Posts Tagged 'Sudán'

Fronteras africanas

Caricatura del Congreso de Berlin

Sobre los nuevos países del continente y las consecuencias de las fronteras arbitrarias

Entre noviembre de 1884 y febrero de 1885, Jefes de Estado de toda Europa respondieron al llamado de Francia, Reino Unido y Alemania para conferenciar en Berlín sobre el futuro de África y la resolución de varios conflictos sobre la posesión y repartición de los territorios del continente entre las potencias europeas.

Los convidados establecieron dos criterios para la repartición que intentaban evitar que afloraran los conflictos entre las potencias por la posesión de los territorios. El primero buscaba que los accidentes geográficos (ríos, montañas, desiertos) fueran utilizados para trazar fronteras. El segundo establecía el principio de posesión por soberanía, conquista o acuerdo con la dirigencia local.

Los regímenes coloniales establecieron entonces territorios con fronteras bastante arbitrarias, nacidos de estos dos principios, dentro de las que confluían circunstancias muy diferentes, particularmente religiosas, culturales, tribales y étnicas.

Sin entrar a discutir el colonialismo como institución, particularmente los posibles beneficios y claros abusos a las poblaciones locales, la repartición indiscriminada y posterior independencia de territorios increíblemente desiguales y heterogéneos sigue teniendo visibles consecuencias en las dinámicas africanas en la actualidad.

Distribución colonial africana

Los más recientes ejemplos nos llegan del recientemente separado Sudán y de la declaración de independencia del pueblo Tuareg después del golpe de Estado en Malí.

En el primer caso, esta semana las tensiones y enfrentamientos de las tropas de Sudán del Norte y Sudán del Sur aumentaron mientras se espera que las escaramuzas lleven pronto a una guerra en toda regla entre ambos países. La posibilidad del conflicto bélico es particularmente frustrante en tanto la experiencia de la reciente separación del territorio sudanés entre el norte musulmán y el sur cristiano y animista se veía en muchos lugares como la salomónica solución para los problemas creados por las fronteras de territorios ficticios de las administraciones coloniales europeas.

Sin embargo, el resultado (la paz entre norte y sur) parece haberse escapado a la supuestamente ingeniosa idea. La lucha se desarrolla alrededor de una región rica en petróleo y tiene todos los visos de estar impulsada por mezquinas ambiciones de los señores de la guerra sudaneses. Aun así, el conflicto plantea las dificultades de abordar el problema de las fronteras africanas, incluso luego de lograr resultados tan difíciles y que parecerían tan claros como la separación de los territorios en unidades más homogéneas y menos conflictivas.

En el segundo caso encontramos a la recién proclamada independiente Azawad, un territorio en el norte de Malí en donde líderes tribales Tuareg se han rebelado. Los tuareg hacen parte de los varios pueblos que habitan el país norteafricano, son nómadas y pueden encontrarse en prácticamente todos los países que comparten el desierto del Sahara.

Este nuevo país ha pasado bastante desapercibido en los medios internacionales y no ha sido reconocido por ningún gobierno. En realidad, parece ser una decisión oportunista de los Tuareg, que han aprovechado las dificultades en Malí causadas por el reciente golpe de Estado y las cada vez mayores amenazas de un contra golpe, para proclamar la independencia de Azawad. Sus mismas posibilidades de supervivencia a futuro son bastante reducidas.

Pero de nuevo, la aparente facilidad con la que los Tuareg han renunciado a pertenecer a Malí es prueba de la falta en muchos países africanos de algo semejante a un sentimiento nacional. La tribu y la religión son un elemento aglutinador superior a la nacionalidad impuesta.

¿Serán las sucesivas rebeliones y declaraciones de independencia la tendencia del futuro de África? ¿Está condenado el continente al conflicto y la guerra? ¿Podrá el reciente crecimiento económico africano sobrevivir a sus profundos desafíos políticos y sociales? Cuénteme lo que piensa, comente.

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Sudán del sur: ¿La mejor solución para el conflicto interno que se tenía?

Por Rosa Isabel García Álvarez

Después de una ardua labor realizada a principios del 2011, se resolvió a través de un referendo la independencia del territorio que se conoce en la actualidad como Sudán del Sur, por lo que el pasado 9 de julio, este país se convirtió en el país más joven de todos los del mundo y pasó a ser el miembro número 193 de las Naciones Unidas. Para entender porque se hizo la petición de la independencia, toca adentrarse en la historia de Sudán.

El territorio de Sudán se encuentra ubicado en la parte central del continente africano y limita con Sudán al norte, Etiopía al este, Kenia, Uganda y la República Democrática del Congo al sur, con la República Centroafricana al oeste. Cuenta con importantes reservas de petróleo y una gran variedad de flora y fauna. Este país se desarrolló poco debido a las dos guerras civiles que ha atravesado en los últimos años.

Ahora bien, se preguntarán qué razones aparte de las guerras civiles incentivaron a la independencia, pues la respuesta es que desde sus inicios la parte sur del territorio sudanés se ha configurado como un territorio autónomo del país. Incluso desde los inicios de los Estados Nación, cuando se llega a la colonización por parte de los europeos a finales del siglo XIX; donde Bélgica fue el primero en conquistar este territorio y posteriormente pasó a formar parte de los Estados, que se conocían como los Anglo-Egipcios y en 1953 se da la independencia de Sudán. Luego en 1955 se da la primera guerra civil, producida por las tensiones en términos de territorio y de etnias que habitan en la región y la segunda guerra civil se da después de imponer a Sudán como un Estado islámico que se dio en 1982.

Sin embargo, si se lee acerca de la historia de este territorio, se observa que desde sus inicios el territorio sur de Sudán se administró de manera independiente y autónoma, por lo que si se hace una lectura inicial del conflicto, se podría llegar a afirmar que con una autonomía total al ser un país reconocido éste llegaría a su fin, pero haciendo una lectura más a profundidad, el hecho del reconocimiento de Sudán del Sur como un nuevo Estado puede desencadenar que otras zonas de la región que conformen ya sea a Sudán del Norte o del Sur, también la falta de definición en asuntos de seguridad respecto a los rebeldes y a la conformación de las fuerzas armadas; así como los asuntos fronterizos y la definición de la ciudadanía en cualquiera de los Estados y los acuerdos que vencieron (como el de las ganancias petroleras de 50-50). Además de esto, el territorio sudanés tiene regiones con amplia presencia y actividad de grupos rebeldes por lo que se pueden desencadenar nuevos enfrentamientos, pues hay zonas como Kordofán del Sur y como Abyei que desean ser independientes.

Por lo tanto, para responder la pregunta planteada inicialmente se puede decir que la creación de este país abre un abanico de posibilidades altamente sensibles, pues se encuentra en una volatilidad muy alta y una fragilidad propia de los Estados recién reconocidos. Existen personas y países que creen que con dicha independencia se va a solucionar el conflicto que se ha gestado, pero a lo que apunta la evidencia es que se abre escenario nuevo en el que no hay nada escrito; pero por el momento se puede decir que la cantidad de países que reconocen a Sudán del Sur, van a contribuir a que de algún modo el país pueda crecer y salir de su condición de extrema pobreza, pero estos cursos de acción dependen de las prioridades y los intereses nacionales que tenga el gobierno y la nación que conforman a este país. Por lo tanto vale la pena preguntarse ¿hasta qué punto la independencia de Sudán del sur es la solución más acertada para este territorio?

Seis tendencias para ser optimistas en 2011.

Mis últimas entradas al blog han sido bastante pesimitas respecto al futuro: “que el mundo será menos democrático, que las revueltas árabes pueden ser malas”. Por eso quiero hacer algo diferente esta vez y presentarles algunos eventos (posibles en algunos casos) que nos pueden hacer sentir un poco mejor respecto a nuestro porvenir.

  1. Llegará (por fin) la recuperación de la economía mundial: tanto en Estados Unidos como en Europa, que han sido desde el comienzo el centro de la crisis, las perspectivas para este nuevo año son muy buenas. Nada parece indicar que todo volverá a la normalidad y la lucha por controlar el crecimiento sostenible, el desempleo, la inflación y el alto gasto público continuará.
  2. Es posible la caída de Ahmanidejad: la crisis económica y el alto desempleo (sobre todo en los jóvenes) podría llevar a un cambio en el régimen iraní, uno, ojala, para mejor. La reciente tendencia de rebeliones civiles en Medio Oriente, que Irán intenta vender como islamistas, aunque en esencia no lo sean, también podría reforzar las intentonas de algunos sectores de crear una oposición fuerte e incluso, de obligar a un cambio profundo del régimen.
  3. Secesión en Sudán: los resultados preliminares de las elecciones así parecen atestiguarlo, el sur del país se separará del norte y aunque esto supone un delicado proceso y se enfrenta a serias amenazas, podría terminar con el conflicto religioso que ha llevado a su población al borde del genocidio.
  4. Los talibanes pierden terreno: la ofensiva sostenida de las fuerzas aliadas en el sur de Afganistán y el fortalecimiento del gobierno y ejército afgano están haciendo el trabajo de los talibanes un poco más difícil y plantean buenas perspectivas para el futuro y estabilidad del sur de Asia.
  5. START: el tratado suscrito entre Estados Unidos y Rusia reducirá en cientos la cantidad de cabezas nucleares del mundo. Lo que es de por si bueno. Mis más elaborados argumentos no podrían superar el simple hecho de que haya menos armar nucleares.
  6. Dialogo en Corea: las reuniones entre altos funcionarios militares de Corea del Sur y del Norte de los últimos días podrían ser el preámbulo de negociaciones a mayor escala a finales del año, bajándole un poco a la temperatura del conflicto entre los dos países. Y aunque la firma de la paz o incluso, una reunificación es improbable en el futuro cercano, un papel más activo de China y la sucesión del régimen norcoreano, pueden llevar a cambios profundos en la tensionada península.

 

Por supuesto, así como existen razones para el optimismo, las hay para ser pesimista, pero en el juego de las suposiciones, es mejor apostar por lo mejor y perder, que hacerlo por lo peor y acertar.

¿Qué otras dinamizas saludables ve en el mundo? ¿Qué otras cosas nos deberían mantener optimistas respecto al futuro? Cuénteme lo que piensa, comente.


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