Posts Tagged 'terremoto de Haití'

La maldición

Al lunes de esta semana, 1334 personas habían muerto en Haití por culpa de la epidemia de cólera que azota desde octubre al país caribeño. La enfermedad llegó como remate al terremoto de principios de año y a la temporada de huracanes de las últimas semanas, que tienen a la nación en ruinas y a su gente en un constante estado de emergencia humanitaria.

Como podía esperarse en estas circunstancias extremas, sobrevino el descontento de la población y una serie de disturbios entre haitianos y las fuerzas de la ONU que operan el país añadieron otras victimas al ya largo conteo de la tragedia.

El descontento con los cuerpos de paz, según informaron las agencias internacionales, se inició cuando se esparció el rumor en el norte de la isla que los miembros nepalíes de ésta habían sido los responsables de llevar la cólera a Haití. El presidente haitiano se apresuró a desmentir esto (no solo la identidad de los supuestos culpables, sino el hecho de que los haitianos estuvieran diciendo que la misión de la ONU estuviera maldita), dijo el primer mandatario, que aquellos rumores habían sido esparcidos por opositores y políticos locales, con miras a las elecciones de fin de año.

Poco importa en realidad el porqué creen los haitianos que la cólera los afecta o incluso si vino con las fuerzas de paz nepalíes o si siempre estuvo allí, lo que de verdad debe llamar la atención es lo que todo el episodio, en el fondo, dice de las necesidades y la situación extrema del país.

Por eso es que el compromiso internacional en Haití no puede flaquear, porque el futuro del país depende de la determinación de la ayuda y acompañamiento internacional. Pensar en abandonar el país en este momento (o incluso el futuro cercano) implicaría tanto para los haitianos, como para el Caribe y el hemisferio occidental, confirmar la mala suerte (la maldición, podrían decir algunos) de un pueblo que ha sufrido todo lo que ha podido, pero que resiste, aún cuando la amenaza de resquebrajamiento interno se mantenga.

¿Cree que la ayuda internacional si está llegando a Haití como debería? ¿Es necesaria la presencia internacional en la reconstrucción del país? Cuénteme lo que piensa, comente.

Un presidente para Haití.

El pasado 12 de enero todo el mundo observó con terror las imágenes de todo un país que se venía abajo. Haití, la nación más pobre del hemisferio occidental, sufría los embates de un terremoto que lo dejaba prácticamente en las ruinas. El mundo, movido por compasiones genuinas y cosméticas, prometió miles de millones de dólares en ayuda (10 mil millones más o menos) y movilizó a miles de socorristas y convoyes de ayuda. Una parte importante de la destrucción del país pudo explicarse por la corrupción endémica que durante años ha asfixiado a los haitianos y simbólicamente, mientras la confianza en su clase política tambaleaba, el palacio presidencial se encontraba en ruinas.

Este 28 de noviembre los haitianos elegirán un nuevo presidente y los medios internacionales andan entusiasmados con una inesperada candidatura. El cantante haitiano-americano Wyclef Jean  inscribió su candidatura pocos días antes del límite para hacerlo y ha iniciado ya en regla su campaña para acceder a la presidencia de su país. Su plataforma se sostiene sobre dos fundamentos: su interlocución directa con los jóvenes y su promesa de renovación respecto a los políticos tradicionales que durante décadas se han robado al país.

Pero sus fortalezas también son sus debilidades. Como tantos otros antes que él, su condición de celebridad puede hacerlo ver como poco preparado para el cargo (sin contar con su juventud, tiene 37 años). Si es inteligente, y por lo menos sus asesores estadounidenses lo serán, responderá a esta posible critica como lo propone la revista Time, resaltando que su fama e interlocución internacional lo ayudará a mantener la atención sobre Haití y evitar que se le deje en el olvido. Sus relaciones con el ex presidente Bill Clinton, que lidera el esfuerzo estadounidense en la reconstrucción del país, son bastante buenas y fluidas, lo que no es despreciable.

Apostar en una elección por el apoyo de la juventud es sin embargo un riesgo (algunos casos recientes pueden atestiguarlo) porque los jóvenes son inconsistentes en sus afiliaciones y pueden cambiar con rapidez un entusiasmo inicial por la apatía y las elecciones se pierden cuando ell candidato deja de despertar interés. Mantener la atención de los jóvenes haitianos será el reto de Wyclef, uno para que él mejor que nadie debería estar preparado.

Finalmente, su propuesta de renovación puede ser muy bien acogida, pero tendrá que ser  muy cuidadoso cuando trace la línea entre “ellos y nosotros”, pues la polarización del país en momentos como el que atraviesa no le conviene a nadie. Sin embargo, esta misma imagen le ha ganado la confianza  del entorno internacional y todo el entusiasmo mediático con su candidatura así lo demuestra. La principal preocupación de los estados donantes se refiere al modo en que se distribuye la ayuda y a los reales beneficiados, temen la famosa corrupción de las autoridades haitianas. Y aquí entones reside otra de las ventajas de Wyclef Jean, los donantes podrían sentirse más a gusto despachando sus ayudas con él como presidente. Y esta es una promesa sencilla, pero cierta y poderosa, que le puede ganar el cargo.

¿Cree que los artistas están preparados para ejercer en cargos públicos? Cuénteme lo que piensa, comente.


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