraníes. Su dinero financia a los rebeldes sirios que se enfrentan a las fuerzas Bashar al-Assad, aliado de Irán y sus títeres se enfrentaron en la pequeña isla de Bahréin, durante los primeros meses de la primavera árabe. Para ambos, israelitas y árabes del golfo, un Irán nuclear cambiaría el delicado equilibrio de poder de la región y resulta una situación tan inaceptable, como para planear un temido desenlace militar del conflicto.
  2. Presión interna en Irán de parte de la Guardia Republicana: pero no solo los enemigos de Irán podrían oponerse a que las negociaciones y concesiones continúen. El presidente Rouhani se ha jugado su posición interna al “ceder” frente a Occidente. En efecto, la Guardia Republicana iraní –una élite militar que se ha configurado también como una élite económica, social y política en los últimos años- compone la principal oposición a reducir el ritmo o detener por completo el programa nuclear iraní. El problema es que la influencia de la Guardia dentro de Irán es muy importante, y cuenta con el apoyo de algunos sectores sociales y una representativa sección de las fuerzas políticas. Rouhani tiene que manejar un delicado equilibrio entre seguir comprometiéndose a nivel internacional, sin que su posición interna se debilite mucho.
  3. Verificación de los acuerdos: durante años, desde que Irán empezó su programa nuclear, Occidente se ha debatido entre la especulación, la paranoia y el espionaje respecto a los verdaderos avances del proceso de enriquecimiento de uranio y construcción de las centrifugas. Luego del acuerdo anunciado el domingo pasado, la información y verificación del cumplimiento serán claves para que las negociaciones continúen y logren mayores resultados. Esto implica la presencia de inspectores de la Agencia de Energía Nuclear en las plantas iraníes, algunas de ellas, concebidas como inexpugnables y recelosamente custodiadas por los iraníes en previsión de actos de espionaje, sabotaje o incluso un ataque directo. La confianza ganada por las partes en las últimas semanas y la voluntad política de todos será puesta a prueba.
  4. Punto final: el último desafío será alcanzar el final de la negociación. En efecto, los acordado hasta ahora supone solo una “relajación” y reducción” de las aspiraciones de ambos bandos. Pero tanto para Irán como para las seis potencias, resultará bastante difícil conocer muy bien hasta dónde pueden llevar todo el asunto ¿Irán está dispuesto a clausurar todos los componentes de su programa nuclear? ¿Occidente aceptará un punto en el que no lo haga? ¿Saudíes, israelíes e iraníes pueden relajar sus tensionadas relaciones?

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Contexto internacional: Entendiendo la “Primavera árabe”

Egipto

Fuente: The Big Picture – Boston.com

1ra entrega de la serie “Contexto internacional”; ideas, lecturas y recursos básicos para entender la política mundial

  1. Contexto histórico:

Imperio otomano e imperios europeos: Medio Oriente ha estado bajo control de grandes poderes imperiales durante buena parte de su historia reciente. Entre el siglo XVI hasta 1922, el Imperio Otomano dominó a las poblaciones en su mayoría musulmanas y árabes de Medio Oriente y el Norte de África. Su control estaba basado en un sistema que combinaba la represión central con el desentendimiento descentralizado; los sultanes otomanos, demasiado ocupados por sys guerras en Europa y sus conspiraciones palaciegas en Estambul, solían alternar la simple represión, con el recurrente olvido de sus territorios imperiales. Estas instituciones políticas sobrevivieron a la caída del Imperio Otomano a comienzos del siglo XX. En 1922, el Imperio se deshizo oficialmente y lo que quedaba de sus dominios en Medio Oriente y África fue repartido entre las potencias europeas; Francia y Gran Bretaña fueron los principales beneficiarios. Su control se estableció sobre las instituciones de control de los otomanos y los intereses imperiales impidieron cualquier reforma real o profunda que pudiera sacar a sus poblaciones del estado de posiciones coloniales.

Independencia, militarismo y religión: luego de la Segunda Guerra Mundial, los poderes coloniales empezaron su retirada de sus viejas posiciones y una gran ola de independencias recorrió África y Asia. Nuevos gobiernos tomaron el control de los nuevos países; pero dos elementos fundamentales quedaron en manos de las decisiones de los poderes coloniales: las fronteras y la naturaleza de los nuevos gobiernos. En efecto, muchos de los nuevos gobiernos enfrentaron desafíos a su legitimidad de parte de grupos descontentos y separatistas; la Guerra Fría también enrareció el ambiente y pronto llegaron nuevos gobiernos, la mayoría de ellos nacionalistas, militaristas y de corte socialista. Nasser en Egipto, Gadafi en Libia y la dinastía de los al-Assad en Siria fueron los ejemplos a seguir en la región. Algunos de estos y otros hombres fuertes también recibían ayuda internacional, Estados Unidos, Europa y antes de su caída, la URSS, apoyaron con armas y dinero a los personajes que aseguraban con sangre y fuego la “estabilidad” de una región estratégica.

Para más información: Imperio Otomano, Imperios Europeos.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

  1. La “Primavera Árabe”:

Túnez: el 17 de diciembre de 2010 un tendero de la ciudad de Sidi Bouzid se prendió fuego enfrente de un edificio gubernamental luego de que un policía le confiscara su puesto de frutas. El sacrificio de Mohamed Bouazizi, el vendedor de frutas inmolado, reunía viejas y profundas frustraciones del pueblo tunecino y poco después, las protestas se tomaron las calles del país. El presidente Ben Ali, un autócrata que gobernaba sobre una democracia de mentiras apoyada por algunos países occidentales, renunció rápidamente al verse sorprendido por la magnitud de las protestas, huyendo a Arabia Saudita. Las protestas de Túnez y la muerte de Bouazizi son reconocidas generalmente como el punto de inflexión de la llamada “Primavera Árabe”. En efecto, mientras Ben Ali dejaba el poder a sus ciudadanos, las protestas ya empezaban a recorrer las calles de Egipto, Libia y Bahréin.

Egipto: la Plaza Tahrir se convirtió pronto en el centro de las protestas egipcias y en el epicentro del futuro político del país. Allí se reunían los cientos de miles de egipcios que protestaban en El Cairo, pidiendo que el presidente Hosni Mubarak, que había gobernado por treinta años. Mubarak respondió con zanahoria y garrote: promesa de reformas y represión en las calles, pero el descontento no amainaba y pronto el Ejército egipcio, que hasta el momento se había mantenido neutral, obligó a Mubarak a salir del poder. Las elecciones democráticas que siguieron pusieron de manifiesto uno de los desafíos más irónicos de la “Primavera Árabe”: quienes las habían impulsado (en su  mayoría jóvenes sin ninguna afiliación política clara) no contaban con la organización ni experiencia para ganar unas elecciones. En Egipto, la Hermandad Musulmana, una organización política islamista perseguida bajo el régimen de Mubarak, ganó las presidenciales con Mohamed Morsi. Pero sus coqueteos con el autoritarismo y el estancamiento económico del país le pasaron factura y el 3 de julio de 2013, luego de un par de semanas de protestas en todo el país, el Ejército intervino de nuevo y depuso a Morsi. Ahora la Hermandad es perseguida de nuevo por el Ejército, mientras el nuevo gobierno de transición ha convocado a elecciones e intenta mantener algo de legitimidad internacional.

Bahréin: las revueltas no fueron iguales en todos los países, aunque si instrumentalizaron viejos conflictos de las poblaciones locales. En la pequeña isla en el Golfo Pérsico de Bahréin, una vieja oligarquía sunita ha gobernado por décadas a una mayoría de población chiita. Las protestas se sustentaron en este conflicto, con las dos facciones religiosas enfrentadas en cada uno de los bandos. De igual manera, las potencias sunita y chiita de la región (a saber, Arabia Saudita e Irán, respectivamente) empezaron a apoyar a gobierno y manifestantes; enviando dinero e incluso armas en el caso de los saudíes. La represión sunita prevaleció y el orden se restableció sin que se diera ninguna reforma o cambio de importancia en la isla.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Libia: poco después de que empezaran las protestas en Túnez, la ciudad del oriente de Libia, Bengazi, vio las primeras manifestaciones. El gobierno de Muamar Gadafi respondió con una curiosa mezcla de paternalismo y violencia (bastante coherente con su forma de gobierno), y pronto la represión dio paso a una revuelta popular en todo orden. Ciudadanos comunes y militares desertores levantaron a las poblaciones de pueblos y ciudades en los extremos orientales y occidentales del país y montando armas pesadas sobre los baúles de camionetas empezaron a combatir a la fuerzas de Gadafi. Pero los militares leales al dictador libio ganaban terreno y se prestó a presenciar el aniquilamiento de las fuerzas rebeldes. La idea de una intervención de la OTAN llevaba algunas semanas sobre las mesas de la diplomacia internacional y durante lo más complejo del conflicto en tierra, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la ejecución de una “zona de exclusión aérea” sobre los cielos de Libia. Impulsada principalmente por Francia, la intervención internacional incluyó el apoyo o participación activa de países europeos, Estados Unidos, Canadá y algún apoyo de los saudíes y qataríes. El 20 de octubre de 2011 Gadafi fue capturado por las tropas rebeldes y ejecutado; el gobierno de transición que se ocupaba de la dirección de la oposición convocó a elecciones. El nuevo gobierno ha encontrado grandes desafíos para controlar su territorio y poner bajo su poder a las bandas armadas y líderes tribales que todavía pululan por todo el país.

Siria: Bashar al-Assad sucedió en el año 2000 a su padre, Hafez al-Assad, en la presidencia de Siria. Hafez había establecido su poder en 1971 y gobernado con un puño de hierro sobre los sirios. Bashar aplicaba las lecciones de su padre y cuando en 2011 su población empezó a salir a las calles a exigir reformas democráticas, la represión fue despiadada. También hubo amagues de cambios, al-Assad prometió adelantar reformas, mientras continuaba la violencia contra los manifestantes, pero las protestas no se calmaron y pronto emergieron grupos de ciudadanos armados y desertores del ejército oponiéndose  ala fuerzas de al-Assad. El conflicto también se alimentaba en la naturaleza religiosa de las partes en lucha. En efecto, similar al caso de Bahréin, la mayoría de la población siria es sunita, mientras el gobierno de al-Assad está conformado en su mayoría por alawitas. De igual forma, Arabia Saudita e Irán también aprovecharon el escenario para apoyar a rebeldes y gobierno, respectivamente, enviando dinero y armas. Las potencias, por otro lado, han discutido su papel durante meses, en el Consejo de Seguridad, Estados Unidos y los europeos defienden una posición de fuerza contra al-Assad, mientras Rusia y China se oponen a cualquier intervención. Aun así, los estadounidenses y europeos llevan meses enviando ayuda a los rebeldes, intentando ayudarlos, pero temerosos de la naturaleza del movimiento y la participación dentro del mismo de grupos extremistas y asociados a al-Qaeda. Sin embargo, a la fecha la situación no parece cercana a decidirse por ningún bando.

Para más información: Sobre las últimas revoluciones, Incongruencias necesarias, Cinco lecciones de las revueltas árabes, Rencontrarse con el realismo, ¿Por qué no intervienen en Siria?, Entendiendo la guerra en Siria, Desde las cenizas de las revueltas.

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¿Intervenir o no intervenir?: El gran dilema de Obama.

Fuente: The Big Picture - Boston.com

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Sobre la posible intervención armada de la OTAN en Siria

Los reportes de las agencias de inteligencia de Occidente sobre el uso por parte del régimen de Bashar al-Assad de armas químicas (específicamente Gas sarín) contra rebeldes y civiles sirios han aumentado en los últimos días. El autócrata sirio ha cruzado la que el mismo presidente estadounidense Barack Obama había delimitado como la “línea roja” del conflicto; las discusiones sobre qué viene para Siria ahora cae en el dilema estadounidense y europeo de realizar una intervención armada a través de la OTAN.

El presidente de los Estados Unidos se encuentra en una posición especialmente incómoda. Por un lado, él mismo había delimitado que el uso de armas químicas por el régimen de al-Assad implicaría una respuesta fuerte por parte de los estadounidenses. Sin embargo, la opinión pública estadounidense todavía sufre el desgaste de las guerras en Irak y Afganistán y se encuentra poco dispuesta a que su país se involucre en otro conflicto internacional en Medio Oriente. En efecto, según una encuesta de marzo del Pew Reseach Center, el 64% de os estadounidenses sostiene que Estados Unidos no tiene ninguna responsabilidad para intervenir en el conflicto sirio. Es más, el 63% se opone a la estrategia actual de la Casa Blanca de armar a los insurgentes.

Así, Obama deberá sobreponerse a una enorme resistencia interna por parte de la opinión pública estadounidense si llegara a ordenar una intervención armada en Siria. Aun así, el precedente de la intervención en Libia (en donde Obama se unió a la acción armada aunque fuera impopular dentro de su país) puede indicarnos que si la situación se hace insostenible -esto es, las pruebas del uso de armas químicas son incontrovertibles- el presidente estadounidense podría ordenar la intervención.

Fuente: The Big Picture - Boston.com

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El segundo gran obstáculo es la política internacional. En efecto, los rusos y los chinos siguen oponiéndose a cualquier posibilidad de una intervención de Occidente, lo que impide una acción aprobada desde el Consejo de Seguridad de la ONU. En ese caso, siempre queda la OTAN, pero las implicaciones estratégicas de implantar (por ejemplo) una zona de exclusión área como en Libia durante la reciente guerra civil, son enormes. La caída de al-Assad podría suponer que Irán, su principal aliado, acelere su desarrollo de armas nucleares; la situación en el inestable Líbano e incluso en Israel, que tendrían que enfrentar lo que sea que salga de un nuevo gobierno sirio, podría desestabilizar aún más la región. Obama tiene todo esto en la cabeza.

Los llamados por la intervención en Siria son bastante viejos; la situación solo ha empeorado desde entonces, con aproximadamente unos 70.000 civiles muertos y más de un millón de refugiados; ambos bandos también se han radicalizado, la insurgencia está cada vez más conformada por islamistas y voluntarios yihadistas y el régimen se ha decidido a usar todos los recursos a su alcance, incluyendo las famosas armas químicas en su poder.

Uno de los mayores temores es que al-Assad esté probando su suerte y tanteando hasta qué punto puede estrechar la respuesta internacional en su contra. En efecto, el autócrata sirio ha escalado el conflicto (usando a cada paso armamento más pesado) mientras con un ojo observa la reacción internacional (particularmente la estadounidense). No actuar ahora podría significar validar la suposición de al-Assad de que no habrá consecuencias para los abusos y las arbitrariedades que se le ocurran para aplastar a los rebeldes.

Sin embargo, con tanto en juego (dentro de Estados Unidos y en el exterior) el prudente presidente Obama se tomará su tiempo para tomar una decisión; mientras tanto, la guerra continúa en las ásperas llanuras sirias y los combatientes miran al cielo, conteniendo el aliento.

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Oil, sus riesgos políticos y conflictos armados en Medio Oriente

Pueden revisar este informe especial preparado en conjunto con Valora Inversiones sobre el incremento de las tensiones en Medio Oriente luego de las elecciones presidenciales estadounidenses. Este es el primer esfuerzo de varios análisis futuros que buscan combinar el análisis político con las perspectivas financieras. Este informe se enfoca en las consecuencias para el precio del petróleo internacional a la espera de hostilidades en el Golfo Pérsico y Siria.

Oil, sus riesgos políticos y conflictos armados en Medio Oriente

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La estrella y la media luna

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Sobre el inminente ataque israelí a Irán

Recientes artículos en medios como The Economist y Foreign Policy han reseñado la creciente posibilidad de un ataque de Israel contra de Irán en las próximas semanas.  Ahora bien, en realidad ¿qué tan cercanos estamos a un escenario de otra guerra en Medio Oriente?

Los últimos meses han visto como las tensiones entre Irán e Israel y Occidente han ido creciendo, hasta el punto que se habla de una inevitable guerra. El conflicto responde a muchas y complejas razones estratégicas (como el control del golfo pérsico y el futuro de Irak y Afganistán luego de la retirada de EEUU) y económicas (como el continuo y estable suministro de petróleo), pero la principal fuente del choque es el controversial programa nuclear iraní.

El gobierno israelí se encuentra entonces bajo mucha presión para realizar un ataque aéreo contra las instalaciones nucleares iraníes. Un buen número de circunstancias explican que la acción armada de Israel venga más temprano que tarde. Por ejemplo, lo cerca que estaría el régimen iraní de alcanzar la capacidad nuclear para fabricar armas de destrucción masiva.

De igual manera, la creciente frustración con la inutilidad de las opciones políticas de resolver el conflicto (esto es, las sanciones y la negociación) también juega un papel fundamental en empujar a los israelíes a echar mano del ataque preventivo. Este elemento se le suma otra realidad bastante obvia, pero no por eso menos espectacular: para Israel supone un mejor escenario pelear una guerra en este momento y no cuando Irán cuente con el disuasivo poder de un arma nuclear.

Sin embargo, también existen poderos razones para que un ataque israelí y una nueva guerra en Medio Oriente no se produzca. Por un lado, está la dificultad  táctica para las fuerzas israelíes de lanzar una ofensiva a gran escala contra Irán. Los aviones israelíes pueden alcanzar sus objetivos dentro de Irán, pero si serán capaces de destruir los complejos subterráneos donde se encuentran las centrales nucleares es incierto.

De igual manera, las concrescencias para la maltrecha economía global de una guerra en pleno golfo pérsico que pueda llegar a afectar el suministro de petróleo resultan suficientemente temibles como para que la presión que muchos países del mundo ejerzan para evitar un conflicto sea difícil de resistir.

Aun así, el escalamiento del conflicto parece inevitable. Esta semana las embajadas israelíes en Georgia e India sufrieron ataques terroristas casi simultáneos. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, acusó a Irán, por medio de sus aliados de Hezbollah. La diplomacia iraní se apresuró a desmentirlo, pero el daño está hecho y los atentados, sin importar quién o porqué los realizó, se suman a la tensión que tiene a Medio Oriente a punto de otra guerra.

¿Es inevitable una guerra entre Israel e Irán? ¿Cómo más se puede enfrentar este conflicto? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Tensiones nucleares

Sobre Irán, Corea del Norte y sus programas nucleares

Dos eventos mantienen en vilo a la comunidad internacional en estos últimos días: la sucesión en Corea del Norte y la crisis en el Golfo Pérsico causada por el programa nuclear iraní. En efecto, Corea del Norte, el ermitaño país asiático que ha sido gobernado por una dictadura comunista desde los años cuarenta, tiene un nuevo líder, el joven Kim Jong Un, hijo del excéntrico Kim Jong Il, muerto en diciembre de 2011 y nieto del fundador de la dinastía, Kim Il Sung.

Esta sucesión es importante porque Corea del Norte, aunque es una nación pobre y de valor estratégico relativamente bajo, cuenta con un pequeño, pero funcional arsenal nuclear, construido durante un controvertido programa nuclear al que se oponen algunos de sus vecinos y muchos otros países de la comunidad internacional.

El problema es que las esperanzas de que la muerte del antiguo líder norcoreano pudiera abrir paso a un cambio en el régimen que albergaban algunos no se cumplió. Kim Jong Un todavía tiene mucho que demostrar a los militares y la población de su país; establecer su control firmemente, pero los días han pasado sin que un cambio significativo de actitud respecto a su gobierno llegue. Es más, el joven e inexperto nuevo líder tendrá que mostrarse duro y decidido para mantener ese frágil control en que se sustenta su régimen y por eso es probable que, antes de ver una decaída en las hostilidades hacia el exterior, éstas aumenten.

El programa nuclear de norcoreano, posiblemente el único orgullo nacional de Corea del Norte, será con toda seguridad el objetivo de la mayor atención para el nuevo líder, por razones de política interna y externa. Por un lado, le ayuda a mantener contentos a los militares, quienes le devuelven el favor manteniéndolo en el poder, mientras que sirve para disuadir a cualquiera de sus enemigos (sobre todo Estados Unidos, Corea del Sur y Japón) de intentar una acción armada en su contra. Finalmente, sus armas nucleares le sirven al régimen norcoreano para extorsionar a la comunidad internacional y recibir así mayores ayudas internacionales, sin las cuales, su país se vendría abajo.

Por otro lado, está la crisis en el golfo Pérsico y las crecientes tensiones creadas por el avanzado programa nuclear iraní. Las tensiones han estado escalando con facilidad en los últimos días y hace temer cada vez más un dramático desenlace. Por un lado, Irán dice que bloquearía el estrecho de Ormuz si se ve amenazado y Estados Unidos responde que no lo permitiría, también, un científico nuclear iraní es asesinado con una bomba en lo que parece una acción del Servicio Secreto israelí y finalmente, los intentos de alcanzar una solución diplomática parecen haberse estancado en el enrarecido ambiente que domina a los involucrados.

Aun cuando las tensiones y la amenaza de guerra aumentan, Irán, curiosamente, tiene las de ganar. Como el caso de Corea del Norte bien lo ilustra, tener armas nucleares puede, en efecto, volverse una ventaja nada despreciable en el sistema internacional actual. Irán cuenta con todos los incentivos, y solo unos pocos obstáculos en el camino, para alcanzar su objetivo de llevar su programa nuclear a feliz término.

¿Es el mundo más seguro si Irán consigue armas nucleares? ¿Es peligroso para el mundo que países como Corea del Norte e Irán adquieran estas capacidades? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Sobre Irán

Fuente: The Big Picture - Boston.com

La carrera nuclear en Medio Oriente y las implicaciones para un año de creciente tensión

Hace unos dos meses, la Agencia de Energía Nuclear presentó un reporte en donde detallaba los avances del programa nuclear iraní en conseguir la capacidad para enriquecer uranio (primer paso en el camino de construir armas nucleares). La reacción internacional, sobre todo de Estados Unidos e Israel, hizo temer que las cosas escalaran a un conflicto directo. Afortunadamente, eso no pasó. Por lo menos, no de inmediato. Esta primera semana del 2012 ha demostrado que si algo, las cosas en Medio Oriente han empeorado.

El pasado dos de enero, sobre las conflictivas aguas del golfo Pérsico, el régimen iraní probó con éxito dos misiles de medio y largo alcance. Teherán se aseguró de mostrar a todo el mundo su más reciente logro militar. Primero, porque le da soporte a sus amenazas de bloquear, como lo prometió en caso de una acción armada en su contra, el estrecho de Ormuz. Segundo, porque sus nuevos misiles le permiten al régimen amenazar directamente a cualquier objetivo a unos mil kilómetros de distancia. Como, digamos, la base aérea estadounidense de Al Udeid en Qatar o la ciudad de Tel Aviv en Israel.

Por supuesto, todo esto ha puesto muy incomodos a estadounidenses e israelíes (aunque también a Gran Bretaña, Francia y Arabia Saudita), el conflicto internacional causado por la intención de Irán (en contra de las exigencias de la comunidad internacional) de mantener su programa nuclear ha escalado en las ultimas semanas. Frente a un escenario en el cual, en cualquier momento Teherán alcanzaría la capacidad de producir armas nucleares.

Ahora bien, todo lo anterior se complica aun más por dos circunstancias. La primera es que esta pelea se enmarca dentro de una batalla más amplia por la hegemonía de Medio Oriente. La segunda, el reacomodo de las fuerzas en la región luego de la retirada de las tropas estadounidenses de Irak y el nuevo escenario después de las revueltas árabes.

En efecto, Irán está ampliando su influencia en Irak, intentado compensar la pérdida sufrida gracias a los problemas de su viejo aliado Bashar al-Assad en Siria. Así, sin la presencia permanente de un Estados Unidos que cada vez busca tener menos compromisos en el exterior, la lucha entre los poderes locales por ocupar el espacio dejado y aprovechar el caos subsecuente aumentará las tensiones en la región durante los próximos años.

Todo está servido para que se produzca un nuevo conflicto en Medio Oriente, sino en la forma de una confrontación directa, si en la de una especie de “guerra fría” entre los países de la región y las potencias con intereses en ella. Aun así, Estados Unidos hará todo lo posible por evitar que las cosas se salgan de control, sacándole el cuerpo a una nueva disputa en la que poco puede ganar y mucho perder. Mientras los nervios de los israelíes y los sauditas serán probados por un Irán con cada vez mayores envalentonadas.

¿Se aproxima otra guerra? ¿Qué implicaciones tiene un Irán con poder nuclear en el mundo? Cuénteme lo que piensa, comente.

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El mundo en 2011

Secciones y artículos más visitados en 2011 - Realpolitikmundial.com

Sobre los acontecimientos internacionales más importantes de este año

El mundo es un lugar interesante; constantemente en movimiento, en donde cada instante supone un nuevo escenario, un cambio pequeño o una revolución. Este año el planeta tuvo de todo un poco, dictadores caídos, nuevas democracias, nuevos dictadores, se iniciaron guerras, se acabaron otras. Sufrimiento,  miseria, gloria y esplendor. Intenté que este blog tuviera referencias a todos estos acontecimientos, algunos tan sonados en los medios como la “Primavera Árabe” o tan obscuros como los nuevos conflictos en el África Subsahariana. Mapas, opinión y análisis; un espacio para discutir lo que pasa en el mundo.

Así pues, y en consonancia con todos los “resúmenes del año” que inundan por estos días a los medios de comunicación, quiero presentarles los acontecimientos que, a mi juicio, fueron más importantes este año, con las referencias al respectivo artículo en este blog o en otra de mis publicaciones. Espero lo encuentren suficiente y lo disfruten.

  1. La “Primavera árabe”: un tema recurrente durante este año en el blog. Hablamos primero, con algo de escepticismo, sobre las perspectivas iniciales de las revueltas y su supuesta pretensión democrática. Luego, sobre el apoyo histórico de Occidente a los autócratas árabes que estaban siendo derrocados y algunas consideraciones sobre las circunstancias del descontento de los pueblos bajo éstos regímenes. También reflexionamos sobre las razones por las cuales, y subiéndonos a la ola de optimismo sobre las revueltas, personajes como Gadafi debían ser derrocados, discutiendo algunas de las cínicas consideraciones de algunas personas. El seguimiento a los acontecimientos en Medio Oriente continuó con artículos en donde hablábamos de Túnez, Egipto y Bahréin y Libia, Yemen y Siria. En medio de todo esto, y luego de que las dudas en Occidente sobre la naturaleza de los grupos de oposición que lideraban las revueltas se extendieran, una dosis apenas saludable de escepticismo. Mediante la atención se centró en lo que sucedía en Libia a mediados del año, hicimos algunas consideraciones sobre el futuro del país luego de las revueltas y de las razones por las cuales la intervención de la OTAN en Libia no se replicaba en Siria. Hablamos también del nuevo escenario geopolítico de Medio Oriente luego de las revueltas y de las consecuencias de la muerte de Gadafi en Octubre.
  2. La muerte de Osama Bin Laden: luego de una operación en Pakistán contra un complejo en medio de una villa de retiro de los oficiales del ejército de ese país, la muerte de Osama Bin Laden durante una acción de las fuerzas especiales estadounidenses sacudió al mundo. Consideramos las consecuencias inmediatas de la muerte del líder de al-Qaeda y evaluamos las pretensiones que durante toda esta década enfrentó al terrorista saudí contra Occidente.
  3. La crisis europea: el 2011 se conocerá como el año en que la primera economía de mundo (en su conjunto, por supuesto) tambaleó a causa de las debilidades de los sistemas políticos y económicos europeos, sacadas a la luz por la crisis mundial de 2008. En el blog revisamos algunas de las razones estructurales de esta crisis y algunas ideas sobre las dificultades que implicará superarla.
  4. La retirada estadounidense de Irak: Diciembre de 2011 fue el mes escogido por el presidente Barack Obama para ordenar la retirada de las tropas estadounidenses de Irak. Hablamos sobre algunas de las consecuencias de esta retirada y lo que implicó estratégicamente para Estados Unidos, su papel en el mundo y su influencia futura en Medio Oriente.

¿Qué otras noticias o acontecimientos marcaron el 2011? ¿Cuál de éstos tendrá más importancia en el 2012? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Ruido de Tambores

Fuente: The big picture - Boston.com

Sobre la ‘inminente’ intervención en Irán

Un reporte de la Agencia de Energía Nuclear publicado esta semana confirma lo que ya muchos analistas sospechaban, que el régimen iraní está cerca de contar con los elementos para desarrollar armas nucleares. La noticia ha sido recibida con creciente alarma en el mundo, pero particularmente en Israel, el viejo némesis de Irán.  En efecto, la posibilidad de que Irán tenga capacidad nuclear representa una amenaza enorme para los intereses israelíes, pero también para toda la región; supondría un rebalanceo de poderes y con toda seguridad, llevaría a que se iniciara una carrera armamentista en un Medio Oriente ya suficientemente inestable.

Por eso, Israel parece decidido a realizar una acción armada contra las instalaciones de desarrollo nuclear iraní. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pasó toda la semana anterior, cuando se filtraron detalles del reporte de la AEN, moviendo sus fichas políticas para lograr el apoyo interno que le permita ordenar el ataque. Mientras tanto, la fuerza aérea de Israel realizaba entrenamientos en el Mediterráneo, posiblemente, preparándose para la misión en Irán. El principal temor de los israelíes sin embargo, y la razón por la cual no han atacado aún, es el apoyo que recibirían de Estados Unidos.

Porque la administración Obama ha mantenido un prudente silencio respecto al tema. Para Estados Unidos, pero sobre todo para su presidente en campaña, una guerra en Irán sería terriblemente inconveniente, incluso, si es necesaria. Pero como en muchos otros casos, el hecho de que los estadounidenses no quieran hacer algo no quiere decir que las circunstancias no terminen obligándolos a hacerlo. Es muy probable, por ejemplo, que si Israel lanza su ataque, Estados Unidos tendría que “terminar el trabajo”, sobre todo, teniendo en cuenta que las instalaciones nucleares iraníes están muy bien protegidas y bajo tierra.

Irán no se ha quedado quieto, por otro lado. Ante el intenso lobby internacional que ha desplegado Israel para ganar momentum con el cual lanzar su operación (Se ha conocido que Gran Bretaña también se prepara y apoyaría un eventual ataque liderado por Estados Unidos), Irán ha amenazado con consecuencias indeterminadas para quienes se involucren en la acción. Como en muchos casos, parece una bravuconada, sin embargo, con suficiente resonancia en los medios, puede llegar a persuadir a los ciudadanos poco convenidos de la guerra (posiblemente más de la  mitad, incluso en Israel) y dificultar el ambiente político interno y el apoyo que necesitarían Netanyahu, Obama o Cameron en las próximas semanas.

La acción contra Irán supone la posibilidad sin embargo, de convertirse en algo más que una rápida acción preventiva (consistente en una campaña de bombardeos aéreos y navales). Para Israel, sobre todo, supondría un nuevo enfrentamiento con los clientes iraníes en la región, Hamas en Gaza y Hezbolla en el Líbano. Los ataques de ambas facciones son de esperarse. Para Estados Unidos, de igual manera, implicaría también la exposición de sus tropas en Irak a nuevas oleadas de ataques terroristas e incluso la reactivación de las acciones insurgentes financiadas por Irán, que tantos dolores de cabeza les dieron en los últimos años.

Las posibilidades de esta guerra anunciada son reales. Reales en tanto puede llegar s suceder, pero también a no hacerlo. Lo cierto que la acción armada mantiene muchos interrogantes sobre si sería efectiva y sobre las consecuencias globales de la misma (por ejemplo, la economía global no puede darse el lujo de que el paso de Ormuz, por donde transita casi la mitad de la producción petrolera del Medio Oriente, esté cerrado por semanas). Sin embargo, el peligro de un Irán nuclear también es real y preocupante. Las cosas todavía no están claras y serán necesarias aún un par de semanas para que se pueda saber si en efecto, habrá guerra.  Solo es esperar.

¿Es un ataque preventivo la mejor opción para detener el programa nuclear iraní? ¿Es peligroso para el mundo que Irán adquiera armas nucleares? Cuénteme lo que piensa, comente.

 


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