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Contexto internacional: Entendiendo la “Primavera árabe”

Egipto

Fuente: The Big Picture – Boston.com

1ra entrega de la serie “Contexto internacional”; ideas, lecturas y recursos básicos para entender la política mundial

  1. Contexto histórico:

Imperio otomano e imperios europeos: Medio Oriente ha estado bajo control de grandes poderes imperiales durante buena parte de su historia reciente. Entre el siglo XVI hasta 1922, el Imperio Otomano dominó a las poblaciones en su mayoría musulmanas y árabes de Medio Oriente y el Norte de África. Su control estaba basado en un sistema que combinaba la represión central con el desentendimiento descentralizado; los sultanes otomanos, demasiado ocupados por sys guerras en Europa y sus conspiraciones palaciegas en Estambul, solían alternar la simple represión, con el recurrente olvido de sus territorios imperiales. Estas instituciones políticas sobrevivieron a la caída del Imperio Otomano a comienzos del siglo XX. En 1922, el Imperio se deshizo oficialmente y lo que quedaba de sus dominios en Medio Oriente y África fue repartido entre las potencias europeas; Francia y Gran Bretaña fueron los principales beneficiarios. Su control se estableció sobre las instituciones de control de los otomanos y los intereses imperiales impidieron cualquier reforma real o profunda que pudiera sacar a sus poblaciones del estado de posiciones coloniales.

Independencia, militarismo y religión: luego de la Segunda Guerra Mundial, los poderes coloniales empezaron su retirada de sus viejas posiciones y una gran ola de independencias recorrió África y Asia. Nuevos gobiernos tomaron el control de los nuevos países; pero dos elementos fundamentales quedaron en manos de las decisiones de los poderes coloniales: las fronteras y la naturaleza de los nuevos gobiernos. En efecto, muchos de los nuevos gobiernos enfrentaron desafíos a su legitimidad de parte de grupos descontentos y separatistas; la Guerra Fría también enrareció el ambiente y pronto llegaron nuevos gobiernos, la mayoría de ellos nacionalistas, militaristas y de corte socialista. Nasser en Egipto, Gadafi en Libia y la dinastía de los al-Assad en Siria fueron los ejemplos a seguir en la región. Algunos de estos y otros hombres fuertes también recibían ayuda internacional, Estados Unidos, Europa y antes de su caída, la URSS, apoyaron con armas y dinero a los personajes que aseguraban con sangre y fuego la “estabilidad” de una región estratégica.

Para más información: Imperio Otomano, Imperios Europeos.

Egipto2

Fuente: The Big Picture – Boston.com

  1. La “Primavera Árabe”:

Túnez: el 17 de diciembre de 2010 un tendero de la ciudad de Sidi Bouzid se prendió fuego enfrente de un edificio gubernamental luego de que un policía le confiscara su puesto de frutas. El sacrificio de Mohamed Bouazizi, el vendedor de frutas inmolado, reunía viejas y profundas frustraciones del pueblo tunecino y poco después, las protestas se tomaron las calles del país. El presidente Ben Ali, un autócrata que gobernaba sobre una democracia de mentiras apoyada por algunos países occidentales, renunció rápidamente al verse sorprendido por la magnitud de las protestas, huyendo a Arabia Saudita. Las protestas de Túnez y la muerte de Bouazizi son reconocidas generalmente como el punto de inflexión de la llamada “Primavera Árabe”. En efecto, mientras Ben Ali dejaba el poder a sus ciudadanos, las protestas ya empezaban a recorrer las calles de Egipto, Libia y Bahréin.

Egipto: la Plaza Tahrir se convirtió pronto en el centro de las protestas egipcias y en el epicentro del futuro político del país. Allí se reunían los cientos de miles de egipcios que protestaban en El Cairo, pidiendo que el presidente Hosni Mubarak, que había gobernado por treinta años. Mubarak respondió con zanahoria y garrote: promesa de reformas y represión en las calles, pero el descontento no amainaba y pronto el Ejército egipcio, que hasta el momento se había mantenido neutral, obligó a Mubarak a salir del poder. Las elecciones democráticas que siguieron pusieron de manifiesto uno de los desafíos más irónicos de la “Primavera Árabe”: quienes las habían impulsado (en su  mayoría jóvenes sin ninguna afiliación política clara) no contaban con la organización ni experiencia para ganar unas elecciones. En Egipto, la Hermandad Musulmana, una organización política islamista perseguida bajo el régimen de Mubarak, ganó las presidenciales con Mohamed Morsi. Pero sus coqueteos con el autoritarismo y el estancamiento económico del país le pasaron factura y el 3 de julio de 2013, luego de un par de semanas de protestas en todo el país, el Ejército intervino de nuevo y depuso a Morsi. Ahora la Hermandad es perseguida de nuevo por el Ejército, mientras el nuevo gobierno de transición ha convocado a elecciones e intenta mantener algo de legitimidad internacional.

Bahréin: las revueltas no fueron iguales en todos los países, aunque si instrumentalizaron viejos conflictos de las poblaciones locales. En la pequeña isla en el Golfo Pérsico de Bahréin, una vieja oligarquía sunita ha gobernado por décadas a una mayoría de población chiita. Las protestas se sustentaron en este conflicto, con las dos facciones religiosas enfrentadas en cada uno de los bandos. De igual manera, las potencias sunita y chiita de la región (a saber, Arabia Saudita e Irán, respectivamente) empezaron a apoyar a gobierno y manifestantes; enviando dinero e incluso armas en el caso de los saudíes. La represión sunita prevaleció y el orden se restableció sin que se diera ninguna reforma o cambio de importancia en la isla.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Libia: poco después de que empezaran las protestas en Túnez, la ciudad del oriente de Libia, Bengazi, vio las primeras manifestaciones. El gobierno de Muamar Gadafi respondió con una curiosa mezcla de paternalismo y violencia (bastante coherente con su forma de gobierno), y pronto la represión dio paso a una revuelta popular en todo orden. Ciudadanos comunes y militares desertores levantaron a las poblaciones de pueblos y ciudades en los extremos orientales y occidentales del país y montando armas pesadas sobre los baúles de camionetas empezaron a combatir a la fuerzas de Gadafi. Pero los militares leales al dictador libio ganaban terreno y se prestó a presenciar el aniquilamiento de las fuerzas rebeldes. La idea de una intervención de la OTAN llevaba algunas semanas sobre las mesas de la diplomacia internacional y durante lo más complejo del conflicto en tierra, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la ejecución de una “zona de exclusión aérea” sobre los cielos de Libia. Impulsada principalmente por Francia, la intervención internacional incluyó el apoyo o participación activa de países europeos, Estados Unidos, Canadá y algún apoyo de los saudíes y qataríes. El 20 de octubre de 2011 Gadafi fue capturado por las tropas rebeldes y ejecutado; el gobierno de transición que se ocupaba de la dirección de la oposición convocó a elecciones. El nuevo gobierno ha encontrado grandes desafíos para controlar su territorio y poner bajo su poder a las bandas armadas y líderes tribales que todavía pululan por todo el país.

Siria: Bashar al-Assad sucedió en el año 2000 a su padre, Hafez al-Assad, en la presidencia de Siria. Hafez había establecido su poder en 1971 y gobernado con un puño de hierro sobre los sirios. Bashar aplicaba las lecciones de su padre y cuando en 2011 su población empezó a salir a las calles a exigir reformas democráticas, la represión fue despiadada. También hubo amagues de cambios, al-Assad prometió adelantar reformas, mientras continuaba la violencia contra los manifestantes, pero las protestas no se calmaron y pronto emergieron grupos de ciudadanos armados y desertores del ejército oponiéndose  ala fuerzas de al-Assad. El conflicto también se alimentaba en la naturaleza religiosa de las partes en lucha. En efecto, similar al caso de Bahréin, la mayoría de la población siria es sunita, mientras el gobierno de al-Assad está conformado en su mayoría por alawitas. De igual forma, Arabia Saudita e Irán también aprovecharon el escenario para apoyar a rebeldes y gobierno, respectivamente, enviando dinero y armas. Las potencias, por otro lado, han discutido su papel durante meses, en el Consejo de Seguridad, Estados Unidos y los europeos defienden una posición de fuerza contra al-Assad, mientras Rusia y China se oponen a cualquier intervención. Aun así, los estadounidenses y europeos llevan meses enviando ayuda a los rebeldes, intentando ayudarlos, pero temerosos de la naturaleza del movimiento y la participación dentro del mismo de grupos extremistas y asociados a al-Qaeda. Sin embargo, a la fecha la situación no parece cercana a decidirse por ningún bando.

Para más información: Sobre las últimas revoluciones, Incongruencias necesarias, Cinco lecciones de las revueltas árabes, Rencontrarse con el realismo, ¿Por qué no intervienen en Siria?, Entendiendo la guerra en Siria, Desde las cenizas de las revueltas.

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Las guerras de 2013

guerra siria

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Sobre los conflictos armados en desarrollo

Los últimos días han presenciado importantes cambios en las guerras que se pelean actualmente en el mundo, de igual manera, Vision of Humanity presentó su informe anual de paz; este parece un momento oportuno para evaluar los principales conflictos armados de 2013. Por un lado, Estados Unidos ha decidido empezar a enviar armas a los rebeldes sirios en el conflicto que los enfrenta al gobierno de Bashar al-Assad que ya suma unas noventa mil muertes y las fuerzas de paz de la ONU han recibido carta blanca para luchar por el gobierno en la guerra del Congo. En efecto, revisamos los conflictos que involucran la lucha entre dos o más actores (en los que por lo menos uno de ellos es el Estado) y que registraron más de mil muertes en un año.

  • Conflicto armado en Birmania. Año de inicio: 1948. Beligerantes: Gobierno birmano Vs. Rebeldes comunistas y provinciales (MNDAA, ALP-ALA, KIO.KIa, entre otros). Causas: diferencias étnicas, descontento político y separatismo. Muertes civiles y militares en 2012: 1.900. Muertes de todo el conflicto: 210.000. Financiación: tráfico de opio y apoyo extranjero. Puesto en el Global Peace Index: 140 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Conflicto armado en Colombia. Año de inicio: 1964. Beligerantes: Gobierno colombiano Vs. Grupos insurgentes y criminales (Farc, Eln, bacrim, entre otros). Causas: descontento político, abandono estatal y conflicto de tierras. Muertes civiles y militares en 2012: 1.500. Muertes de todo el conflicto: 150.000-200.000. Financiación: tráfico de estupefacientes y otras economías criminales. Puesto en el Global Peace Index: 147 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra en Afganistán. Año de inicio: 1978-2001. Beligerantes: Gobierno afgano y OTAN Vs. Insurgencia talibán. Causas: diferencias étnicas, conflicto civil, terrorismo y cambio de régimen. Muertes civiles y militares en 2012: 5.100. Muertes de todo el conflicto: 600.000-2.000.000. Financiación: tráfico de opio y apoyo extranjero. Puesto en el Global Peace Index: 162 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra civil en Somalia. Año de inicio: 1991-2009. Beligerantes: Gobierno afgano y apoyo internacional Vs. Insurgencia y grupos terroristas (Al-Shabbab, milicias locales, entre otros). Causas: falla estatal, conflicto civil, étnico y tribal, intervención extranjera. Muertes civiles y militares en 2012: 4.100. Muertes de todo el conflicto: 300.000-400.000. Financiación: pillaje, secuestro y piratería, apoyo internacional. Puesto en el Global Peace Index: 161 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra civil en Irak. Año de inicio: 2003. Beligerantes: Gobierno iraquí y apoyo internacional Vs. Insurgencia y grupos terroristas (Al-Qaeda, milicias locales, entre otros). Causas: falla estatal, conflicto civil, étnico y tribal, intervención extranjera. Muertes civiles y militares en 2012: 5.500. Muertes de todo el conflicto: 100.000-1.200.000. Financiación: apoyo internacional. Puesto en el Global Peace Index: 152 de 162. Fuentes de información: The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra en Pakistán. Año de inicio: 2004. Beligerantes: Gobierno pakistaní y apoyo internacional Vs. Grupos terroristas y milicias locales (Al-Qaeda, talibanes, entre otros). Causas: conflicto étnico y religioso e intervención extranjera. Muertes de civiles y militares en 2012: 9.200. Muertes de todo el conflicto: 38.800. Financiación: tráfico de opio y apoyo internacional. Puesto en el Global Peace Index: 157 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra contra el narcotráfico en México. Año de inicio: 2006. Beligerantes: Gobierno mexicano Vs. Organizaciones narcotraficantes. Causas: tráfico de estupefacientes. Muertes de civiles y militares en 2012: 25.400. Muertes de todo el conflicto: 60.420. Financiación: tráfico de estupefacientes y otras economías criminales. Puesto en el Global Peace Index: 133 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra tribal en Sudán. Año de inicio: 2009. Beligerantes: Sudán del Norte Vs. Sudán del Sur y organizaciones insurgentes. Causas: conflicto étnico, escases de recursos. Muertes de civiles y militares en 2012: 2.900. Muertes de todo el conflicto: 10.000-12.000. Financiación: apoyo internacional, pillaje. Puesto en el Global Peace Index: 158 de 162 y 143 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra civil en Siria. Año de inicio: 2011. Beligerantes: Gobierno sirio Vs. Organizaciones insurgentes. Causas: conflicto étnico-religioso, conflicto civil. Muertes de civiles y militares en 2012: 72.200. Muerte de todo el conflicto: 93.000-120.000. Financiación: apoyo extranjero. Puesto en el Global Peace Index: 160 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.

¿Es la guerra una inevitable compañera de la historia humana? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Reformas necesarias

Fuente: nacionesunidas.org.co

Sobre la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad de la ONU

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene como misión mantener la paz y seguridad mundial, una tarea difícil, por supuesto, pero fundamental bajo el nuevo orden establecido luego de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la forma como fue diseñado le impide actuar en la mayoría de los casos importantes y esto ha supuesto no solo el desprestigio de su función, sino el crecimiento del escepticismo frente a la misión fundamental del Consejo y de la misma ONU: la prevención de la guerra y la protección de los derechos humanos.

El más reciente de estos casos de negligente inactividad es el de Siria. Pues en las ultima semanas, las protestas que han sacudido al país por casi un año se han transformado peligrosamente en los momentos previos de una guerra civil. Bashar al-Assad, el presidente sirio, ha mantenido una campaña de represión que ha cobrado, según estimativos conservadores, miles de vidas.

El día sábado, un grupo de países, encabezado por Estados Unidos y sus aliados, incluyendo el apoyo legitimador de la Liga Árabe, presentó una propuesta de resolución al Concejo de Seguridad en donde se instaba firmemente a al-Assad a dejar de matar a su gente, a permitir las demostraciones pacificas y a dejar entrar a los representantes de las agencias internacionales y humanitarias a su país.

La propuesta no fue aprobada sin embargo, porque Rusia y China la vetaron. No es que hayan votado en contra, sino que utilizaron su poder de impedir que una iniciativa sea siquiera votada. Los países comparten esta capacidad junto a los otros tres miembros permanentes del Concejo de Seguridad, Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Este mecanismo, ideado luego de la Segunda Guerra Mundial para que los vencedores pudieran impedir que nada que los incomodara demasiado se ordenara desde el concejo, se ha convertido en una manera de que nada, absolutamente nada, se haga en la mayoría de las situaciones más complejas y urgentes del planeta.

El apoyo de Rusia y China por el régimen sirio puede tener dos explicaciones, que no son, por supuesto, excluyentes. La primera es un interés económico, particularmente, por la compra de armas que al-Assad hace regularmente a las dos potencias (es con esas mismas armas, claro está, con que el dictador sirio masacra a su gente). La segunda razón es geopolítica y hiede a las dinámicas propias de la Guerra Fría, cuando Rusia defendía sus intereses contra Occidente.

Pero algo incluso más importante que la desastrosa decisión y sus implicaciones para el futuro de los sirios, trae este último desatino del Consejo de Seguridad. Pues todo esto nos confirma que si la ONU desea mantener su relevancia en los asuntos globales, tiene que emprender una serie de reformas pendientes desde hace años. La principal: reemplazar al Consejo de Seguridad por la Asamblea General como máxima instancia del organismo o por lo menos,  la derogación del derecho de veto y la ampliación de los miembros permanentes.

Estas no son reformas fáciles de emprender y es poco probable que las veamos discutiendo dentro de la ONU en el futuro cercano, sin embargo, son necesarias, fundamentales si se quiere, para la relevancia, pertinencia e incluso supervivencia de las Naciones Unidas.

¿Se debe intervenir en siria? ¿Funciona el sistema actual del Consejo de Seguridad? ¿Cómo debería reformarse? Cuénteme lo que piensa, comente.

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De protestas a Guerra Civil

Fuente: The big picture - Boston.com

Sobre el aumento  de la violencia en Siria

Con cada día que pasa y mientras las calles de Damasco , Hama y Homs se cubren de sangre, las protestas del pueblo sirio que piden la dimisión del régimen de Bashar al-Assad se han tornado, ante la brutal represión del gobierno, de una violencia que hace temer una guerra civil en este país de Medio Oriente.

En efecto, las últimas semanas han visto el enfrentamiento entre facciones armadas, desertores del ejército y las fuerzas de al-Assad en más de una docena de ciudades y pueblos sirios, incluyendo los suburbios de la capital. Los meses anteriores habían visto como una desorganizada y heterogénea oposición organizaba espontaneas protestas y demostraciones. Ahora, sin embargo, cuentan con un nombre y una facción armada, el “Ejército sirio libre”. Así, las fuerzas de al-Assad no solo reprimen a los manifestantes, sino que se enfrentan en la actualidad a antiguos soldados que se han unido a la oposición y que empiezan librar batallas por ganar posiciones en diferentes partes del país.

Preocupados por la situación, los líderes del mundo árabe (menos Irán, por supuesto) y Occidente han instado al régimen de al-Assad a hacerse a un lado, abandonar la represión violenta y permitir las manifestaciones pacificas de los sirios. El problema es que en Siria, como lo que suele pasar, hay muchas cosas más en juego aparte del porvenir del país: el futuro geopolítico de Medio Oriente y la intrincada red de alianzas en la región.

Así pues, los rusos, aliados del régimen de al-Assad, han hecho expreso su rechazo a cualquier intentona de la comunidad internacional (en este caso del Concejo de Seguridad de la ONU) de imponer sanciones o atacar en cualquier modo a la dictadura siria. El Concejo se reunió sin embargo el día de ayer, buscando aprobar una resolución que exhorte al presidente sirio a dejar el poder.  Los países árabes, en representación de la Liga Árabe, han defendido una resolución de este tipo, pero que en ningún caso lleve a una intervención militar extranjera. Estados Unidos y Gran Bretaña se unieron a ese llamado. Francia se mostró exceptiva frente a la utilidad de una resolución tan “débil”, pero aún así la apoya.

Pero gracias al deficiente sistema ideado para el Concejo de Seguridad, Rusia puede vetar cualquier resolución (al igual que cualquiera de los otros cuatro miembros permanentes, a saber, EEUU, Francia, Gran Bretaña y China). Aún así, el hecho de que se estén discutiendo en el seno del más importante organismo internacional la situación en Siria y por supuesto, que gran parte de la comunidad internacional (incluyendo una porción importante del Mundo Árabe) condene las actuaciones de Bashar al-Assad, implica un golpe para el tirano sirio y una victoria, aunque sea moral, para la oposición.

¿Qué va a pasar en Siria? ¿Ganará al-Assad? ¿Lo hará la oposición? ¿Intervendrá más activamente la comunidad internacional? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Desde las cenizas de las revueltas

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Sobre el presente y futuro  de la “primavera árabe”

Los idealistas fantaseamos durante el año pasado con la posibilidad de un cambio radical en los sistemas políticos en los que los jóvenes y las ideas sean los protagonistas; todo, impulsado por las protestas y revueltas que conmocionaron a varios países del mundo árabe.

La realidad, sin embargo, parece ser mucho más complicada y sustancialmente menos cercana a las expectativas que muchos teníamos. En efecto, las revueltas han traído cambios importantes a las dinámicas de países como Libia, Egipto, Túnez, Yemen y Siria, pero estos se han traducido en tibias reformas y la instrumentalización por parte de los políticos de siempre, o en el peor de los casos, en engaños, radicalismo y violencia.

El primero, y quizás más frustrante de los resultados, es la manera en que los políticos y partidos tradicionales han jugado ingeniosamente para aprovecharse de lo que lograron los ciudadanos que protestaban contra el régimen. Es el caso, particularmente, de Libia, Egipto y Túnez, en donde los más organizados y homogéneos movimientos políticos, como la célebre “Hermandad Musulmana”, se han perfilado como los grandes beneficiarios de las nuevas democracias. Mientras tanto, los jóvenes que dirigieron y en su mayoría participaron en las revueltas, se han visto opacados por su falta de recursos e, irónicamente, organización.

Por supuesto, este, aunque decepcionante, no es el peor de los resultados para las revueltas. La violencia fue la respuesta que la mayoría de los tiranos asediados por las protestas tuvieron contra sus ciudadanos. La represión aún persiste en lugares como Siria y Yemen, mientras en Egipto se reavivan las llamas frente al descontento de los ciudadanos con el ejército, que ha lanzado una campaña para atacar a los mismos insatisfechos egipcios que había jurado proteger hace solo unos meses.

Claro que las ganancias de las revueltas del 2011 no pueden subestimarse, al fin de cuentas, los jóvenes tunecinos, egipcios y libios han logrado desembarazarse de los tiranos que los habían oprimido por décadas y se han dado cuenta del poder que como ciudadanos tienen. Sin embargo, no es extraño el escepticismo y la frustración que se ha apoderado de muchas de las personas que guardábamos esperanzas en estos procesos. La violencia, los engaños y el radicalismo se han encargado de esto.

¿Fueron las revueltas de 2011 en vano? ¿Pueden salvarse estos países de volver a caer en las manos de políticos del viejo régimen, radicales o nuevos tiranos? Cuénteme lo que piensa, comente.

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El mundo en 2011

Secciones y artículos más visitados en 2011 - Realpolitikmundial.com

Sobre los acontecimientos internacionales más importantes de este año

El mundo es un lugar interesante; constantemente en movimiento, en donde cada instante supone un nuevo escenario, un cambio pequeño o una revolución. Este año el planeta tuvo de todo un poco, dictadores caídos, nuevas democracias, nuevos dictadores, se iniciaron guerras, se acabaron otras. Sufrimiento,  miseria, gloria y esplendor. Intenté que este blog tuviera referencias a todos estos acontecimientos, algunos tan sonados en los medios como la “Primavera Árabe” o tan obscuros como los nuevos conflictos en el África Subsahariana. Mapas, opinión y análisis; un espacio para discutir lo que pasa en el mundo.

Así pues, y en consonancia con todos los “resúmenes del año” que inundan por estos días a los medios de comunicación, quiero presentarles los acontecimientos que, a mi juicio, fueron más importantes este año, con las referencias al respectivo artículo en este blog o en otra de mis publicaciones. Espero lo encuentren suficiente y lo disfruten.

  1. La “Primavera árabe”: un tema recurrente durante este año en el blog. Hablamos primero, con algo de escepticismo, sobre las perspectivas iniciales de las revueltas y su supuesta pretensión democrática. Luego, sobre el apoyo histórico de Occidente a los autócratas árabes que estaban siendo derrocados y algunas consideraciones sobre las circunstancias del descontento de los pueblos bajo éstos regímenes. También reflexionamos sobre las razones por las cuales, y subiéndonos a la ola de optimismo sobre las revueltas, personajes como Gadafi debían ser derrocados, discutiendo algunas de las cínicas consideraciones de algunas personas. El seguimiento a los acontecimientos en Medio Oriente continuó con artículos en donde hablábamos de Túnez, Egipto y Bahréin y Libia, Yemen y Siria. En medio de todo esto, y luego de que las dudas en Occidente sobre la naturaleza de los grupos de oposición que lideraban las revueltas se extendieran, una dosis apenas saludable de escepticismo. Mediante la atención se centró en lo que sucedía en Libia a mediados del año, hicimos algunas consideraciones sobre el futuro del país luego de las revueltas y de las razones por las cuales la intervención de la OTAN en Libia no se replicaba en Siria. Hablamos también del nuevo escenario geopolítico de Medio Oriente luego de las revueltas y de las consecuencias de la muerte de Gadafi en Octubre.
  2. La muerte de Osama Bin Laden: luego de una operación en Pakistán contra un complejo en medio de una villa de retiro de los oficiales del ejército de ese país, la muerte de Osama Bin Laden durante una acción de las fuerzas especiales estadounidenses sacudió al mundo. Consideramos las consecuencias inmediatas de la muerte del líder de al-Qaeda y evaluamos las pretensiones que durante toda esta década enfrentó al terrorista saudí contra Occidente.
  3. La crisis europea: el 2011 se conocerá como el año en que la primera economía de mundo (en su conjunto, por supuesto) tambaleó a causa de las debilidades de los sistemas políticos y económicos europeos, sacadas a la luz por la crisis mundial de 2008. En el blog revisamos algunas de las razones estructurales de esta crisis y algunas ideas sobre las dificultades que implicará superarla.
  4. La retirada estadounidense de Irak: Diciembre de 2011 fue el mes escogido por el presidente Barack Obama para ordenar la retirada de las tropas estadounidenses de Irak. Hablamos sobre algunas de las consecuencias de esta retirada y lo que implicó estratégicamente para Estados Unidos, su papel en el mundo y su influencia futura en Medio Oriente.

¿Qué otras noticias o acontecimientos marcaron el 2011? ¿Cuál de éstos tendrá más importancia en el 2012? Cuénteme lo que piensa, comente.

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La nueva geopolítica del Medio Oriente (2 de 2)

Fuente: The big Picture - Boston.com

De cómo ha cambiado la región después de las revueltas árabes

Parece que las revueltas en el mundo árabe están llegando a su fin. Claro, en Siria todavía hay enfrentamientos entre el presidente Bashar al-Assad y los ciudadanos sirios que exigen su renuncia, en Egipto el conflicto entre la población civil y el ejército se acentúa, mientras persiste el escepticismo y la desconfianza sobre el papel que jugará la milicia en la futura intentona democrática del país y la guerra civil continúa en Yemen. Sin embargo, es poco probable que nuevas revueltas se extiendan a otros países y todo indica que las llamas de la revolución se extinguen después de más de ocho meses de desordenes, represiones y derrocamientos.

Ahora bien, el Medio Oriente parece haber cambiado en menos de un año mucho más que en la última década y, desde que EEUU invadiera Irak en 2003, la composición geopolítica de la región no vivía un traumatismo similar. La nueva realidad (con las claras incertidumbres que permanecen) sería algo más o menos así:

Arabia Saudita: el 2011 tampoco ha tratado bien a los saudíes y aunque hayan tenido algunas victorias, como en Bahréin sobre los iraníes y los manifestantes, su posición general se debilita. En primer lugar, los más afectados por el incremento de la influencia de los turcos, después de Egipto, son los saudíes, que ocupados en apagar incendios en casa han dejado espacios a los diplomáticos turcos en toda la región. De igual manera, los acontecimientos en Yemen han supuesto una espina en el costado del régimen saudí que será difícil de curar. El régimen de Saleh, presidente yemení, que aunque corrupto e incompetente, había mantenido unos niveles aceptables para lo saudíes de estabilidad en su país, ha caído y ahora la guerra civil en Yemen parece perfilarse como un problema muy difícil de atender.

Israel: la situación de los israelíes es la más difícil de determinar. En cierta forma, los cambios en la región suelen traer siempre problemas para Israel, sin embargo, la debilidad de Bashar al-Assad en Siria podría suponer una buena noticia, aunque solo, y paradójicamente, si el régimen no se cae, sino que se mantiene comprometido en controlar su posición. Así, al-Assad permanecería distraído con problemas domésticos, dándole un respiro a Israel. Si el régimen cae, por otro lado, un nuevo gobierno en Siria sería, con toda seguridad, igual de adverso a los israelíes que el anterior. Los problemas de Irán, de igual manera, siempre pueden considerarse como victorias para Israel, por eso las desventuras del régimen iraní en los últimos meses solo representan ganancias para los israelíes. Ahora bien, aunque según esto Israel podría considerarse bien librado en el nuevo escenario, todo lo anterior lo ensombrece la caída de Hosni Mubarak en Egipto. Mubarak era un aliado silencioso, pero poderoso de los israelíes; en el interior de su país los maldecía, mientras los apoyaba en el control de la movilidad de la franja de Gaza. Pero una vez derrocado, el nuevo régimen militar egipcio ha aflojado los controles en la frontera con Gaza y la relación entre Israel y Egipto se ha enfriado visiblemente. Finalmente, está Turquía. Los turcos también han ampliado la distancia con los israelíes y los episodios de las flotillas humanitarias que salieron de suelo y con apoyo turco, dirigidas a territorio palestino, ha dictaminado la enemistad que desde hace algunos meses se ha apoderado de la relación entre ambos países. Con la influencia turca en aumento, por supuesto, Turquía es un enemigo que puede hacerle mucho daño a Israel.

El Medio Oriente es una de las regiones políticamente más volubles del planeta y las revueltas se han convertido en un poderoso precedente para los cambios rápidos, aunque traumáticos, en los países de la región. El mundo, claro está, no se detiene por nada y las formas como nos organizamos y desorganizamos constantemente es tan dinámica, que toda predicción puede resultar necia. Medio Oriente se reacomoda, pero sus complejidades permanecen y con toda seguridad, no dejarán de impactar al resto del mundo en el futuro próximo.

¿Quién más gana y pierde en el nuevo Medio Oriente? ¿Qué otro cambio geopolítico importante puede identificarse en el nuevo escenario de la región? Cuénteme lo que piensa, comente.

Recuerden que por suscribirse al blog (en la columna de la derecha) recibirán en su correo electrónico el artículo inédito “10/10: diez tendencias que cambiarán al mundo en la próxima década”.

La nueva geopolítica del Medio Oriente (1 de 2)

Fuente: The Big Picture - Boston.com

De cómo ha cambiado la región después de las revueltas árabes

Parece que las revueltas en el mundo árabe están llegando a su fin. Claro, en Siria todavía hay enfrentamientos entre el presidente Bashar al-Assad y los ciudadanos sirios que exigen su renuncia, en Egipto el conflicto entre la población civil y el ejército se acentúa, mientras persiste el escepticismo y la desconfianza sobre el papel que jugará la milicia en la futura intentona democrática del país y la guerra civil continúa en Yemen. Sin embargo, es poco probable que nuevas revueltas se extiendan a otros países y todo indica que las llamas de la revolución se extinguen después de más de ocho meses de desordenes, represiones y derrocamientos.

Ahora bien, el Medio Oriente parece haber cambiado en menos de un año mucho más que en la última década y, desde que EEUU invadiera Irak en 2003, la composición geopolítica de la región no vivía un traumatismo similar. La nueva realidad (con las claras incertidumbres que permanecen) sería algo más o menos así:

Turquía: los turcos llevan varios años profundizando sus relaciones en Oriente Medio, tomando el lugar de mediación, de “parte no interesada”, en muchos de los conflictos de la región. De igual manera, han mantenido un inteligente equilibrio entre sus compromisos mundiales (especialmente con Europa) y sus nuevos compromisos regionales. Es el caso de la posición que Turquía ha tenido respecto a las mismas revueltas árabes, combinación prudente entre rechazar la represión sobre los manifestantes y no apoyar la intervención de los europeos y estadounidenses en el asunto. Turquía ha mantenido su aproximación de “doble cara” durante la crisis, en donde se sigue mostrando como a lo que aspira: el liderazgo natural en Medio Oriente.   Su apuesta, además, recibió un impulso inesperado con el incidente de la flotilla de Gaza y, sobre todo, con la caída de Mubarak y la incetidumbre e inestabilidad egipcia, hasta ahora uno de los países más respetados y poderosos de la región. Si los turcos pueden llegar a llenar el vacío de poder dejado por los egipcios, todo el esfuerzo reciente habrá valido la pena.

Irán: el régimen iraní no ha tenido un buen año. Por un lado, las sanciones internacionales empiezan a hacer mella en su economía y mantener el control sobre una población descontenta se vuelve cada vez más difícil. El sistema político del país también pasó por una profunda crisis a mediados del año cuando el gabinete del presidente Mahmud Ahmadineyad se enfrentó al ayatola Alí Jamenei y la dirigencia clerical. El conflicto por afianzar el poder de ambos sectores sobre el país aumentó las dudas sobre la estabilidad y fortaleza del sistema político teocrático de Irán y representó un duro golpe al prestigio internacional del gobierno de Ahmadineyad. Aparte de esto, Irán no ha salido muy bien librado de las revueltas de la llamada “primavera árabe”. En Bahréin, la pequeña isla en medio del golfo pérsico, Irán se midió frente a uno de sus archienemigos, Arabia Saudita, al apoyar a los manifestantes de la mayoría chiita que buscaba derrocar a la dirigencia sunita que controla el país. Los saudíes, aliados de los gobernantes de Bahréin, enviaron tropas en su ayuda y aplastaron la revuelta. La situación actual en Siria tampoco les favorece a los iraníes, aliados desde hace años del régimen de al-Assad. En el mejor (peor ¿?) de los casos, si el presidente sirio prevalece, su posición dentro del país será demasiado débil e Irán, pase lo que pase, habrá perdido un importante aliado en la región.

¿Quién más gana y pierde en el nuevo Medio Oriente? ¿Qué otro cambio geopolítico importante puede identificarse en el nuevo escenario de la región? Cuénteme lo que piensa, comente.

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3 escenarios libios

Sobre el futuro de Libia

El régimen de Gadafi tiene los días contados, así su líder siga libre y en algunos bastiones de sus leales todavía se resista a las fuerzas rebeldes que tienen la mayoría del país bajo su control. De seguro habría algunos intentos desesperados de negociar, incluso, en las ciudades y regiones donde la tribu de Gadafi es fuerte, la lucha podría extenderse por meses, pero las posibilidades reales de que las tornas se vuelvan y el dictador libio recupere lo que ha perdido son mínimas. Así pues, la preocupación ahora no debe centrarse en el derrocamiento del régimen nuevo sino en el futuro del nuevo. Se puede, de cualquier manera, pensar en tres escenarios específicos, según otras experiencias similares a la de Libia:

  1. Guerra civil: La primera posibilidad es que la división tribal libia se profundice y que una vez Gadafi haya sido vencido, los mismos rebeldes se resquebrajen entre las dificultades de organizar el sistema político del país, reestructuras el ejército y reconstruir la maltrecha economía. Así, las facciones, que ya están armadas y han presenciado como a través de la violencia se puede ganar poder, podrían enfrentarse según lo que pretendan para el país o la posición que su tribu jugará en el futuro. De igual manera, es probable que las fuerzas de Gadafi (y sobre todo su tribu) no desaparezcan e intenten defender el legado del dictador dentro de este difícil escenario de pos-guerra. Casos similares vivieron Somalia y Afganistán en los años 90, cuando, luego de derrocar a un dictador y un régimen socialista respectivamente, los rebeldes, constituidos en débiles coaliciones, se pelearon por las sobras del país, convirtiendo a estos dos territorios en os paradigmas de Estados Fallidos que son hoy.
  2. Nuevo dictador o democracia de papel: Una vez, como en Egipto, el dictador nacional sea derrocado, Libia se embarcará en la difícil tarea de convocar elecciones e intentar instaurar y consolidar, en meses, un proceso democrático en un país donde nunca ha existido nada parecido. Es probable (y esto supone el segundo escenario futuro del país) que las débiles instituciones libias puedan ser cooptadas tanto por otro personaje similar a Gadafi, aunque utilice el proceso democrático para legitimar su régimen, o una democracia dominada por elites políticas, económicas, e incluso tribales. Lo que planteo es una situación parecida a la que sucedió luego de la caída de la Unión Soviética con varios de los países que surgieron de las cenizas del bloque socialista.
  3. Democracia: Pero quizás, si algo de suerte se combina con algunas buenas señales dentro de la revolución libia, una democracia medianamente liberal, independiente y funcional puede empezar a ser construida dentro de las fronteras del país norteafricano. Sin embargo, los desafíos son enormes y las lecciones aprendidas de otras revoluciones similares no son nada esperanzadoras. Pero los libios que siguieron, apoyaron y sirvieron en la revolución pueden también convertirse en un poder importante dentro del futuro del país y el haber derrocado a su dictador puede darles la confianza, como con muchos egipcios, de mantenerse como un jugador activo en el futuro de su país.

¿Cuál será el futuro de Libia? ¿Otro dictador? ¿Guerra civil? ¿Democracia? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Reencontrarse con el Realismo

De porqué desconfiar del futuro de las revueltas árabes

A principios de este año escribí un artículo donde, como reza en su título, sostenía que en el 2011 el mundo sería menos democrático. Decía, sobre todo recogiendo la tesis del informe del Índice de Democracia de la revista The Economist, que las tendencias en los países con regímenes mixtos (que no son ni democracias ni dictaduras, sino algo en el medio) los estaban llevando cada vez más hacia sistemas más autoritarios.

Sin embargo, un par de semanas después, las revueltas en el Mundo Árabe cogieron al planeta por sorpresa, dejando entrever lo que muchos creyeron sería el despertar (la “primavera”, decían) del pueblo árabe contra los dictadores que durante décadas los habían mantenido bajo su poder. El desarrollo de los acontecimiento nos convenció a muchos de que el 2011 si podría traer algunas buenas noticias para el mundo después de todo.

Pero como todos los entusiasmos repentinos, este también vivió su momento y en la actualidad se apaga su llama entre decepción, escepticismo y las humeantes ruinas en Hama y Trípoli.

Ya desde principios de año, muchos autoproclamados ‘realistas’ intentaban quitarle fuerza al entusiasmo general respecto al resultado de las revueltas árabes; decían que si éstas no eran aplastadas por las fuerzas de seguridad del dictador en el poder, los nuevos regímenes nacidos del derrocamiento de éstos no serían, ni mucho menos, mejores a los que habían sido expulsados. Los demás los ignoramos, dejándonos llevar aún más por la borrachera colectiva del idealismo.

Pero la realidad actual parece obligarnos a muchos a hacer un nuevo análisis sobre lo que resultará de la famosa “Primavera Árabe” y si las altas expectativas que alguna vez albergamos eran exageradas. Lo primero por evaluar es la situación de los países donde las revueltas derrocaron a los autócratas locales, esto es, ¿cómo van los procesos democráticos en Egipto y Túnez?  Pero, todavía más preocupante, ¿cuál será su futuro?

Lo primero está en los mismos procesos de establecimiento de una democracia funcional dentro de estos países. Las dudas sobre la verdadera posibilidad de que, desde lugares en donde nunca ha existido nada parecido a un sistema democrático liberal, de la noche a la mañana, aparezcan valores como la equidad, la libertad individual, el respeto por las minorías, la igualdad política o la transparencia en el proceso político.

De igual manera, un sistema democrático instaurado sobre una sociedad sin las capacidades y cultura para mantenerla vibrante y darle la profundidad necesaria, puede llevar a que en pocos años, o se regrese a la misma situación de régimen autocrático o a la creación de una democracia de papel, donde oligarquías se reparten el poder cada cuatro o cinco años.

Por otro lado, los temores que algunos analistas habían señalado desde el comienzo de las revueltas árabes de que éstas se convirtieran en plataformas para que los extremistas islamistas comienzan a parecer algo más que una difícil predicción. En cierta forma, la razón de que Estados Unidos y Europa apoyaran los regímenes autoritarios de personajes como Hosni Mubarak por años era porque garantizaban la estabilidad de sus naciones y luchaban contra los islamistas que buscaban aumentar su influencia en Medio Oriente. Era un trato sucio, pero funcionó por décadas. Y ahora la inestabilidad y el vacío de poder creado por las revueltas puede ser la oportunidad de oro para muchos fundamentalistas de buscar una posición ventajosa dentro del nuevo orden.

¿Realismo o idealismo? ¿El futuro de las revueltas árabes será de democracias, autocracias o regímenes islamistas? Cuénteme lo que piensa, comente.


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