Posts Tagged 'Libia'



Un mundo de nadie.

De cómo las migraciones están cambiando el mundo en el que vivimos.

El número de migrantes en el mundo en el año 2010 fue de 214 millones de personas, según cifras de la IOM (International Organization for Migration), un incremento importante de los 150 millones de 2000. De esta forma, el 3,3% de la población total del planeta es migrante, es decir, no es nacional el país donde reside. Países como Qatar o Singapur mantienen un amplio porcentaje de población migrante, dado los requerimientos de sus economías de mano de obra y tasas bajas de crecimiento de la población local. De esta forma, más de 400 billones de dólares son enviados por los migrantes de vuelta a sus países de origen en forma de remesas, donde tres cuartos de ésta cantidad se direcciona a países en vías de desarrollo.

Así, las poblaciones migrantes han constituido grandes comunidades lejos de sus países de origen en un mundo donde las distancias se acortan, pero las barreras se amplían. Las dinámicas migratorias (y anti-migratorias) se han convertido entonces en una realidad que cobra cada vez mayor importancia en la realidad demográfica mundial.

Países como Estados Unidos, España e Italia reciben millones de inmigrantes (sobre todo de países en vía de desarrollo) cada año. La mayoría de estos movimientos son ilegales (en tanto los migrantes no cuentan con los permisos para vivir o trabajar en esos países) y constituían hasta hace unos años un problema de mediana importancia en estas sociedades. Sin embargo, con la crisis económica encima, tanto en Estados Unidos como en muchos países de Europa, las legislaciones en temas migratorios se han endurecido.

Desde considerar a los inmigrantes ilegales como a criminales en Arizona, como a aplicar deportaciones masivas con gitanos de Europa o prohibir el velo de las niñas musulmanas en las escuelas francesas. Las migraciones de los últimos veinte años están generando conflictos en las sociedades a donde estas mareas de personas están llegando. En Estados Unidos, el presidente Barack Obama y el Congreso llevan meses dilatando una reforma migratoria cuyo alcance y dureza son todavía materia de intenso debate. Mientras tanto, los partidos de extrema derecha europea ganan terreno en los parlamentos y gobiernos de países como Suecia, Holanda o Francia, al dar voz a la xenofobia general que invade a una parte importante de la frustrada población inmersa en la crisis económica.

Pero la inmigración ilegal no es la única manera de migración que representa problemas políticos en el mundo. En 2009 hubo 27 millones de personas desplazadas internamente en el planeta, un incremento de seis millones una década atrás. De igual manera, el número de refugiados, aunque con un leve declive de sus niveles a comienzos del 2000, alcanza algo más de 15 millones de personas.

Las últimas semanas ha visto cómo miles de norteafricanos, huyendo de la guerra en Libia y las tensas situaciones sociales y políticas en Túnez y Egipto, prueban su suerte en el embravecido mediterráneo con la esperanza de alcanzar las costas europeas. Cientos se han ahogado y los que han sobrevivido a la travesía se encuentran con los gobiernos europeos, recelosos, que buscan todas la maneras para pasarse el problema unos a otros.

¿Es la inmigración un problema o una oportunidad? ¿Puede Europa y Estados Unidos asumir este flujo de personas sin perder algo de su identidad? ¿Será pacífico este proceso? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Los levantamientos de Oriente llegan a Occidente

Por Nicolás Peñaloza Silva

Las rebeliones en medio oriente no han cambiado únicamente los regímenes de sus países, han afectado también al mundo Occidental. Los países del primer mundo han entrado a intervenir, bien sea para mediar o para atacar. De las dos maneras se ha puesto a prueba la eficacia de las organizaciones creadas para evitar el descontrol y las represiones desmedidas contra la población civil.

Tras más de cien días de rebelión en Libia, los sublevados siguen firmes a pesar del desgaste que supone enfrentarse a las fuerzas armadas de un país. El apoyo de la OTAN ha sido esencial para que Gadafi no arremeta contra el pueblo, sin embargo, la misión de las fuerzas alidadas del Tratado del Atlántico Norte no se ha cumplido. Gadafi sigue ejerciendo el poder a pesar de las bajas por dimisión en su gobierno y las familiares provocadas por los ataques contra el régimen.  Estos hechos han dejado en entre dicho la eficacia de la Organización. Los levantamientos civiles iniciados en Egipto contra Mubarak no han provocado únicamente rebeliones en Medio Oriente. Los países occidentales además de estar siendo comercialmente afectados, también están empezando a ser contagiados.

Ahora además de ser un fenómeno en países norteafricanos, los levantamientos civiles han cruzado el Mediterráneo. La palabra rebelión para los países europeos tiene un trasfondo histórico inapropiado, por eso el 15 de mayo en España se levantó un grupo, no de rebeldes, sino de ‘Indignados’ que aunque no protestan contra un régimen personal, está indignado con un sistema de gobierno democrático sumido en un bipartidismo histórico al que culpan de la crisis económica.

Puede parecer desproporcionado comparar lo ocurrido en Medio Oriente con la protesta de los Indignados, pero existen características similares entre estos levantamientos civiles. El canal de convocatoria para las protestas ha sido el mismo. Las redes sociales y los foros en internet han sido el panfleto prefecto para civiles que no se encuentran organizados bajo movimientos políticos ni sindicales.

Sus protagonistas, jóvenes inconformes con el gobierno de sus países. En Medio Oriente, países sumidos en regímenes dictatoriales y en España un sistema de gobierno ineficaz, que ha alcanzado las cotas más altas de desempleo, donde llama especialmente la atención la tasa de desempleo juvenil por encima del 40%.

El impacto mediático ha extendido  el espíritu revolucionario por el mundo. En Medio Oriente se inició la marea de protestas, llegó a España y por medio de la organización “Real democracia ya”, los Indignados se han manifestado por las principales ciudades del Reino español. En Madrid un grupo de manifestantes se encuentra concentrado en la Puerta del Sol desde la convocatoria el 15 de mayo. No se ha limitado solo al territorio nacional, se ha extendido a Francia, donde se concentraron manifestantes en la emblemática Plaza de la Bastilla.

La Spanish Revolution destacada en twitter, se caracteriza por ser pacifica a diferencia de los levantamientos en Medio Oriente. Y sus repercusiones en el ámbito político son pocas a pesar del impacto mediático como en la revolución libia, de cien días de levantamiento continúa bajo el poder del dictador Gadafi.

 ¿Se avecina una era de protestas y manifestaciones civiles alrededor del mundo? ¿Cómo acabará la revolución Libia? ¿Tendrá éxito la manifestación de los indignados españoles? ¿O será el modelo del fracaso en Occidente de los levantamientos civiles? Cuénteme lo que piensa, comente.

De porqué Gaddafi debe caer.

Todos los países son diferentes y la manera como funcionan política y socialmente también, por eso, cuando dos eventos aparentemente similares ocurren en lugares distintos, los resultados varían. Es el caso de la rebelión en Libia que, aunque inspirada por las protestas populares de Túnez y Egipto, ha tomado un camino tangencialmente diferente a aquellas. Porque hasta que la represión del líder libio Muammar Gaddafi no se tornó violenta, las revueltas árabes habían seguido un camino generalmente pacifico.

Durante los primeros días de las protestas en Libia, Gaddafi, seguramente asustado por los alcances de estas, dio inicio a una represión brutal, haciendo traer mercenarios de los países gobernados por sus aliados en el occidente africano y utilizando artillería, aviones de combate y tanques en contra de sus propios ciudadanos. Las revueltas se convirtieron en pocos días en una guerra civil en toda regla, con un ejército de voluntarios rebeldes y desertores del régimen enfrentándose a las tropas y mercenarios de Gaddafi.

La comunidad internacional, mientras tanto, ha hecho lo que mejor sabe hacer en estos casos: dudar. Primero esperaron a ver quién tenía la ventaja, luego denunciaron la represión del gobierno, pero evitaron comprometerse o hacer nada diferente a seguir observando y evacuando a sus ciudadanos de Libia, después, cuando los rebeldes parecieron tomar la delantera en la lucha, los apoyaron y ahora, que Gaddafi recupera terreno y amenaza con caer sobre la fortaleza rebelde de Benghazi, vuelven a dudar.

Pero ¿a que me refiero cuando digo ‘dudar’?, mejor dicho, si no es dudar ¿qué puede y debe hacer la comunidad internacional en este tipo de casos?

Pues intervenir. Si, buscar la manera, sea a gran escala, con una zona de exclusión aérea o incluso enviando armas a los rebeldes, pero la comunidad internacional debe intervenir en orden de evitar que Gaddafi haga una masacre con los rebeldes derrotados. Lo que, por otro lado, teniendo en cuenta el pasado del dictador libio, es bastante probable.

Ahora bien, no sólo debe la comunidad internacional intervenir en Libia para proteger al pueblo libio de su líder asesino, sino porque al mundo le conviene mucho más, a estas alturas del partido, un Gaddafi depuesto que uno victorioso. Seamos sinceros, no hay manera de suponer, con seguridad, cuál será el resultado si los rebeldes salen victoriosos, pero si Gaddafi prevalece, su régimen, desconocido ahora por docenas de países, condenado por la ONU, Europa y Estados Unidos, se vería obligado a retomar las posturas extremistas que hace algunos años dejó a un lado para integrarse en el mundo.

Mejor dicho, una Libia sin Gaddafi puede convertirse en un desafío para la estabilidad de la región, pero una en donde éste se mantenga, sin lugar a dudas será una amenaza para la seguridad internacional. El mundo tiene la opción de asegurar la caída  de Gaddafi (imponiendo una zona de exclusión aérea y armando a los rebeldes) y ganar un interrogante o dejar que la revuelta sea ‘aplastada’ y tener que lidiar con un Estado criminal (Rogue state).

¿Es la intervención la mejor opción? ¿Cree que la comunidad internacional debe quedarse al margen o intervenir? ¿Si es así, cómo? Cuénteme lo que piensa, comente.

5 lecciones de las revueltas árabes.

Esta no es ni mucho menos una lista exhaustiva. Muchas más cosas pueden concluirse de lo acontecido en Medio Oriente y el Norte de África en las últimas semanas; estos son en realidad, cinco aspectos que llaman la atención y que estoy convencido que importan.

  1. Los marginados: la gente tiene un deseo natural por hacer parte de la toma de decisiones de su sociedad. La frustración de ver como otros toman decisiones es ya de por si grande, para añadirle que las consecuencias sean terribles. El mal gobierno es más exasperante para los ciudadanos cuando estos no tienen ni voz ni voto respecto a quiénes lo conforman.
  2. Tomados por sorpresa: los que se hubieran podido aprovechar de esto fueron los más sorprendidos. Ni los grupos islamistas, ni Irán, ni Occidente esperaban que esto sucediera y, aún cuando algunos se acusen unos a otros, ninguno de ellos es responsable ni puede indultarse la autoría de las revueltas. Esto no quiere decir, sin embargo, que no puedan inmiscuirse o aprovechar la post-revolución para promover que las cosas se desenvuelvan conforme a sus intereses.
  3. La velocidad y la comunicación son las claves: se ha dicho hasta el cansancio que esta es una revolución de Twitter y Facebook, pero también lo es de los teléfonos celulares y la mensajería instantánea, la televisión satelital y los canales de noticias internacionales (como Al-Yazira), los blogs y foros de discusión, etc.
  4. La situación económica fue el catalizador: la juventud desempleada y pobre fue la que integró las revueltas, la que organizó las protestas y la que encabezó el alzamiento. Y no es coincidencia, el 60% de la población de los países árabes se constituye de menores de treinta años, un grupo en donde el desempleo supera el 30%.
  5. Pobreza: de esta forma, parece que, aunque me duela admitirlo, la falta de libertad no es suficiente para producir una insurrección, al fin y al cabo estos países llevaban decanas sin algo parecido a un régimen liberal. El descontento no fue tanto por la falta de libertad, sino por el mal gobierno de los autócratas y sus consecuencias económicas.

¿Qué otra conclusión se puede hacer al mirar las revueltas en Oriente? ¿Hasta dónde llegarán? ¿Podrán países con un perfil distinto sufrir los mismos efectos? Cuénteme lo que piensa, comente.


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