Posts Tagged 'servicio diplomático'

Incongruencias necesarias: Intereses vs. Ideales.

El mundo vive en un constante y siempre inacabado proceso de estabilización. Todos los días diferentes eventos cambian, la mayoría de las veces de manera casi imperceptible, el orden internacional. Algunos países temen estos cambios, no los pequeños, sino los grandes y traumáticos, porque se perfilan como amenazas a sus intereses.

Es el caso de las recientes protestas y revueltas en el mundo árabe. El interés de Occidente en la región siempre ha estado atravesado por su dependencia del flujo de petróleo que de ella sale. Por eso, la estabilidad ha sido durante décadas la premisa cuando se  trata de abordar las relaciones con sus países. Estabilidad entendida como las circunstancias que garanticen que los buques petroleros sigan llegando a los puertos europeos y estadounidenses. Ahora bien, si para lograr esto (es decir, la defensa de un interés nacional fundamental) se deben apoyar a hombres fuertes, con dudosas posiciones respecto a los Derechos Humanos y la democracia (ideales más altos de Occidente), pues nada que hacer.

Así, los países comprometen sus ideales por la defensa de sus intereses.

La coherencia entre principios nacionales y ambiciones internacionales puede resultar muy perjudicial para un país. Por eso, la política exterior de la mayoría tiende a privilegiar los últimos sobre los primeros. Hacer concesiones al fin y al cabo, es la mayor herramienta con la que cuenta la diplomacia para lograr sus objetivos.

Encontrar ejemplos no es para nada difícil. Como cuando Colombia se hace la de la vista gorda con las acciones de Chávez para proteger el comercio binacional o en el silencioso apoyo que durante años le han brindado a los autócratas árabes Estados Unidos y Europa en nombre de la estabilidad. No es poco común, no es la excepción, es la regla. Y responde a una verdad muy simple, que los países son como las personas, actúan con racionalidad, buscando proteger sus intereses propios por encima de muchísimas otras consideraciones.

Ahora bien, no digo que no haya espacio para la cooperación o incluso para que algunas acciones estén dictadas por razones más altas que el simple interés, pero la cuestión no está en cambiar la naturaleza de las motivaciones internacionales, lo cual resultaría sumamente difícil, sino en buscar la forma en que los intereses puedan coincidir con los ideales.

¿Cómo puede lograrse que los ideales coincidan con los intereses? ¿Y lograr que esto sea la regla y no la excepción? ¿Cree que esto ya sucede? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Sobre las últimas revoluciones.

Medio Oriente esta en llamas, pero ni es una guerra entre estados, ni una invasión extranjera la culpable. Sus ciudadanos, azuzados por la crisis económica y el alto desempleo, se han tomado las calles de las principales ciudades exigiendo la renuncia de los dictadores que los gobiernan desde hace años. Estas revueltas importan, porque podrían cambiar el panorama del mundo árabe para siempre.

Aún así, un régimen más democrático en los países árabes puede llegar a ser más peligroso para occidente que el de un despiadado autócrata, pues deja abierta la posibilidad de que facciones o partidos islamistas, que habían sido controlados  por los ahora depuestos dictadores, ganen fuerza dentro de los nuevos gobiernos o incluso, se hagan ellos mismos con el poder. Digo esto, claro, intentando sonar lo menos hipócrita que pueda, dadas mis anteriores opiniones. Sin embargo, siempre existe una distancia importante entre las circunstancias en las que nace una democracia.

El problema finalmente, es que los nuevos gobiernos nacidos de estas revoluciones no sean las democracias pro occidentales y sobre todo, anti islamistas que Estados Unidos y Europa quisieran. Este peligro, el de la instauración de regímenes con fuerte presencia de grupos fundamentalistas en países claves para los intereses mundiales, representa un desafío para la estabilidad internacional.

Por dos razones.

La primera, porque la transición de estos países de un sistema autocrático a una democracia supone muchísimos riesgos y desafíos para su institucionalidad y sus fuerzas políticas. El reacomodo de intereses y poderes siempre supone algo de desorden y el cambio abrupto, lo complica todo; la combinación perfecta para mayores desordenes, enfrentamientos y, si todo sale mal, incluso una guerra civil. No hay mucha claridad, ni consenso respecto a qué va a emerger una vez el agua se asiente, aunque muchos temen una “iranización” de la región, donde regímenes similares al iraní se instalen en los países que estrenarían democracias.

La segunda, porque algunos de los países ‘en la mira’ de caer por causa de protestas de sus ciudadanos ocupan lugares estratégicos para los intereses internacionales. La geopolítica es importante. Egipto, por ejemplo, no sólo era un régimen apoyado por Estados Unidos, sino que contaba con una fuerza diplomática importante en la región. De la misma forma, mantenía desde hacia algunos años una relación de cercanía con Israel, luego de luchar tres guerras. Hillary Clinton no exageraba al afirmar que el país se constituye en un “ancla de estabilidad”.  El canal del Suez, por supuesto, siendo el cuello de botella más importante para el comercio marítimo internacional (casi todo el petróleo del Golfo Pérsico que va a Europa pasa por ahí), también representa una preocupación importante para la comunidad internacional.

La situación tiende a empeorar, mediante el ‘virus’ se expande por toda la región y otros países, como Siria o Arabia Saudita, otrora despreocupados de ese tipo de asuntos, empiezan a ponerse nerviosos.

¿Cuál será la extensión de las revueltas? ¿Caerán más gobiernos de la región? ¿Incluso de más lejos? ¿Qué vendrá luego, democracias liberales o teocracias islamistas? Cuénteme lo que piensa, comente.

Sobre los cables de WikiLeaks

La verdad, tengo que admitir que, luego de tanta expectativa y afirmaciones de que “el mundo no volverá a ser el mismo”, los cables filtrados por WikiLeaks y reproducidos por cinco de los medios más importantes del mundo, han resultado bastante decepcionantes.

Me explico.

Primero quiero señalar que no es una revelación particularmente sorpresiva el hecho de que los embajadores realicen trabajos de inteligencia en los países donde adelantan su labor. Desde siempre, los embajadores han sido espías con credenciales y la validación por parte de una nación de una misión diplomática de otra, se soporta en la idea de que parte fundamental de la relación entre ambas depende de ese acuerdo tácito según el cual cada una reúne información sobre la otra. Esto no debe parecernos un mal trato, en realidad busca que las decisiones que cada nación tome respecto a su política exterior estén tan informadas como sea posible.

Teniendo en cuenta lo anterior, miremos algunas de la “revelaciones” que han hecho los cables respecto a la política exterior y el servicio diplomático estadounidense.

Lo principal en este sentido, es que muy poco de lo que ha sido reseñado de los cables del Departamento de Estado era en realidad desconocido o representaba un escenario o acción imprevista por parte de la política exterior estadounidense. Así, ¿alguien de verdad dudaba que los países árabes (en espacial Arabia Saudita) temieran que Irán desarrollara bombas nucleares? ¿O que no estuvieran satisfechos con los avances de la lucha contra las drogas en México? ¿O que la diplomacia estadounidense viera con general recelo y displicencia a los líderes mundiales? ¿O que Gadaffi es excéntrico? ¿O que Sarkozy vive como una celebridad? ¿O que Medvedev  es el títere de Putin?

Nada de esto es en realidad una sorpresa; en tanto se desconoce la manera como funciona la política internacional y se sigue pensando en términos bastante ideales respecto a las relaciones entre los países y sin embargo, también es la necesidad de hacer de algo que no es tan escandaloso, un gran hecho. Todo sea por vender más periódicos, lograr más visitas a la página WEB o alimentar el ego del señor Assange.

Este episodio no cambiará la forma como la diplomacia mundial funciona e incluso es improbable que tenga muchas consecuencias en las relaciones de Estados Unidos con el mundo en términos reales, si mucho, logrará que la seguridad sobre la información confidencial del departamento de Estado (aunque también otras agencias estatales en el mundo) se fortalezca. Pero tampoco se constituye en una gran documentación de la manera como Estados Unidos maneja sus relaciones internacionales, más bien, puso por escrito lo que ya todo el mundo sabía.

¿Qué tan importantes cree que son las revelaciones de WikiLeaks? ¿Qué tan mal parado deja a Estados Unidos? ¿Cuál fue el cable que más le interesó? Cuénteme lo que piensa, comente.

Un servicio de carrera.

Los beneficios para un país, y para la implementación de su política exterior, de tener un servicio diplomático de carrera son tan claros que insistir en ellos parecería innecesario. Sin embargo, en muchos países, sobre todo (aunque no exclusivamente), latinoamericanos, los cargos en el exterior se reparten según intereses políticos internos y apetitos burocráticos. Para nuestros países entonces, insistir en lo esencial, como ya es costumbre, es fundamental.

Así pues, estos son 5 beneficios que la seriedad a la hora de nombrar el servicio diplomático puede traer a la política exterior de un gobierno:

Experiencia. Es imposible comparar la labor que puede ejercer en el servicio un hombre que recién es nombrado para ello a uno que lleva años haciendo un trabajo de este tipo. Aunque en algunos casos pueda desestimarse, en el servicio diplomático la experiencia es un activo esencial.

Técnica.  Los estudios también pueden determinar lo conveniente de nombrar o no a un embajador. Empezando por que hable el idioma del país al que es designado, un requisito tan simple y que muchos no llegan a cumplir, pero también la importancia de una educación afín al trabajo que desempeñará, e incluso el valor agregado  de que tenga conocimientos sobre la cultura con la que se relacionará.

Contactos. Una persona que se haya desempeñado por varios años en el mundo de la diplomacia (aunque no exclusivamente) carga con una larga lista de contactos, que dado el caso, puede poner al servicio del gobierno al que representa. Algo tan simple como tener el teléfono correcto en el momento adecuado puede ahorrarle muchos dolores de cabeza a un país.

Continuidad. Que los diplomáticos puedan ejercer su labor por varios años en el servicio (cosa que los nombramientos burocráticos impiden) puede lograr que su trabajo traspase las coyunturas y exceda los por demás aspectos notariales de una embajada. La implementación de una política exterior seria y coherente, y de que esta sea una política de estado, depende del tiempo que los funcionarios pueden permanecer en sus cargos.

Mensaje. Finalmente, un servicio diplomático que es nombrado con seriedad también envía un importante mensaje a los países con los que se tiene relaciones. El hecho de que los embajadores nombrados cumplan con las características señaladas antes, y que su designación no sea un pago por apoyos internos, le dice al país para donde va que la relación es importante y por eso se maneja con toda la seriedad del caso.

¿Qué otro beneficio puede traer un servicio diplomático de carrera a un país? ¿Cómo ve al servicio diplomático en Colombia? Cuénteme lo que piensa, comente.


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