Posts Tagged 'Rusia'

¿Se aproxima la tercera guerra mundial?

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Fuente: telegraph.co.uk

Por Santiago Silva Jaramillo

Para empezar, no. No es probable que en el futuro cercano -y menos por el conflicto en Siria, como afirman algunos– se produzca una tercera guerra mundial.

En primer lugar, porque las apuestas y tensiones no son tan altas en este conflicto de Medio Oriente; es decir, que el riesgo de las afectaciones que una confrontación a gran escala produciría a los involucrados es mayor al de resolver los problemas por medio de la diplomacia. Por eso el derribo de un avión ruso por parte de Turquía ha creado muchos problemas, pero no produjo un escalamiento en la confrontación o más desorden que el incidente mismo. En efecto, Vladimir Putin y Percep Erdogan se pueden despreciar y considerar enemigos, pero esos sentimientos e intereses encontrados no alcanzan para generar una guerra entre ambos países.

En segundo lugar, la geografía supone un reto enorme e impone unas restricciones prácticas bastante complejas para todas las potencias involucradas. Es decir, que aunque Medio Oriente es fundamental para las potencias Occidentales, Rusia y obviamente las potencias regionales (Irán, Arabia Saudita y Turquía), el grado de dependencia sigue siendo bajo, y las condiciones de un despliegue completo en la región serían una pesadilla logística.

Finalmente, la oposición interna, las democracias y la inestabilidad de una guerra a gran escala disparada por un conflicto ajeno y lejano, convierten la alternativa de una confrontación armada entre las potencias por Siria en la fuente de inestabilidad interna que la mayoría de los líderes mundiales prefieren evitar. Esto no es una garantía, pero le resta puntos a la probabilidad de una tercera guerra mundial.

Así que calma, el apocalipsis todavía está lejos.

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Gráfico: Humo en el aire

Humo en al aire: Entre 1973 y 2012, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania han reducido sus emisiones de CO2 per cápita de manera casi sostenida; mientras tanto, los países en desarrollo con grandes economías como China e India han aumentado esa producción de CO2. Este gráfico presenta a trayectoria de emisiones de algunas de las principales economías del planeta.  Fuente: IEA.org, 2015.  Nota: de clic sobre la imagen para ver los detalles en su tamaño completo.

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Audio: Colombia y el Resto (22/10/2015)

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Colombia y el Resto (Podcast): en este enlace pueden escuchar el audio de Colombia y el Resto de esta semana; hablo sobre la victoria electoral de Justin Trudeau en Canadá, la visita de Bashar al-Assad a Rusia, la democracia en Colombia y una explicación superficial sobre le Estado – Nación.

Colombia y el Resto (22/10/2015)

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Infografía: Amigos y enemigos en Siria

Bashar al-Assad y su aliado Vladimir Putin en un cartel propagandístico en Siria.

Por Santiago Silva Jaramillo

La guerra civil en Siria ha dejado millones de desplazados y cientos de miles de muertos; sus consecuencias sobre la población civil siria e iraquí han sido traumáticas, heridas que tomará décadas sanar en una región en donde los riesgos de inestabilidad geopolítica lo condicionan todo. La capacidad de escalamiento también es sustancial, como hemos visto en las últimas semanas en Siria con la intervención de Rusia, que ha estado lanzando bombardeos a posiciones rebeldes y del Estado Islámico y ha apuntalado fuerzas militares en defensa de su aliado Bashar al-Assad; la red de amigos y enemigos se puede volver confusa rápidamente, por eso, miremos un poco cómo se dividen las facciones de la guerra. Nota: de clic sobre la imagen para ver los detalles en su tamaño completo.

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La nueva geopolítica del petróleo

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Por Santiago Silva Jaramillo

Algo está cambiando en el mercado energético y por supuesto, en la estabilidad geopolítica de las últimas cuatro décadas. En efecto, el precio del petróleo -pero también de otros hidrocarburos y en general, de los recursos naturales- se han desplomado en las últimas semanas. Algunos analistas señalan a una decisión de competencia internacional y lucha política los bajos precios del petróleo. Tom Friedman, por ejemplo, sostiene que la reducción del precio del petróleo internacional no ha sido una coincidencia, sino consecuencia del enfrentamiento entre Estados Unidos y Arabia Saudita contra Rusia e Irán. Es decir, un aumento en la venta de las reservas de los estadounidenses y sauditas que busca aprovechar la dependencia de las economías de sus enemigos en el comercio del crudo, ahondando en las sanciones económicas que ya ha impuesto Occidente a ambos países.

Sin embargo, parece no ser solo un asunto de contexto. De hecho, los datos del mercado energético parecen presentar una tendencia más profunda de bajos precios del petróleo. En primer lugar, por el desarrollo tecnológico que ha permitido que varios países que hasta hace poco solo tenían producciones marginales o apenas suficientes para su consumo interno, han aumentado su producción, convirtiéndose incluso en exportadores de energía.

En segundo lugar, la conservación y apuestas por nuevas tecnologías de generación -sobre todo más limpias- han reducido la dependencia de algunos países en las fuentes fósiles de  generación de energía. Este ha sido un esfuerzo explicado por dos razones: (1) la respuesta a las necesidades ambientales y la agenda de sostenibilidad, y sobre todo (2), la “independencia” de las importaciones de hidrocarburos y el riesgo que implica depender de los países petroleros (que suelen ser inestables y conflictivos) para suplir la demanda energética.

Son estos, los países petroleros, los mayores afectados con estas nuevas tendencias del mercado energético.

Por supuesto, el enemigo de las potencias petroleras no es el “fracking” estadounidense, sino el ascenso de las energías alternativas, la conservación energética y el desarrollo de nuevas tecnologías. Es decir, no es una consecuencia lineal ni única del “fracking” como herramienta de extracción, sino de varias tendencias energéticas que están moldeando la nueva geopolítica de la energía global. Así, el consumo energético de Estados Unidos, por ejemplo, ha reducido de manera importante su dependencia no solo de las importaciones de petróleo, sino del uso de energía de fuentes fósiles en general, pasando del 91,4% en el año 1980 al 83,6% en 2012.

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Por supuesto, esto supone un escenario de consumo de energía más complejo, en donde las nuevas tecnologías, la preocupación por el medio ambiente y los conflictos geopolíticos parecen estar, por fin, desincentivando la dependencia y el uso de hidrocarburos en muchos países. Esto implica que el bajo precio del petróleo, que incluso ha aguantado el empeoramiento de la situación política en Medio Oriente y en Europa del este, algo que hace algunos años hubiera lanzado el precio del crudo al cielo.

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Por supuesto, el crecimiento de los centros urbanos también ha implicado un incremento importante en la demanda de energía, pero sobre todo, de la contaminación y la preocupación por encontrar alternativas energéticas.

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Pero no solo las grandes potencias petroleras de Medio Oriente y Asia han sentido el golpe de los cambiantes precios de hidrocarburos. Países latinoamericanos, como Venezuela y Colombia (en grados diferentes, pero ambos con preocupaciones fiscales) han visto sus presupuestos reducidos en semanas. El asunto es que la inestabilidad de los precios pueden influenciar la inestabilidad de su política. Venezuela, por ejemplo, ya ha extendido el temor en los mercados de una cesación de pagos y las dinámicas de su política interna no ayudan a tranquilizar sobre su futuro cercano en el que las rentas del petróleo costoso se hayan terminado.

Así, como otros países dependientes del petróleo, Colombia y Venezuela tendrán que replantear su política fiscal en la nueva realidad energética, en donde las reducciones del consumo en Europa y China, la “independencia” energética de Estados Unidos, y el enfrentamiento entre los saudíes e Irán, mantendrán el precio del crudo en precios relativamente bajos en comparación con los últimos años.

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5 consecuencias geopolíticas de la crisis en Ucrania

Barack Obama visita Europa, Londres Fuente: The Big Picture - Boston.com

Barack Obama visita Europa, Londres
Fuente: The Big Picture – Boston.com

Por Santiago Silva Jaramillo

A las anteriores entradas sobre la crisis en Ucrania (Un realista, un liberal y un socialista discuten la crisis en Ucrania; y Putin está ganando: tres consecuencias para el mundo), ahora presento estas cinco consecuencias geopolíticas de las agresiones rusas en Europa Oriental y la tímida respuesta de Occidente:

Llamada de atención a la Unión Europea y sus detractores: los enemigos comunes son siempre el mejor incentivo para fortalecer una alianza. Y en los últimos años, a la Unión Europea le faltaba precisamente eso, un enemigo común claro que no fuera las peleas internas y la crisis económica. Rusia ha llegado a llenar ese vacío en la confederación de estados europeos. Ahora, los líderes europeos utilizan a este nuevo-viejo contendor internacional como la excusa perfecta para destrabar procesos de integración estancados e incluso contener las tendencias de separación en algunos países como Reino Unido. Una idea clásica, pero no por eso menos poderosa.

Puerto de Sebastopol, Crimea Fuente: The Big Picture - Boston.com

Puerto de Sebastopol, Crimea
Fuente: The Big Picture – Boston.com

“¡Fascistas del mundo, uníos!”: curiosamente, el mayor apoyo de Putin a su agresión en Ucrania no ha venido del interior de Rusia, los más emocionados con la “nueva asertividad” rusa son los extremistas de derechas de los países europeos. Partidos y líderes políticos nacionalistas de extrema derecha de Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Hungría, entre otros, han reconocido el referendo de Crimea que la anexó a la Federación Rusa y apoyado públicamente las pretensiones de Putin en Europa Oriental. Putin resulta un modelo a seguir tentador para muchos extremistas europeos: nacionalista, xenófobo, autoritario y conservador. Su apoyo resulta extraño, pero posiblemente peligroso si siguen ganando escaños en los parlamentos de sus países igual que en los últimos años.

La sonrisa en la boca de China: Barack Obama había anunciado un “pivote a Asia” hace poco más de un año y aunque la semana pasada realizó un extenso viaje en la región como soporte de la estrategia de contención del ascenso chino, la realidad es que la crisis en Ucrania probablemente s se ha robado la atención de la opinión pública estadounidense, y los tomadores de decisión de Washington. El pivote tendrá que esperar a que el viejo enemigo resurgido en Europa Oriental pueda regresar a las buenas maneras de los años noventa o a que los europeos occidentales asuman un rol más activo en su oposición a las valentonadas de Putin.

Escuela de Cadetes, Rusia Fuente: The Big Picture - Boston.com

Escuela de Cadetes, Rusia
Fuente: The Big Picture – Boston.com

La impotencia del Occidente democrático: sanciones. Esa ha sido la principal respuesta de Estados Unidos y sus aliados de Europa Occidental a la agresión rusa. Eso y hablar duro. Pero ninguna de esas dos apuestas han detenido las acciones de Putin en contra de Ucrania, ni han ayudado al torpe e incapacitado gobierno ucraniano a responder efectivamente a la práctica invasión de varias de sus provincias en el este y la pérdida de Crimea. Occidente ha demostrado que no cuenta ni con la determinación, ni con las herramientas adecuadas para prevenir una agresión como la de Rusia en Ucrania. Esto lanza al ambiente global un peligroso mensaje: que las potencias locales pueden pretender hacer algo similar sin que Estados Unidos o Europa tengan la voluntad suficiente y los recursos para impedirlo.

La doctrina Putin: toda la crisis en Ucrania ha sido, por supuesto, el perfeccionamiento de la política internacional expansiva de Vladimir Putin. Rusia, en las manos de Putin, busca volver a las viejas glorias del imperio soviético, poniendo bajo su bota, por lo menos, a los países que considera vitales para mantener su influencia regional y proyectar su poder global. Es nostalgia de potencia perdida, pero real y con consecuencias tan claras como las que ahora viven los ucranianos. Dos ideas sustentan esta doctrina –que con seguridad marcará las acciones rusas en los próximos años-: (1) que el “vecindario ruso” es inviolable por otras potencias y que, llegado el caso de una amenaza de oposición a la voluntad rusa (2) la fuerza puede utilizarse con impunidad ante la inactividad de la comunidad internacional. Estas ideas fueron puestas en práctica por Putin primero en Georgia en 2007, ahora en Ucrania y Moldavia y probablemente podrían influenciar sus estrategias futuras en Europa del Este y Asia Central.

Protestas en Europa en 2012, Grecia Fuente: The Big Picture - Boston.com

Protestas en Europa en 2012, Grecia
Fuente: The Big Picture – Boston.com

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Putin está ganando: Tres consecuencias para el mundo

Fuente: imagenpoblana.com

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Por Santiago Silva Jaramillo

Sin conocer todavía el desenlace final del conflicto en Ucrania (al momento de escribir este texto, insurgentes pro-rusos del oriente de  Ucrania y fuerzas rusas encubiertas toman el control de estaciones de policía y edificios de gobierno ante un vociferante pero impotente gobierno ucraniano, mientras las fuerzas armadas rusas continuaban concentrando elementos en la frontera), se pueden asumir algunos grandes cambios que los últimos acontecimientos implicarán para el futuro del orden internacional.

Estas son tres consecuencias iniciales de que, en Ucrania, Vladimir Putin, presidente de Rusia, esté ganando:

Fuente: time.com

Fuente: time.com

1. El nuevo zar: desde que llegó al poder en el año 2000, Vladimir Putin se dio a la tarea de crear una Rusia a su imagen y semejanza. Fría, calculadora, fuerte y cruel. Pero próspera y respetada, luego de toda una década de ser la burla del sistema internacional, y unos veinte años de estancamiento político y económico. Y lo ha logrado. Por un lado, con un poco de suerte, al impulsar el crecimiento económico de su país con las bonanzas de las materias primas desde mediados de la década del dos mil, y por el otro, con mucha astucia y algo de arrojo, al ganar varias manos internacionales con sus enemigos occidentales. Putin ha restaurado la influencia rusa en su vecindario y el mundo, ganó las partidas en Georgia en 2007, Siria en 2013, y parece estar a punto de asegurarse otra victoria en Ucrania en 2014. El nuevo zar, y la nueva Rusia, se han convertido en una fuerza a tener en cuenta a nivel global. Justo lo que Putin se planteó desde que asumió el poder.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

2. El “pivote” europeo: en enero de 2013, el presidente estadounidense Barack Obama planteó una nueva “gran estrategia” para la política exterior de su país, el “pivote de Asia”. La idea era concentra los recursos económicos, políticos e incluso militares de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico. En primer lugar, para aprovechar el dinamismo económico y las prospectivas de crecimiento de los países de esa zona del mundo, pero en segundo lugar -y no menos importante- para “contener” la expansión de la influencia china. Pero el viejo frente europeo se ha vuelto a abrir. Los estadounidenses habían gestionado las relaciones con los rusos desde la caída de la Unión Soviética; incluso superando crisis complejas como las guerras en los Balcanes y el Caucaso, pero el conflicto en Ucrania, y el incremento de la agresividad rusa a nivel internacional, le exigirán a Estados Unidos que su “pivote de Asia” se vuelva simplemente el viejo “pivote europeo”. Los chinos, al margen, deben estar sonriendo.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

3.La potencia desafiada: desde el final de la Guerra Fría se ha debatido sobre si el mundo se encuentra en un orden unipolar o multipolar. Aunque la crisis en Ucrania ni sea la primera señal de la multipolaridad y la dificultad para Estados Unidos de dirigir y liderar el mundo, si se ha convertido en un poderoso argumento para los que, en efecto, consideran que la súper potencia está todo menos sola en el orden político global. Por supuesto, esto no solo tiene efectos académicos. Futuras crisis -y algunas actuales, como el conflicto en Siria- se verán afectados por los poderes locales que, envalentonados por el ejemplo que da Rusia, no hacen caso de la presión o la negociación de los diplomáticos estadounidenses.

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Un realista, un liberal y un socialista discuten la crisis en Ucrania

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Por Santiago Silva Jaramillo

Un bar, tres comensales discuten las noticias en la barra, en el televisor pasan una nota sobre la anexión de la región de Crimea por parte de la Federación Rusa. En las imágenes, se puede ver a un determinado Vladimir Putin haciendo anuncios y defendiendo las decisiones rusas; luego, una reunión de ministros de asuntos exteriores de Europa occidental y Estados Unidos, caras de preocupación y anuncio de sanciones y más sanciones; finalmente, ciudadanos ucranianos se manifiestan en la calles de Kiev en contra de los rusos, su nuevo presidente, con lo que parece miedo en todas sus maneras, habla frente a los micrófonos con resignada parsimonia.

—El mundo no puede dejar que Putin se salga con la suya…—sostiene el Liberal, indignado.

—Por “el mundo” te refieres a Occidente ¿verdad? —repone, con ironía, el Socialista— Es un mundo muy conveniente, el tuyo ¿eh? El que representa los intereses de los estadounidenses, los europeos y sus compañías multinacionales.

El Liberal se ofende.

—Hasta en tu paranoia y tus reivindicaciones pasadas de tiempo no creo que puedas justiciar la agresión imperialista de Putin.

—¡Por supuesto que puede hacerlo! —interrumpió el Realista, para añadir—Rusia solo está haciendo lo que es mejor para sus intereses geopolíticos. Todo este asunto, desde los coqueteos de la Unión Europea a Ucrania y la contrapropuesta de los rusos, lo que desencadenó en la situación que estamos viendo ahora, hasta la anexión de Crimea por parte de Putin se explican con facilidad desde el cuidado de todas las partes de sus intereses nacionales…

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

—No tienes que hablar por mi…—sostuvo el Socialista, aclarando inmediatamente—menos si lo vas a hacer mal. En realidad, no creo que todo se pueda resumir en un asunto de fríos cálculos geopolíticos; hay dos modelos enfrentados en este conflicto: la unipolaridad de Occidente, en donde el único camino de acción es el que decida Estados Unidos, y el de la multipolaridad, que busca que cada país tome sus decisiones y cada región atienda sus problemas sin que los líderes imperialistas y sus multinacionales metan sus narices para cuidar su dinero.

—¡Un momento! —estalló el Liberal—No puedes pretender que la violación de las normas internacionales, el irrespeto a la soberanía de una nación independiente y la invasión de un territorio ajeno sean “multilateralismo”. Putin ha abusado sistemáticamente de un país vecino: influyó en sus procesos políticos al comprar las elecciones para Yanukovich, impidió que el país se acerca a la Unión Europea, apoyó la represión de las protestas de los últimos meses, y luego se anexó una porción de su territorio ¡todo eso no puede ser “multilateralismo”!

—Ustedes dos son estereotipos andantes… —se lamentó el Realista, mientras negaba con la cabeza y sonreía a media boca.

Sin hacer caso, el Socialista respondió al Liberal.

—¡Putin no tenía otra opción! Occidente lleva años queriendo arrebatarle lo que le queda de su zona de influencia, primero con Polonia, luego con los países bálticos, luego con Georgia y ahora con Ucrania, que está justo sobre su frontera, donde viven muchísimos nacionales rusos y que es la capital histórica de todos los soviéticos. Resultaba simplemente impensable que la Federación Rusa fuera a permitir que el capitalismo occidental y las armas estadounidenses se robaran a Ucrania.

—Estas estancado en la Guerra Fría—repuso el Liberal— no hay tal cosa como un enfrentamiento entre Occidente y Oriente, no hay un “resurgir” de la Rusia como la Unión Soviética… Putin, definitivamente, no es un líder comunista, es un plutócrata; y ha construido un régimen de represión y autoritarismo sustentado en un capitalismo de ladrones, peor al que podrías denunciar en  cualquier país de Europa o América.

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Fuente: The Big Picture – Boston.com

—Putin solo protege a sus nacionales, a los rusos que viven en Ucrania, y a su esfera de influencia, de la agresión imperialista—dice el Socialista.

—Europa y Estados Unidos mantienen su compromiso con el Derecho Internacional y la estabilidad mundial—dice el Liberal.

—Ambos, Occidente y los rusos, solo quieren cuidar sus intereses, también los ucranianos, pero en el medio de dos fuerzas tan grandes como están, serán los únicos verdaderos perdedores de todo este asunto…—puntualizó el Realista.

Las voces se pierden, entremezclándose mediante la discusión se hace más acalorada.

—¡…la culpa es de Occidente…!

—¡…la culpa es de Vladimir Putin…!

—…

—…

En la televisión repiten la nota sobre el conflicto en Ucrania, de nuevo, desfilan las imágenes de movimientos militares y reuniones políticas, en el bar, solo los tres hablan sobre el tema.

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Acuerdo en Ucrania >Crisis en Venezuela

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Por Santiago Silva Jaramillo

Ucrania y Venezuela recorren, a miles de kilómetros de distancia, pero con realidades políticas curiosamente similares, los caminos de la resistencia contra los hombres fuertes que los gobiernan. Las manifestaciones en Ucrania iniciaron en noviembre de 2013, luego que el entonces presidente, Viktor Yanukóvich decidiera estrechar sus vínculos con el gobierno de Vladimir Putin, en vez de acercarse a la Unión Europea (una perspectiva que implicaba su posible y futuro integro a la UE).

En Venezuela, una protesta en rechazo a varios hechos de violencia en el occidente del país, salida de control luego de la agresiva respuesta de las autoridades a las concentraciones estudiantiles del 12 de febrero de 2014. El presidente Nicolás Maduro, heredero del difunto Hugo Chávez, y gobernante de un país con profundos problemas económicos (desabastecimiento e inflación) y de seguridad, respondió con fuerza y su represión logró unir a la desorganizada oposición venezolana y radicalizar el país hasta el borde de la violencia organizada.

Tanto Maduro, como Yanukóvich se decidieron por la alternativa más sencilla y arbitraria, la represión violenta de las manifestaciones. Una herramienta de autócratas, pero que siempre tiene un doble filo; puede dar cuenta de firmeza para la facción del dictador, pero termina de polarizar a los manifestantes y, generalmente, llama la atención y el repudio internacional.

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The Big Picture – Boston.com

La intermediación de los países vecinos fue fundamental para alcanzar un pre-acuerdo en Ucrania y llevar al país a la situación de relativa calma y reforma democrática en el que se encuentra actualmente, pero ¿qué han hecho los vecinos de Venezuela por ayudar a superar la crisis?

En efecto, la diferencia entre los desarrollos de la situación de ambos países reside –hasta ahora- en las posiciones de los demás países (sobre todo los vecinos) en influenciar el desenlace del conflicto. En Ucrania, Rusia jugó un papel de apoyo a Yanukóvich, pero siempre con el freno puesto en las reacciones de los demás países europeos a los excesos. De igual forma, la Unión Europeo intentó en primer lugar darle una salida al presidente ucraniano, al ofrecerle un nuevo trato, pero ante su rechazo (presionado por Moscú, seguramente) inició una campaña de apoyo diplomático a la oposición, que incluyó, incluso, sanciones económicas.

El pasado 21 de febrero el presidente Yanukóvich y los opositores firmaron un acuerdo para intentar superar la crisis que atraviesa su país. Pero luego de la presión por parte de los opositores, el presidente ucraniano se exilió de la capital –y se rumora, del país-, mientras los líderes de la protestas formaron un gobierno de emergencia y convocaron a elecciones.

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The Big Picture – Boston.com

Ahora bien, en Venezuela el único actor internacional que hasta el momento ha actuado realmente es Cuba, que según reportes de los opositores, ha estado enviando aviones llenos de oficiales cubanos para apoyar a los leales a Maduro a reprimir las protestas. En efecto, Cuba tiene mucho que perder en la caída de los chavistas; su influencia internacional y el petróleo que Venezuela le regala son demasiado importantes para los Castro como para no dar la pelea.

Sin embargo, desconcierta un poco el silencio y la inacción del resto de países del hemisferio. Estados Unidos ha hecho algunas declaraciones aisladas (sobre todo en la voz no vinculante de sus congresistas latinos) condenando la violencia y advirtiendo a Maduro por la utilización de fuerzas excesiva. En la mayoría de los demás países la política ha sido el silencio. El presidente colombiano Juan Manuel Santos hizo un llamado al diálogo, pero luego de la airada respuesta de Maduro a la no intromisión en sus asuntos internos, Santos abandonó el tema.

Esperemos que los líderes de las Américas no esperen a que los asuntos se salgan de control, a que la violencia sea generalizada y huela a guerra civil o represión armada, para presionar al régimen venezolano a dejar de matar a su gente, y luego, quizás, a escuchar sus justos reclamos. Si no, a que inviten a Maduro (tan “cortésmente” como sea necesario) a dejar un lado la presidencia de su convulsionado país.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Sobre Vladimir Putin, los eventos mundiales y el prestigio internacional

Organizar un evento deportivo internacional es, ante todo, construir una vitrina y exhibirse al mundo. Vladimir Putin, presidente ruso (y en el poder efectivo desde hace ya catorce años) lo sabe muy bien y por eso organizó los juegos Olímpicos de Invierno en la localidad de Sochi para presentar al mundo una visión de una nueva Rusia, a su imagen y semejanza: fuerte, pero autoritaria, pragmática, pero cínica, rica, pero desigual, en orden, pero atemorizada, estable, pero corrupta.

Sin embargo, aunque los Olímpicos en Sochi han sido en efecto vitrina para Rusia; pero ante todo, han avergonzado a Putin. Porque cuando se abre la “caja de Pandora” del escrutinio internacional, nunca se sabe cuáles serán las consecuencias. De hecho, la apuesta de Putin por darse un baño de alta sociedad global no ha tenido, ni de lejos, el impacto que con seguridad esperaba el hombre fuerte de Rusia.

No quiere decir que los escándalos o realidades que salen a la luz durante los Olímpicos no hayan estado presentes por años o hagan parte de problemas estructurales, sino que, a falta de un evento que los apalanque a nivel mediático, muchos han pasado desapercibidos o han sido olvidados en la distraída atención mundial.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Pero ¿qué ha “encontrado” la opinión pública internacional en su trabajo de fisgonear dentro de Rusia? ¿Cuáles son esos asuntos que echaron al piso la pretensión de Putin de mostrarnos un montón de villas como las de Potemkin?

  • Problemas económicos: Rusia ha sustentado su espectacular crecimiento reciente en la explotación a gran escala y la venta de recursos primarios, sobre todo energéticos, al resto del mundo, particularmente Europa. En efecto, el petróleo y el gas rusos impulsan las economías industriales y calientan los hogares de millones de europeos. Los altos precios recientes permitieron a los rusos una prosperidad nunca antes vista en su historia, pero las únicas consecuencias internas de esta tendencia han sido el incremento de la corrupción, el fortalecimiento de la oligarquía petrolera y la dependencia de estos productos para cualquier perspectiva de crecimiento económico. Ahora, cuando los precios parecen ralentizarse y la producción rusa ha dejado de aumentar, las perspectivas económicas de su país parecen cada vez más grises.
  • Abusos a los derechos civiles: la persecución a minorías políticas en Rusia ha tomado un giro apenas esperado, la persecución de minorías sexuales. En efecto, Putin parece empeñado en modelar a su país a configurarse en una supuesta “potencia moral” del planeta; a falta de recursos diferentes, la apuesta de los rusos ha sido la radicalización de medidas en contra de minorías, como la comunidad LGBTI de su país. La comunidad internacional ha protestado, incluso convirtiendo el asunto en exigencia internacional para las relaciones con Rusia: Putin debe desapretar las amarras sobre su población. Para los rusos esta injerencia no solo ha sido inaceptable, sino vergonzosa; los cuestionamientos parecen afectar esa misma autoridad que Putin buscaba construir. Todo un tiro por la culata.
  • Debilidades de seguridad interna: justo antes de Sochi, un terrorista se inmoló en Moscú, la capital rusa, señalando una realidad que Putin intenta esconder tanto como sea posible a nivel internacional: la continuada guerra en Chechenia. La seguridad en Sochi fue de película, la más costosa desde los juegos en China, sustancialmente más grandes y difíciles de proteger. En efecto, Rusia enfrenta enormes desafíos de seguridad interna nacidos de su viejo conflicto con los rebeldes chechenos.

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