Posts Tagged 'Osama Bin Laden'

El mayor peligro.

De porqué las armas nucleares de Pakistán representan el mayor peligro para la seguridad internacional.

El pasado 23 de mayo, seis comandos de la facción pakistaní de los talibanes atacaron una base naval en la ciudad de Karachi. El ejército de Pakistán solo logró recuperar el control del lugar luego de 16 horas de intensos combates. Un portavoz talibán sostuvo que la acción había sido una retaliación por la muerte de Osama bin Laden; pocos días después, otros ataques suicidas y bombas sacudieron al país. La humillación para el ejército pakistaní, que se ha visto en verdaderos aprietos para evitar estas acciones, y la creciente desconfianza de la comunidad internacional en el compromiso de los altos mandos militares de combatir a las organizaciones terroristas, han disparado el temor por la situación de inestabilidad dentro de Pakistán.

En 1971, luego de perder otra dura guerra contra India por la disputada región de Cachemira, la dirigencia pakistaní inició la elaborada y difícil tarea de conseguir armas nucleares. Cuando algunos años después lo consiguió, luego de robar secretos industriales en Europa e incluso recibir financiamiento de Gaddafi, los pakistaníes se sentaron sobre un arsenal nuclear modesto, pero con todo el potencial para amenazar y sobornar al mundo.

Digo amenazar, porque gracias a su capacidad nuclear, Pakistán ha logrado mantener una efectiva detente con India, donde ninguno de los dos países puede ganar mucho frente al otro o dejar que el conflicto escale. De esta forma, los servicios secretos pakistaníes han podido patrocinar ataques terroristas contra objetivos indios y recibir respuestas muy tibias por parte de las prudentes fuerzas de seguridad de Nueva Delhi.

Y digo sobornar, porque si no fuera por sus armas nucleares, Pakistán no sería ni un décimo de lo importante que es para la comunidad internacional, no recibiría la cantidad de ayuda internacional que recibe, ni llamaría la atención de Estados Unidos de la forma que lo hace. Sus bombas nucleares le han dado un  prestigio y peso ficticio, pero indiscutible en el juego regional, que Pakistán no está dispuesto a perder.

Sin embargo, hechos como el ataque de la semana pasada (y las otras tantas acciones terroristas similares), levantan dudas sobre la capacidad de las fuerzas pakistaníes de proteger sus armas nucleares. Según un reporte del Centro para Combatir el Terrorismo de la academia militar de West Point, casi la totalidad de las centrales nucleares pakistaníes se encuentran en zonas con alguna presencia de militantes islamistas y aunque la seguridad puede ser mejor que la de la base naval de Karachi, los peligros de que éstas armas caigan en las manos equivocadas (así sea por un corto lapso de tiempo) supone un peligro para el mundo, pero sobre todo para el mismo Pakistán, que tiene que ser asumido.

Por eso, las sugerencias de muchos de que se despoje a Pakistán de sus armas nucleares cuanto antes, sin embargo, teniendo en cuenta lo complejo de la situación y los intereses en juego, esto es sumamente difícil de hacer. Pero mientras la situación de seguridad del país se degrade, el peligro de sus armas nucleares será cada vez mayor y más complejo de enfrentar.

¿Qué otros peligros traería la desestabilización de Pakistán? ¿Cómo se podría disminuir el riesgo de que las armas nucleares caigan en las manos equivocadas? Cuénteme lo que piensa, comente.

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La cercanía de los enemigos.

Sobre el siguiente escenario de la ‘guerra contra el terrorismo’.

Bin Laden ha muerto. E incluso hay quienes predicen que su sueño, el Choque de Civilizaciones, ha fracasado. Sin embargo, la guerra contra el terrorismo se encuentra bastante lejos de terminar e incluso, podría decirse, está apunto de reinventarse a si misma. Luego del ataque de las fuerzas especiales de la marina estadounidense, SEAL, en el complejo de Abbotabad, donde murió el líder de Al-Qaeda, los suspiros de alivio e incluso gritos de alegría fueron reemplazados rápidamente por una pregunta sobre la cabeza del público mundial: ¿sabía Pakistán del escondite de Bin Laden? O aún peor: ¿lo estaban escondiendo?

Los oficiales pakistaníes, incluso el ex presidente Pervez Musharaf, han respondido con una incoherencia que solo alienta las sospechas, culpando a la extensión de su país y la ausencia de cooperación de los servicios de inteligencia estadounidenses. También, como lo que algunos han señalado es una táctica de distracción, se han enfocado en la parte en la que las fuerzas militares extranjeras violan su territorio y soberanía y no en la que el hombre más buscando del mundo vivía en su patio trasero.

Porque eso es exactamente lo que es Abbotabad, un lugar de retiro para los generales y oficiales del ejército pakistaní. Incluso hay algunas bases y centros de reclusión en los alrededores. Ahora bien, ninguna de las excusas del ejército de Pakistán los deja bien parados, como señala The Economist, pues, o bien fallaron en encontrar a Bin Laden, que se escondía literalmente bajo sus narices, o si en realidad lo ayudaban, pero no pudieron oponer ninguna resistencia frente al ataque estadounidense. En ambos escenarios, el incapaz ejército pakistaní sale bastante humillado.

Y eso es importante porque el régimen político de Pakistán se sustenta, y lo ha hecho por años, en los militares y una pérdida de credibilidad semejante frente a la población puede llevar a que se ejerzan presiones importantes en el débil sistema del país.

Por otro lado, todo el incidente señala y profundiza el empeoramiento de las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán, que han mantenido una frágil alianza por años. Ataques contra civiles por aviones no tripulados estadounidenses y problemas de confianza entre los servicios de inteligencia de ambos países han deteriorado su alianza contra los grupos terroristas escondidos (o asilados ¿?) en Pakistán. La celebré ISI pakistaní (directorio de servicios de inteligencia), ha sido sospechosa de mantener lazos y proteger organizaciones terroristas.

Finalmente,  con un Afganistán más estable, Estados Unidos y la comunidad internacional tendrán que presionar a los militares, oficiales y miembros de la ISI pakistaníes, para que su compromiso en la lucha contra el terrorismo islamista supere la pantomima actual. El reto sin embargo, incluye a una población civil contraria a la influencia y presencia extranjera, a unos miliares resentidos y desconfiados y a que Estados Unidos y Europa se encuentran, luego de la muerte de Bin Laden, listos para abandonar el  suroeste asiático tan pronto como les sea posible.

¿Nos encontramos cerca del final de la ‘guerra contra el terrorismo? ¿es ésto posible? ¿escondía Pakistán a Bin Laden? Cuénteme lo que piensa, comente.

El fin de la Yihad.

De cómo Osama Bin Laden perdió su guerra incluso antes de morir.

El enorme complejo que habitó Bin Laden en los últimos años de su vida, en la pequeña ciudad de Abbotabad, no contaba con servicio de teléfono o Internet, e incluso así, creo que el líder de Al Qaeda pudo presenciar, a solo semanas de caer muerto en una operación de las fuerzas especiales estadounidenses, que su guerra santa contra Occidente había fracasado.

Y no tuvo nada que ver con los avances en la guerra en Afganistán o los golpes a altos mandos terroristas en el norte de Pakistán, ni siquiera por el cerco que sobre él se cernía. Todo lo empezó un tunecino  que se inmoló cuando su carro de comida fue incautado por las fuerzas de seguridad del gobierno de Túnez y que propició una ola de protestas en el Mundo Musulmán cuyas consecuencias finales aún estamos por comprender, pero que ha logrado configurarse como una efectiva herramienta de cambio en toda la región.

La idea de que una guerra santa contra los infieles y cruzados occidentales puede resolver los problemas de las comunidades musulmanas ha perdido cualquier atractivo que pudo tener hace algunos años. Y la muerte de Bin Laden ha resaltado ésta realidad: que él perdió su guerra y no sólo Occidente, sino todo el mundo, ganó. Para la mayoría de musulmanes, la vía de una Yihad contra los infieles se ha convertido en impractica, inconveniente e inefectiva para abordar los desafíos a los que se enfrentan sus sociedades. La muerte de Bin Laden no marcó su derrota; el limitado apoyo a su extremismo si. 

Porque el líder de Al Qaeda (e incluso algunos fundamentalistas en la corriente opuesta) quisieron vender la guerra contra el terrorismo como un Choque de Civilizaciones; un enfrentamiento entre Occidente y el Islam, cuando, en realidad, no lo era. Y fue por culpa de esta falsa dicotomía que todo esto se alargó tanto; porque Bin Laden pretendía que el Mundo Musulmán se levantara contra Europa y Estados Unidos, pero fracasó. Su popularidad entre los creyentes del Islam era antes de que muriera la más baja desde que se dio a conocer internacionalmente.

Aún así, el terrorismo islamista no desaparecerá ni con la muerte de Bin Laden, ni con las revoluciones árabes, y se mantendrá como una amenaza constante para Occidente e incluso para los jóvenes regimenes políticos que se instalen en países como Egipto o Tunicia. Pero el sueño de Osama, el de la construcción de un Califato con todo el pueblo musulmán presto a destruir a los europeos y estadounidenses, es ahora una locura aún mayor que cuando el terrorista saudí la reivindicaba bajo las humeantes ruinas del Wold Trade Center.

¿Qué otras consecuencias tiene la muerte de Osama Bin Laden? ¿Cree que en realidad el terrorismo internacional pierde fuerza sin el líder de Al Qaeda? Cuénteme lo que piensa, comente.


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