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5 razones por las cuáles el Estado Islámico será derrotado

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Combatientes del Estado Islámico desfilan por las calles de una ciudad iraquí. Fuente: Aljazeera.com

Por Santiago Silva Jaramillo

Ante la sorpresa –y el horror- de la comunidad internacional, en los últimos meses la organización fundamentalista de origen sunnita, autodenominado “Estado Islámico” se ha hecho al control de grandes porciones del territorio del oriente de Siria y el norte y occidente de Irak. En el camino, humillaron al ejército iraquí con rápidas victorias, atacaron a las fuerzas rebeldes moderadas que luchan contra Bashar al-Assad en Siria y ha intentado exterminar a minorías étnicas y religiosas y enclaves de minorías locales como los kurdos o los yizadiz.

Las potencias vecinas, como Turquía o Arabia Saudita –con algo de reticencia-, y Occidente –con mucho más escepticismo- han lanzado una campaña de bombardeos y apoyo a poderes locales para enfrentar al Estado Islámico. En un principio, la intervención no logró los resultados esperados, pero el mantenimiento de la ofensiva y la ayuda de combatientes locales, han empezados a conseguir avances en las últimas semanas.

Algunos analistas siguen desconfiando de la posibilidad de “destruir” al EI, como lo prometió el presidente estadounidense Barack Obama al anunciar los bombardeos de la OTAN contra el grupo, pero existen cinco razones principalmente para entender que, coyuntural y estructuralmente, el Estado Islámico se encuentra condenado al fracaso.

1. Conquistar es fácil, gobernar por otro lado…: el fundamentalismo del Estado Islámico es uno de sus peores enemigos. En efecto, luego de conquistar pueblos, ciudades y provincias sirias e iraquíes, el Estado Islámico ha intentado establecer algunas mímicas de autoridad (la mayoría, simplemente reciclando instituciones locales o tribales existentes), pero al mismo tiempo, han impuesto las sanciones de su versión de la Ley Islámica, sobre un control social extremo, violento y arbitrario, con crucifixiones, decapitaciones, violaciones, y masacres. Ese tipo de dominación ya ha probado ser un importante incentivo para la resistencia de las poblaciones locales y el ascenso de grupos de oposición armada a la ocupación. En el caso del EI, es solo una cuestión de tiempo.

2. Hacer enemigos es más sencillo que hacer amigos: el Estado Islámico nació como un proyecto de construcción de nuevo Califato Islámico, y este objetivo “misional” ha determinado las acciones y la expansión del grupo, llevándolo, primero, a crecer demasiado rápido y dependiendo de poblaciones locales y tribus cuya lealtad es en el mejor de los casos dudosa, y segundo, ha implicado la creación de docenas de grupos y países enemigos en un cortísimo lapso de tiempo, mientras, por supuesto, la creación de amigos ha sido exigua.

Explosiones de bombas lanzadas por aviones de la OTAN en el norte de Siria. Fuente: Aljazeera.com

Explosiones de bombas lanzadas por aviones de la OTAN en el norte de Siria. Fuente: Aljazeera.com

3. La geopolítica puede ser bastante cruel con sus hijos: el Estado Islámico nació y se nutrió de la inestabilidad de la región –y el creciente extremismo de algunos grupos locales- en la primera década del 2000. Su expansión fue posible, sobre todo, por los problemas vividos por Bashar al-Assad en Siria y luego, por las decisiones políticas torpes del gobierno chiita de Bagdad, cuya persecución de la minoría sunnita del norte del país preparó el terreno para que el EI fuera recibido como liberador por las poblaciones excluidas. Pero nacer del caos implica vivir de él, y la caminante coyuntura regional puede crear reyes y destronarlos con igual rapidez.

4. Llamar la atención de Occidente es perder: durante meses, las potencias Occidentales, aunque declaraban su preocupación y apoyaban el ingreso al conflicto de las potencias regionales, se mantuvieron prudentemente distanciados de intervenir en la lucha contra el Estado Islámico. Pero la creciente inestabilidad y sobre todo, el asesinato de ciudadanos occidentales por el EI llevaron a que Estados Unidos y sus aliados europeos no tuvieran opción sino intervenir directamente y buscara construir un coalición regional contra el grupo fundamentalista. Este es, por supuesto, un enemigo que el Estado Islámico no puede permitirse y que ha invertido recursos económicos y políticos importantes en luchar contra la expansión del grupo en la región.

5. Financiarse con el saqueo es insostenible: el Estado Islámico, como otros grupos similares, utilizan el saqueo como principal fuente de financiación. El problema es que el robo de recursos y la captura de rentas no suelen crear riqueza y aunque en los primeros momentos de la conquista son una fuente importante para mantener el esfuerzo bélico, tienden a agotarse rápidamente o a crear dependencia de intermediarios poco confiables, como en el caso del contrabando de petróleo o artefactos históricos. Así, con el tiempo, las rentas que sustentan a los militantes, sus armas y provisiones, se irán reduciendo cada vez más, obligándolos a ampliar su control territorial y a estirar sus líneas de comunicación y de logística, hasta un punto, seguramente, insostenible.

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5 preguntas: La nueva estrategia de Obama contra el Estado Islámico (Daniel Montoya)

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Tropas iraquíes entrenan para enfrentar al Estado Islámico – Fuente: The Big Picture – Boston.com

Esta es la primera entrada de “5 preguntas”, entrevistas sobre política internacional. Daniel Montoya*(@D_nielMontoya), negociador internacional de la Universidad EAFIT, responde algunas cuestiones sobre la nueva estrategia del presidente estadounidense, Barack Obama, para combatir al Estado Islámico en Siria e Irak.

RealpolitikMundial (1): El presidente Obama presentó recientemente una nueva estrategia de su país en su lucha contra el Estado Islámico ¿cree que la nueva apuesta por contener la expansión del grupo con bombadeos, apoyo en armas a la oposición siria y construcción de coaliciones internacionales es suficiente?

Daniel Montoya: La estrategia puede ser suficiente para contener y debilitar, como en Yemen a AQAP y en Somalia a Al-Shabab, pero insuficiente para eliminar definitivamente del mapa al Estado Islámico (EI)

RealpolitikMundial (2): Ahora, con la nueva estrategia, que compromete directamente a Estados Unidos en la región ¿cómo reaccionará el mismo Estado Islámico en el territorio?

Daniel Montoya: Si la estrategia de EEUU resulta efectiva, EI podría cambiar de la guerra de posiciones a la guerra insurgente donde evite la confrontación directa; movilizarse en células pequeñas, emplear tácticas de ataque-repliegue y esconderse entre la población civil.

RealpolitikMundial (3): Algunas voces -incluso de las mismas fuerzas armadas de EEUU- han criticado la estrategia como tímida en sus recursos (sin tropas en el terreno), y ambiciosa en su discurso (la promesa de “destruir al EI”) ¿cree que estas críticas están justificadas?

Daniel Montoya: Tienen razón en que para borrar a EI del mapa se necesita comprometer más recursos – como tropas en el terreno, sin embargo es muy costoso política y económicamente, y por eso Obama se ha cuidado de optar por esta opción.

El objetivo principal de EEUU en la guerra contra EI es evitar la formación de una plataforma exportadora de terrorismo a EEUU, y en segunda instancia, conservar la balanza de poder regional; en orden de eficiencia primero están los ataques aéreos, apoyo militar y de inteligencia a tropas de la región, que la intervención directa.

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– Daniel Montoya

RealpolitikMundial (4): Otro asunto relevante para los países occidentales ha sido el flujo de “combatientes extranjeros” que pelean en las fuerzas del Estado Islámico ¿cómo se puede configurar esto como un peligro para su seguridad interna en el futuro?

Daniel Montoya: Definitivamente es una preocupación para los países occidentales el regreso de veteranos Yihadistas, sin embargo no se debe sobredimensionar. Un ataque terrorista requiere de una logística compleja que hoy funciona bien en Siria e Irak, pero que es difícil de replicar en Europa o EEUU. Eso incluye acceso a dinero, explosivos, transporte, entrenamiento y personal, entre otros.

En realidad el mayor peligro son los “lone-wolfs”: radicales que operan solos y hacen ataques de baja elaboración – por ejemplo el Tiroteo en el Museo Judío en Bélgica, el 24 de Mayo de 2014. En este caso lo más importante es la capacitación y trabajo con la Comunidad para la detección temprana de esas personas con comportamiento sospechoso.

RealpolitikMundial (5): La política local había sido un obstáculo para Obama -y otros líderes occidentales- de tomar decisiones en el caso del EI ¿cómo reaccionaron y se comportarán las fuerzas políticas y los ciudadanos de los países involucrados en la intervención?

Daniel Montoya: La política doméstica de EEUU, Turquía, Irán, Arabia Saudita y, en menor medida, Rusia, se verá afectada en el momento en el que los gobiernos tengan que comprometer recursos sustanciales, hasta el momento no lo han hecho. Solo si el asunto EI rompe el equilibrio de la región, los países mencionados estarán dispuestos a intervenir directamente y las fisuras internas se harán evidentes.

* Daniel Montoya es Negociador Internacional de la universidad EAFIT, donde se desempeñó como coordinador del grupo de investigación en Estudios Internacionales y se enfocó en el estudio del impacto de las remesas en el sector de la construcción en Colombia. Durante su carrera profesional, Daniel ha trabajado y vivido en el exterior donde se destaca su trabajo en Proexport China y Stratfor. Sus áreas de conocimiento incluyen la inversión extranjera, inteligencia estratégica y geopolítica.

¿Qué está pasando en Irak?

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Por Santiago Silva Jaramillo

En la mañana del pasado diez de junio, luego de algunas horas de ligeros combates, por lo menos unos tres mil hombres del ejército iraquí se retiraron o desertaron sus puestos en Mosul, la ciudad más grande del norte de Irak y su segunda ciudad en importancia. En su retirada, las tropas iraquíes dejaron docenas de tanques, carros armados, municiones y armas; un excelente botín para el grupo que atacaba la ciudad. En efecto, la fuerza invasora, constituida por militantes islamistas de varios grupos sunnitas –aunque liderados por la organización extremista armada “ISIS”-, tomaron el control de la ciudad y saquearon sus bancos y arsenales.

Recompuestos luego de la conquista de Mosul, los apenas cientos de militantes han continuado su avance hacia el sur, con miras a la capital, Bagdad. Solo dos días después, capturaron Tikrit, la cuna del ejecutado dictador iraquí Saddam Husein, mientras el gobierno chiita iraquí, liderado por el corrupto y autocrático Nuri Al- Maliki, se ha visto a gatas para utilizar sus casi quinientos mil hombres –armados y entrenados por Estados Unidos antes de la salida de las tropas en 2011- para detener los ataques de un par de miles de militantes sunnitas.

ISIS son las siglas en inglés para el “Estado islámico de Irak y la gran Siria”. Es un grupo islamista de origen sunnita, que empezó como una rama de Al-Qaeda en Irak, pero que en los últimos años de enfrentamientos con el gobierno iraquí y sus aliados estadounidenses, y luego con su intervención en la guerra civil siria, se ha convertido en una fuerza independiente (además de tildada como “demasiado violenta” por el liderazgo de Al-Qaeda), con pretensiones de construir un Estado regido por la sharia en la región de Levante, que incluya a las poblaciones sunnitas del oriente de Siria, el norte de Irak y el norte de Jordania.

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Ahora bien, el éxito de la ofensiva de ISIS no se explica por su capacidad militar, sino, más bien, por la debilidad del gobierno iraquí y la profunda división que existe entre las tres grandes facciones dentro de su territorio. Por un lado, el gobierno de Al-Maliki inició una criticada campaña de exclusión de la minoría sunnita, en contra de los compromisos adquiridos con los Estados Unidos, que acababa de retirar sus tropas del territorio. Ante la persecución y exclusión de los chiitas, y el vacío de poder dejado por las tropas estadounidenses en grandes porciones del territorio iraquí, las milicias sunnitas empezaron a ganar influencia y control sobre pueblos en el norte y sobre las fronteras de Irak.

En 2011, con el inicio de la guerra civil en Siria, y sobre todo en 2013, con su recrudecimiento, facciones de islamistas armados del mundo árabe acudieron a Siria a ayudar a los insurgentes sunnitas que luchan contra el presidente alauita Bashar Al-Assad, aliado de los poderes chiitas de la región.  El germen de ISIS acudió también y peleando en el oriente del país ha logrado ganar los recursos, los hombres y la experiencia para lanzar la actual ofensiva, sustentada en el descontento sunnita del norte de Irak con el gobierno chiita de Al-Maliki.

Ante el peligro que representa el avance de ISIS –y sobre todo la rapidez con la que se deterioró la situación en Irak- la comunidad internacional ha reaccionado, pero el desconcierto se une a las dificultades políticas de intervenir. Estados Unidos, por ejemplo, se encuentra atrapado en viejas promesas de política interna y el desgaste de las últimas guerras. Obama sustentó buena parte de sus apuestas de gobierno e convencer al público estadounidense de que Irak era la “mala guerra”, que la salida de las tropas era necesaria e irrevocable; que los estadounidense dejaban Irak de una vez por todas. Para el presidente estadounidense, aunque todos lo esperen y la situación lo requiera, resulta muy difícil en términos políticos justificar internamente nuevas operaciones militares en Irak.

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Por otro lado, Irán ya ha despachado algunas tropas para ayudar a defender los intereses del gobierno iraquí, particularmente cerca de su frontera y en el caso de que Bagdad efectivamente esté en peligro de ser atacada. Pero la solidaridad chiita (Al-Maliki e Irán), se contrapone a la solidaridad sunnita. En efecto, algunas agencias han reportado de la influencia y financiación de algunos líderes petroleros de los Estados del golfo pérsico sobre ISIS y las milicias sunnitas en el norte de Irak.

El problema es que, incluso con toda la ayuda, el gobierno de Al-Maliki se ha cavado su propia tumba en términos políticos, tanto, que incluso la tercera facción dentro de Irak ya ha empezado a aprovecharse la situación. Los kurdos, perseguidos por décadas por los gobiernos iraquíes y que actualmente cuentan con una situación de relativa autonomía en el nororiente del país, han tomado su histórica capital de Kirkut, hasta hace poco en manos del gobierno.

Los próximos días –de pronto semanas- serán determinantes para identificar si la sorpresa fue la mejor alidada de ISIS, y se encuentra en camino de caer ante una ofensiva de las fuerzas iraquíes apoyadas por Irán y posiblemente Estados Unidos, o si la falla estructural es del gobierno iraquí y se encuentra a punto de caerse a pedazos ate el avance de las fuerzas insurgentes.

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4 tendencias mundiales y 4 colombianas para el 2014

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Energía, crisis, reforma y guerra

En el mundo:

  • Estados Unidos continúa su desvinculación del resto del mundo: el aumento de la independencia energética de Estados Unidos, la prevalencia de los problemas económicos y el desprestigio de su política interna y externa incentiva que los líderes estadounidenses se miren el ombligo.
  • Medio Oriente, la paz y la guerra: mientras en Siria continúa la violencia y ningún bando parece cercano a imponerse sobre otro, las negociaciones internacionales son utilizadas por ambas partes (o las muchas, en realidad) para ganar tiempo en el terreno y mejorar su posición. Sin embargo, las negociaciones de las seis potencias mundiales con Irán avanzan, logrando mayores compromisos por parte de los iraníes a cambio de la reducción de las sanciones internacionales.
  • Afganistán y la guerra perdida: las tropas de la misión internacional abandonan definitivamente Afganistán y el control militar de todo el país pasa a manos de las autoridades afganas. La ayuda internacional civil también se reduce, en tanto los países donantes se ven a gatas de seguir aprobando de sus ajustados presupuestos en casa. La economía se tambalea y la política se tensiona. En el caos, el país podría empezar a fraccionarse de nuevo.
  • China empieza a forzar la mano, pero tiembla internamente: una nueva potencia ha surgido en Oriente y las especulaciones de cuándo comenzará a utilizar su reciente poder parecen coincidir con que el conflicto sobre las aguas e islas del Mar del Sur de China son el escenario perfecto para que le nuevo gigante juegue su primer juego armado en política internacional. Sin embargo, internamente las cosas no irán bien, millones de chinos, que unas dos décadas atrás eran pobres, empiezan a exigir que junto a su nuevo estatus de clase media, vengan iguales derechos políticos.
Fuente: The Big Picture - Boston.com

Fuente: The Big Picture – Boston.com

En Colombia:

  • Polarización política y elecciones: una controvertida negociación de paz que defensores y detractores ponen en el centro de la discusión política, unas elecciones en marzo de un parlamente desprestigiado y con pocas posibilidades de renovación y otras elecciones, esta vez de presidente en mayo, en dónde el actual primer mandatario se enfrentará a rivales mediocres por una poco entusiasta reelección seguirán caldeando el ambiente político.
  • Proceso de paz y violencia: Las Farc harán proselitismo armado por el presidente y sus candidatos por un lado, mientras siguen consolidando su poder local con miras a futuras aspiraciones políticas. Mientras tanto, sus rangos se irán depurando, en tanto algunos frentes se deciden finalmente por la criminalidad y el narcotráfico. Se firma un acuerdo, pero los detalles esconden sorpresas y el apoyo de los colombianos puede tambalearse.
  • Una nueva (vieja) cara del crimen organizado: Siempre innovador, el crimen organizado en Colombia continúa su mutación. Ahora, tomando lecciones de años de guerras costosas y poco útiles, las organizaciones empiezan a operar como verdaderas “mafias modernas”. Sus enfoques dejan de ser las armas y la confrontación y se concretan en la influencia política y la captura de rentas legales e ilegales. Mientras tanto, las autoridades se ven desconcertaras y frustradas por su poca efectividad a la hora de combatir estos nuevos fenómenos.
  • Estabilización y crecimiento económico: no sin dificultades, el juicio de los últimos gobiernos colombianos en materia  macroeconómica empieza a dar sus frutos. De igual forma, viejas reformas atrasadas entran en vigor y por fin se ven las inversiones en infraestructura. El Nuevo Sistema General de Regalías y un posible nuevo Código Minero incentiva el sector, mientras sus recursos fluyen a inversiones más responsables en los municipios colombianos. Sin embargo, se mantiene el peligro por arbitrariedades, los problemas de Ecopetrol, la mayor petrolera del país, y la venta de Isagen, una de sus mayores generadoras de energía, podrían dar pistas de una politización irresponsable de las empresas estatales.

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Un realista, un liberal y un socialista discuten la intervención en Siria.

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Un bar, tres comensales discuten las noticias en la barra, en el televisor pasan una nota sobre la guerra en Siria: se suceden imágenes de una ciudad árabe semi-destruida y hombres de camuflado disparando sus fusiles agazapados detrás de escombros; reuniones en Nueva York y Washington, hombres de saco y corbata hablan y manotean; navíos y barcos de guerra navegan sobre las olas de Mediterráneo; y al final, una fila de cuerpos amortajados, los rostros de niños, hombres y mujeres sin vida.

— ¿Qué están esperando?—se pregunta el Liberal, indignado—La comunidad internacional no puede seguir de manos cruzadas mientras los muertos se siguen acumulando en las calles sirias.

—¿Y quién es esa “comunidad internacional”?—le pregunta, con ironía, el Realista—Mientras los intereses de ningún país sean lo suficientemente grandes como para intervenir, nadie lo hará; lo siento si sueno crudo, pero una guerra cuesta dinero y ni europeos, ni estadounidenses van a gastar ese dinero si sus intereses no están amenazados.

—Pero ustedes dan por sentado que la intervención es algo bueno—terció el Socialista— ¿te preguntas por los intereses en juego? La intervención de Occidente atiende a los intereses del imperialismo, el mismo que se debe culpar por toda la violencia en Medio Oriente desde un principio.

—Evitar la muerte de más ciudadanos sirios y la utilización de armas químicas se inscribe dentro de los intereses del pueblo sirio—repuso, algo exasperado, el Liberal— ¡mierda! Se inscribe en los intereses de la humanidad, señores.

—No es tan sencillo—sostuvo el Realista, mientras el Socialista asentía, de acuerdo— se ha cometido errores enormes cuando se combina moral con política internacional.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

—Además —añadió el Socialista— ¿dónde queda el derecho internacional que tanto defiendes, Liberal? La intervención nunca tendrá la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, pase lo que pase, siempre será ilegal, al violar el principio de uso de la fuerza.

—Cuando las instituciones internacionales—sostuvo el Liberal—no son capaces de hacer cumplir las leyes internacionales porque la política las paraliza, son los países, y en este caso solo Estados Unidos cuenta con la capacidad y disposición para hacerlo, los que deben cumplir esa función.

El Socialista rio con gusto antes de preguntar:

—¿De qué sirve un entramado jurídico que puede violarse según las circunstancias? Suponiendo, por ejemplo, que al-Assad sea culpable, que en realidad lo que busca Estados Unidos y Europa en Siria es detener la matanza y no apoderarse de otro país en Medio Oriente.

—¿Otra de tus conspiraciones de masonería, sionistas y el club Bildelberg…?—Inquirió con ironía el Realista.

—El mundo no es lo que reportan CNN y la BBC, señores—Repuso el Socialista—en fin… ¿qué me dicen de que se realice una acción que viola la soberanía de Siria y del pueblo sirio? Los mismos sirios deben resolver este problema, no tenemos derecho a entrometernos, ni los europeos, ni los estadounidenses.

—¿Y Vladimir Putin si puede? ¿Qué me dices del papel de los rusos en la guerra?—preguntó el Liberal—¿O Irán? ¿Sus armas y apoyo al régimen si se justifica?

El Socialista se encogió de hombros.

—No voy a ser yo quien defienda a Putin…

—Quizá yo pueda explicarlo, aunque no lo quiera defender—repuso el Realista y añadió—Putin es un realista político y en Siria le importa muy poco los desfases de Bashar al-Assad…

—En parte—interrumpió el Liberal—porque no ha hecho nada que los rusos no hayan hecho en Chechenia…

—…su intención—continuó el Realista sin hacer caso—se explica en la defensa de la base rusa en el puerto sirio de Tartus, la compra de armas que al-Assad realiza a la industria rusa y finalmente, se juego buena parte de su prestigio internacional como potencia, sacándole todo el jugo posible al poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

—De acuerdo—repuso el Liberal—pero los simples intereses no solo mueven el mundo, los mismos rusos se comportan con una nostalgia de potencia que no necesariamente defiende sus intereses nacionales más inmediatos.

—Ahora ¿por qué intervendría Estados Unidos?—se preguntó el Realista— según lo veo, solo cuenta con un interés real en juego: su prestigio. En efecto, ya dijo que intervendría, no puede echarse para atrás, al-Assad cruzó la célebre línea roja puesta por el presidente Obama, Estados Unidos no puede darse el lujo de parecer débil en este punto: esa es la única razón.

—No estoy de acuerdo—intervino el Socialista—Estados Unidos busca dar un golpe a los iraníes en la región, mientras se asegura el paso para un gaseoducto que lleve el gas del centro de Asia al Mediterráneo. Al final, todo se reduce a una cuestión de dinero, ni defensa de Derechos Humanos, ni castigo por el uso de armas químicas.

—Lo que sostienes—dice el Liberal—está construido a punta de verdades a medias y suposiciones.

Las voces se pierden, entremezclándose mediante la discusión se hace más acalorada.

—…la culpa es de los rusos, de Vladimir Putin…—se le escucha al Realista.

—…la culpa es de la inacción internacional…—sentencia el Liberal.

—…la culpa es de Estados Unidos y Europa…—sostiene el Socialista.

—…

—…

En la televisión repiten la nota sobre la guerra en Siria, de nuevo, desfilan las imágenes de muerte y destrucción, en el bar, solo los tres hablan sobre el tema.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

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Contexto internacional: Entendiendo la “Primavera árabe”

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

1ra entrega de la serie “Contexto internacional”; ideas, lecturas y recursos básicos para entender la política mundial

  1. Contexto histórico:

Imperio otomano e imperios europeos: Medio Oriente ha estado bajo control de grandes poderes imperiales durante buena parte de su historia reciente. Entre el siglo XVI hasta 1922, el Imperio Otomano dominó a las poblaciones en su mayoría musulmanas y árabes de Medio Oriente y el Norte de África. Su control estaba basado en un sistema que combinaba la represión central con el desentendimiento descentralizado; los sultanes otomanos, demasiado ocupados por sys guerras en Europa y sus conspiraciones palaciegas en Estambul, solían alternar la simple represión, con el recurrente olvido de sus territorios imperiales. Estas instituciones políticas sobrevivieron a la caída del Imperio Otomano a comienzos del siglo XX. En 1922, el Imperio se deshizo oficialmente y lo que quedaba de sus dominios en Medio Oriente y África fue repartido entre las potencias europeas; Francia y Gran Bretaña fueron los principales beneficiarios. Su control se estableció sobre las instituciones de control de los otomanos y los intereses imperiales impidieron cualquier reforma real o profunda que pudiera sacar a sus poblaciones del estado de posiciones coloniales.

Independencia, militarismo y religión: luego de la Segunda Guerra Mundial, los poderes coloniales empezaron su retirada de sus viejas posiciones y una gran ola de independencias recorrió África y Asia. Nuevos gobiernos tomaron el control de los nuevos países; pero dos elementos fundamentales quedaron en manos de las decisiones de los poderes coloniales: las fronteras y la naturaleza de los nuevos gobiernos. En efecto, muchos de los nuevos gobiernos enfrentaron desafíos a su legitimidad de parte de grupos descontentos y separatistas; la Guerra Fría también enrareció el ambiente y pronto llegaron nuevos gobiernos, la mayoría de ellos nacionalistas, militaristas y de corte socialista. Nasser en Egipto, Gadafi en Libia y la dinastía de los al-Assad en Siria fueron los ejemplos a seguir en la región. Algunos de estos y otros hombres fuertes también recibían ayuda internacional, Estados Unidos, Europa y antes de su caída, la URSS, apoyaron con armas y dinero a los personajes que aseguraban con sangre y fuego la “estabilidad” de una región estratégica.

Para más información: Imperio Otomano, Imperios Europeos.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

  1. La “Primavera Árabe”:

Túnez: el 17 de diciembre de 2010 un tendero de la ciudad de Sidi Bouzid se prendió fuego enfrente de un edificio gubernamental luego de que un policía le confiscara su puesto de frutas. El sacrificio de Mohamed Bouazizi, el vendedor de frutas inmolado, reunía viejas y profundas frustraciones del pueblo tunecino y poco después, las protestas se tomaron las calles del país. El presidente Ben Ali, un autócrata que gobernaba sobre una democracia de mentiras apoyada por algunos países occidentales, renunció rápidamente al verse sorprendido por la magnitud de las protestas, huyendo a Arabia Saudita. Las protestas de Túnez y la muerte de Bouazizi son reconocidas generalmente como el punto de inflexión de la llamada “Primavera Árabe”. En efecto, mientras Ben Ali dejaba el poder a sus ciudadanos, las protestas ya empezaban a recorrer las calles de Egipto, Libia y Bahréin.

Egipto: la Plaza Tahrir se convirtió pronto en el centro de las protestas egipcias y en el epicentro del futuro político del país. Allí se reunían los cientos de miles de egipcios que protestaban en El Cairo, pidiendo que el presidente Hosni Mubarak, que había gobernado por treinta años. Mubarak respondió con zanahoria y garrote: promesa de reformas y represión en las calles, pero el descontento no amainaba y pronto el Ejército egipcio, que hasta el momento se había mantenido neutral, obligó a Mubarak a salir del poder. Las elecciones democráticas que siguieron pusieron de manifiesto uno de los desafíos más irónicos de la “Primavera Árabe”: quienes las habían impulsado (en su  mayoría jóvenes sin ninguna afiliación política clara) no contaban con la organización ni experiencia para ganar unas elecciones. En Egipto, la Hermandad Musulmana, una organización política islamista perseguida bajo el régimen de Mubarak, ganó las presidenciales con Mohamed Morsi. Pero sus coqueteos con el autoritarismo y el estancamiento económico del país le pasaron factura y el 3 de julio de 2013, luego de un par de semanas de protestas en todo el país, el Ejército intervino de nuevo y depuso a Morsi. Ahora la Hermandad es perseguida de nuevo por el Ejército, mientras el nuevo gobierno de transición ha convocado a elecciones e intenta mantener algo de legitimidad internacional.

Bahréin: las revueltas no fueron iguales en todos los países, aunque si instrumentalizaron viejos conflictos de las poblaciones locales. En la pequeña isla en el Golfo Pérsico de Bahréin, una vieja oligarquía sunita ha gobernado por décadas a una mayoría de población chiita. Las protestas se sustentaron en este conflicto, con las dos facciones religiosas enfrentadas en cada uno de los bandos. De igual manera, las potencias sunita y chiita de la región (a saber, Arabia Saudita e Irán, respectivamente) empezaron a apoyar a gobierno y manifestantes; enviando dinero e incluso armas en el caso de los saudíes. La represión sunita prevaleció y el orden se restableció sin que se diera ninguna reforma o cambio de importancia en la isla.

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Libia: poco después de que empezaran las protestas en Túnez, la ciudad del oriente de Libia, Bengazi, vio las primeras manifestaciones. El gobierno de Muamar Gadafi respondió con una curiosa mezcla de paternalismo y violencia (bastante coherente con su forma de gobierno), y pronto la represión dio paso a una revuelta popular en todo orden. Ciudadanos comunes y militares desertores levantaron a las poblaciones de pueblos y ciudades en los extremos orientales y occidentales del país y montando armas pesadas sobre los baúles de camionetas empezaron a combatir a la fuerzas de Gadafi. Pero los militares leales al dictador libio ganaban terreno y se prestó a presenciar el aniquilamiento de las fuerzas rebeldes. La idea de una intervención de la OTAN llevaba algunas semanas sobre las mesas de la diplomacia internacional y durante lo más complejo del conflicto en tierra, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la ejecución de una “zona de exclusión aérea” sobre los cielos de Libia. Impulsada principalmente por Francia, la intervención internacional incluyó el apoyo o participación activa de países europeos, Estados Unidos, Canadá y algún apoyo de los saudíes y qataríes. El 20 de octubre de 2011 Gadafi fue capturado por las tropas rebeldes y ejecutado; el gobierno de transición que se ocupaba de la dirección de la oposición convocó a elecciones. El nuevo gobierno ha encontrado grandes desafíos para controlar su territorio y poner bajo su poder a las bandas armadas y líderes tribales que todavía pululan por todo el país.

Siria: Bashar al-Assad sucedió en el año 2000 a su padre, Hafez al-Assad, en la presidencia de Siria. Hafez había establecido su poder en 1971 y gobernado con un puño de hierro sobre los sirios. Bashar aplicaba las lecciones de su padre y cuando en 2011 su población empezó a salir a las calles a exigir reformas democráticas, la represión fue despiadada. También hubo amagues de cambios, al-Assad prometió adelantar reformas, mientras continuaba la violencia contra los manifestantes, pero las protestas no se calmaron y pronto emergieron grupos de ciudadanos armados y desertores del ejército oponiéndose  ala fuerzas de al-Assad. El conflicto también se alimentaba en la naturaleza religiosa de las partes en lucha. En efecto, similar al caso de Bahréin, la mayoría de la población siria es sunita, mientras el gobierno de al-Assad está conformado en su mayoría por alawitas. De igual forma, Arabia Saudita e Irán también aprovecharon el escenario para apoyar a rebeldes y gobierno, respectivamente, enviando dinero y armas. Las potencias, por otro lado, han discutido su papel durante meses, en el Consejo de Seguridad, Estados Unidos y los europeos defienden una posición de fuerza contra al-Assad, mientras Rusia y China se oponen a cualquier intervención. Aun así, los estadounidenses y europeos llevan meses enviando ayuda a los rebeldes, intentando ayudarlos, pero temerosos de la naturaleza del movimiento y la participación dentro del mismo de grupos extremistas y asociados a al-Qaeda. Sin embargo, a la fecha la situación no parece cercana a decidirse por ningún bando.

Para más información: Sobre las últimas revoluciones, Incongruencias necesarias, Cinco lecciones de las revueltas árabes, Rencontrarse con el realismo, ¿Por qué no intervienen en Siria?, Entendiendo la guerra en Siria, Desde las cenizas de las revueltas.

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Las guerras de 2013

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Sobre los conflictos armados en desarrollo

Los últimos días han presenciado importantes cambios en las guerras que se pelean actualmente en el mundo, de igual manera, Vision of Humanity presentó su informe anual de paz; este parece un momento oportuno para evaluar los principales conflictos armados de 2013. Por un lado, Estados Unidos ha decidido empezar a enviar armas a los rebeldes sirios en el conflicto que los enfrenta al gobierno de Bashar al-Assad que ya suma unas noventa mil muertes y las fuerzas de paz de la ONU han recibido carta blanca para luchar por el gobierno en la guerra del Congo. En efecto, revisamos los conflictos que involucran la lucha entre dos o más actores (en los que por lo menos uno de ellos es el Estado) y que registraron más de mil muertes en un año.

  • Conflicto armado en Birmania. Año de inicio: 1948. Beligerantes: Gobierno birmano Vs. Rebeldes comunistas y provinciales (MNDAA, ALP-ALA, KIO.KIa, entre otros). Causas: diferencias étnicas, descontento político y separatismo. Muertes civiles y militares en 2012: 1.900. Muertes de todo el conflicto: 210.000. Financiación: tráfico de opio y apoyo extranjero. Puesto en el Global Peace Index: 140 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Conflicto armado en Colombia. Año de inicio: 1964. Beligerantes: Gobierno colombiano Vs. Grupos insurgentes y criminales (Farc, Eln, bacrim, entre otros). Causas: descontento político, abandono estatal y conflicto de tierras. Muertes civiles y militares en 2012: 1.500. Muertes de todo el conflicto: 150.000-200.000. Financiación: tráfico de estupefacientes y otras economías criminales. Puesto en el Global Peace Index: 147 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra en Afganistán. Año de inicio: 1978-2001. Beligerantes: Gobierno afgano y OTAN Vs. Insurgencia talibán. Causas: diferencias étnicas, conflicto civil, terrorismo y cambio de régimen. Muertes civiles y militares en 2012: 5.100. Muertes de todo el conflicto: 600.000-2.000.000. Financiación: tráfico de opio y apoyo extranjero. Puesto en el Global Peace Index: 162 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra civil en Somalia. Año de inicio: 1991-2009. Beligerantes: Gobierno afgano y apoyo internacional Vs. Insurgencia y grupos terroristas (Al-Shabbab, milicias locales, entre otros). Causas: falla estatal, conflicto civil, étnico y tribal, intervención extranjera. Muertes civiles y militares en 2012: 4.100. Muertes de todo el conflicto: 300.000-400.000. Financiación: pillaje, secuestro y piratería, apoyo internacional. Puesto en el Global Peace Index: 161 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra civil en Irak. Año de inicio: 2003. Beligerantes: Gobierno iraquí y apoyo internacional Vs. Insurgencia y grupos terroristas (Al-Qaeda, milicias locales, entre otros). Causas: falla estatal, conflicto civil, étnico y tribal, intervención extranjera. Muertes civiles y militares en 2012: 5.500. Muertes de todo el conflicto: 100.000-1.200.000. Financiación: apoyo internacional. Puesto en el Global Peace Index: 152 de 162. Fuentes de información: The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra en Pakistán. Año de inicio: 2004. Beligerantes: Gobierno pakistaní y apoyo internacional Vs. Grupos terroristas y milicias locales (Al-Qaeda, talibanes, entre otros). Causas: conflicto étnico y religioso e intervención extranjera. Muertes de civiles y militares en 2012: 9.200. Muertes de todo el conflicto: 38.800. Financiación: tráfico de opio y apoyo internacional. Puesto en el Global Peace Index: 157 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra contra el narcotráfico en México. Año de inicio: 2006. Beligerantes: Gobierno mexicano Vs. Organizaciones narcotraficantes. Causas: tráfico de estupefacientes. Muertes de civiles y militares en 2012: 25.400. Muertes de todo el conflicto: 60.420. Financiación: tráfico de estupefacientes y otras economías criminales. Puesto en el Global Peace Index: 133 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra tribal en Sudán. Año de inicio: 2009. Beligerantes: Sudán del Norte Vs. Sudán del Sur y organizaciones insurgentes. Causas: conflicto étnico, escases de recursos. Muertes de civiles y militares en 2012: 2.900. Muertes de todo el conflicto: 10.000-12.000. Financiación: apoyo internacional, pillaje. Puesto en el Global Peace Index: 158 de 162 y 143 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.
  • Guerra civil en Siria. Año de inicio: 2011. Beligerantes: Gobierno sirio Vs. Organizaciones insurgentes. Causas: conflicto étnico-religioso, conflicto civil. Muertes de civiles y militares en 2012: 72.200. Muerte de todo el conflicto: 93.000-120.000. Financiación: apoyo extranjero. Puesto en el Global Peace Index: 160 de 162. Fuentes de información: GlobalSecurity.org, The Economist, Vision of Humanity.

¿Es la guerra una inevitable compañera de la historia humana? Cuénteme lo que piensa, comente.

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¿Intervenir o no intervenir?: El gran dilema de Obama.

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Sobre la posible intervención armada de la OTAN en Siria

Los reportes de las agencias de inteligencia de Occidente sobre el uso por parte del régimen de Bashar al-Assad de armas químicas (específicamente Gas sarín) contra rebeldes y civiles sirios han aumentado en los últimos días. El autócrata sirio ha cruzado la que el mismo presidente estadounidense Barack Obama había delimitado como la “línea roja” del conflicto; las discusiones sobre qué viene para Siria ahora cae en el dilema estadounidense y europeo de realizar una intervención armada a través de la OTAN.

El presidente de los Estados Unidos se encuentra en una posición especialmente incómoda. Por un lado, él mismo había delimitado que el uso de armas químicas por el régimen de al-Assad implicaría una respuesta fuerte por parte de los estadounidenses. Sin embargo, la opinión pública estadounidense todavía sufre el desgaste de las guerras en Irak y Afganistán y se encuentra poco dispuesta a que su país se involucre en otro conflicto internacional en Medio Oriente. En efecto, según una encuesta de marzo del Pew Reseach Center, el 64% de os estadounidenses sostiene que Estados Unidos no tiene ninguna responsabilidad para intervenir en el conflicto sirio. Es más, el 63% se opone a la estrategia actual de la Casa Blanca de armar a los insurgentes.

Así, Obama deberá sobreponerse a una enorme resistencia interna por parte de la opinión pública estadounidense si llegara a ordenar una intervención armada en Siria. Aun así, el precedente de la intervención en Libia (en donde Obama se unió a la acción armada aunque fuera impopular dentro de su país) puede indicarnos que si la situación se hace insostenible -esto es, las pruebas del uso de armas químicas son incontrovertibles- el presidente estadounidense podría ordenar la intervención.

Fuente: The Big Picture - Boston.com

Fuente: The Big Picture – Boston.com

El segundo gran obstáculo es la política internacional. En efecto, los rusos y los chinos siguen oponiéndose a cualquier posibilidad de una intervención de Occidente, lo que impide una acción aprobada desde el Consejo de Seguridad de la ONU. En ese caso, siempre queda la OTAN, pero las implicaciones estratégicas de implantar (por ejemplo) una zona de exclusión área como en Libia durante la reciente guerra civil, son enormes. La caída de al-Assad podría suponer que Irán, su principal aliado, acelere su desarrollo de armas nucleares; la situación en el inestable Líbano e incluso en Israel, que tendrían que enfrentar lo que sea que salga de un nuevo gobierno sirio, podría desestabilizar aún más la región. Obama tiene todo esto en la cabeza.

Los llamados por la intervención en Siria son bastante viejos; la situación solo ha empeorado desde entonces, con aproximadamente unos 70.000 civiles muertos y más de un millón de refugiados; ambos bandos también se han radicalizado, la insurgencia está cada vez más conformada por islamistas y voluntarios yihadistas y el régimen se ha decidido a usar todos los recursos a su alcance, incluyendo las famosas armas químicas en su poder.

Uno de los mayores temores es que al-Assad esté probando su suerte y tanteando hasta qué punto puede estrechar la respuesta internacional en su contra. En efecto, el autócrata sirio ha escalado el conflicto (usando a cada paso armamento más pesado) mientras con un ojo observa la reacción internacional (particularmente la estadounidense). No actuar ahora podría significar validar la suposición de al-Assad de que no habrá consecuencias para los abusos y las arbitrariedades que se le ocurran para aplastar a los rebeldes.

Sin embargo, con tanto en juego (dentro de Estados Unidos y en el exterior) el prudente presidente Obama se tomará su tiempo para tomar una decisión; mientras tanto, la guerra continúa en las ásperas llanuras sirias y los combatientes miran al cielo, conteniendo el aliento.

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Oil, sus riesgos políticos y conflictos armados en Medio Oriente

Pueden revisar este informe especial preparado en conjunto con Valora Inversiones sobre el incremento de las tensiones en Medio Oriente luego de las elecciones presidenciales estadounidenses. Este es el primer esfuerzo de varios análisis futuros que buscan combinar el análisis político con las perspectivas financieras. Este informe se enfoca en las consecuencias para el precio del petróleo internacional a la espera de hostilidades en el Golfo Pérsico y Siria.

Oil, sus riesgos políticos y conflictos armados en Medio Oriente

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¿El tiempo de la responsabilidad?

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Sobre porqué la intervención en Siria sigue siendo una lejana posibilidad

El pasado viernes 27 de mayo, en la localidad siria de Houla, más de cien personas fueron asesinadas por las fuerzas de seguridad del presidente Bashar al-Assad. Según reportes de la ONU, 49 de las víctimas eran niños, la mayoría menores de diez años. La masacre de Houla ha sido la más reciente de las acciones violentas de la guerra civil que enfrenta al gobierno sirio en contra de las fuerzas rebeldes y manifestantes ciudadanos que por más de dieciocho meses se enfrentan en las calles de las ciudades y los poblados del país árabe.

La respuesta internacional no se hizo esperar y horas después de conocerse las atrocidades de Houla, varios países expulsaron a las delegaciones sirias de su territorio. Los llamados para fortalecer las acciones contra el régimen de al-Assad, incluso para realizar una intervención militar en toda regla se incrementaron. Sin embargo, las condiciones para esta segunda posibilidad, la de aplicar la doctrina de Responsabilidad de Proteger, como en el caso de Libia, e iniciar una campaña en contra de las fuerzas sirias para detener la matanza parece improbable.

Una acción cómo esta necesita del apoyo público y la voluntad política nacional e internacional, además de los medios militares necesarios.

Por supuesto, el apoyo público dentro de Estados Unidos a una intervención armada en Siria es excesivamente bajo y deja prever que Barack Obama no tendrá intención alguna de hacer ese sacrificio político con unas elecciones presidenciales tan reñidas a final de año. Así, una encuesta realizada por Fox News a mediados de marzo mostraba que mientras el 82% de los estadounidenses apoyaba el envío de ayuda humanitaria a los sirios, solo el 37% estaba de acuerdo con proveer apoyo aéreo a las fuerzas rebeldes y apenas el 14% a la utilización de tropas en el suelo del país asiático.

Fuente: The Big Picture – Boston.com

Este escenario es importante porque, a pesar de las pretensiones que puedan tener otros países pertenecientes a la OTAN, solo Estados Unidos cuenta con la capacidad real de proyectar poder militar y realizar operaciones en Siria a gran escala y con posibilidades de éxito. Mejor dicho, que sin las fuerzas armadas estadounidenses, cualquier intervención contra Siria sería o muy costosa o simplemente imposible para los europeos.

Espero no se me entienda mal, nada quisiera más que ver a los aviones de la OTAN volando sobre las torretas de los tanques de guerra y piezas de artillería de al-Assad que amenazan las vidas de los ciudadanos sirios; ojalá pudieran las potencias Occidentales no negarles a los sirios lo que no negaron a los libios. Pero las cosas no se ven fáciles. Ni el apoyo público, ni la voluntad política para una intervención armada parecen existir dentro de Estados Unidos y los países europeos.

Y claro, todo esto sin siquiera contar con el otro gran obstáculo, el rechazo cómplice y firme de Rusia y China a una acción armada de la OTAN en Siria. Los europeos intentan disuadir al presidente ruso Vladimir Putin de su defensa de al-Assad, pero los rusos no tienen ninguna intervención de cometer el mismo error que cometieron en Libia, mucho menos crear un nuevo precedente sobre la relativización de la soberanía nacional en el caso de una represión estatal sobre los ciudadanos de un país. Putin sabe que eso puede ser incómodo para su régimen en el futuro. Sin el apoyo o por lo menos la complacencia se Rusia y China, ninguna acción armada sobre Siria tendrá la legalidad del Consejo de Seguridad de la ONU y por tanto supondrá un riesgo enorme para quién sea que quiera emprenderla.

Todo lo anterior, sin contar con las dificultades logísticas, políticas, militares y sociales de la intervención. La lucha dentro de Siria no es tan sencilla como la de un pueblo oprimido contra un dictador desalmado. Las complejidades incluyen asuntos étnicos, dependencias económicas y revanchismos.

¿Qué debe hacer la comunidad internacional en Siria? ¿Intervenir u observar? ¿Existe un punto medio lo suficientemente eficaz? Cuénteme lo que piensa, comente.

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