Posts Tagged 'Venezuela'

Gráfico: Liderazgo regional en América Latina

Liderazgo regional en América Latina: ¿a quién percibimos los latinoamericanos como el líder natural de la región? De acuerdo a la encuesta de Latinobarómetro, este lugar pertenece, con u relativo apoyo, a Brasil. Sin embargo, otros países como Estados Unidos, Chile y Argentina le siguen de cerca; todavía más, el porcentaje de personas que no saben responder a la pregunta también da cuenta de pocas claridades respecto al papel de liderazgo regional. Otro resultado interesante en los micro datos de la encuesta es el “individualismo” en términos de liderazgo regional, pues cada país suele ponerse muy por encima de la percepción que tienen los otros, en su propia importancia regional. Todos se creen líderes pero reconocen poco a otros como líderes; esto explica de alguna forma la dispersión de las respuestas. Por supuesto, esta encuesta no alcanzó a recoger las percepciones luego de la profunda crisis política y económica que este año vive Brasil o los efectos sobre la percepción latinoamericana de la visita de esta semana de Barack Obama a Cuba. El liderazgo, como hemos dicho, es patéticamente relativo. Fuente: Latinobarómetro, 2015Nota: de clic sobre la imagen para ver los detalles en su tamaño completo.

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Gráfico: Impuestos en América Latina

Impuestos en América Latina: la crisis ha llegado, con la descaceleración en el crecimiento de China y la reducción en los precios internacionales de las materias primas (sobre todo del petróleo), América Latina se enfrenta a perspectivas económicas bastante grises. En algunos de los países se han desencadenado complejas situaciones políticas, ligeros aumentos en el desempleo y discusiones sobre la posibilidad de aumentar impuestos para compensar por las pérdidas en ingresos de los gobiernos. En Colombia, una eventual reforma tributaria y un crispado debate sobre un probable aumento en el impuesto a las ventas. La oposición -esperable, a nadie le gustan los impuestos- de parte de ciudadanos y facciones políticas ha puesto en la mesa el argumento comparado ¿será que los colombianos pagan muchos o pocos impuesto? Esta gráfica da algunas luces, al menos en el vecindario. Fuente: tradingeconomics.com  Nota: de clic sobre la imagen para ver los detalles en su tamaño completo.

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¿Por qué están perdiendo los gobiernos de izquierda en América Latina?

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Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.

Por Santiago Silva Jaramillo

(Publicado originalmente en Bajo la Manga).

La primera década del 2000 fue la década de la izquierda en América Latina. A Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia llegaron gobiernos de izquierda y en otros lugares como Chile, Argentina y Uruguay se profundizó el control político de partidos y políticos desde este espacio del espectro político. Para evaluar con justicia los alcances, logros y limitaciones de estos proyectos habrá que esperar un par de décadas, pero es claro que podemos determinar algunas de las razones por las que llegaron y se mantuvieron –sin muchos cambios por casi una década, más o menos- en el poder y sobre todo, el porqué de su reciente crisis.

Porque los gobiernos de izquierda parecen estar en problemas en América Latina y en el ambiente –aunque también en la realidad política de la región- se intuye un cambio en las tendencias políticas. Así, en Argentina Mauricio Macri venció once años de kirscherismo, en Brasil Dilma Rousseff enfrenta un juicio político por las denuncias de corrupción en su gobierno y el de su antecesor Lula Dasilva y en Venezuela Maduro acaba de perder la mayoría del chavismo en la asamblea nacional, mantenida a capa y espada por el gobierno desde que Hugo Chávez llegó al poder a finales de los noventa.

Los tres casos son particulares. En Argentina y en Venezuela el desgaste político jugó un papel fundamental, así como las denuncias de corrupción han sido determinantes en la crisis en la izquierda en Brasil. Pero también comparten condiciones, sobre todo económicas.

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Dilma Rousseff, presidente de Brasil.

Lo cierto es que lo único que subió a principios del dos mil en América Latina no fueron los partidos de izquierda, a la par lo hizo la demanda mundial por materias primas, el rubro al que pertenecen la mayoría de las exportaciones de la región. Así, las economías de América Latina y el Caribe crecieron en promedio un 3,5% anual entre el año 2000 y el 2008, comparado con un crecimiento en promedio de 2,65% en la década anterior (Banco Mundial, 2015). Esto creó una fuente de ingresos inesperada para los gobiernos que llegaban al poder y la bonanza económica permitió financiar programas sociales e inversiones públicas pero, sobre todo, supuso un clima de prosperidad interna que consolidó la popularidad de los gobiernos latinoamericanos de la época.

Pero en 2009, con la crisis económica internacional y un par de años después, con la desaceleración china y su reducción en el consumo de material primas, la bonanza económica terminó. El precio del barril de petróleo, por ejemplo, que es la fuente de ingresos más importante de varios países de la región, se ha reducido en al menos el 50% entre 2013 y 2015.

Aunque la crisis no sea la culpable del cambio político en la región –los errores particulares de cada uno de los proyectos políticos internos tiene más velas en ese entierro- sí supuso un contexto contrario para los gobiernos de izquierda que han tenido que enfrentar estas crisis con presupuestos mermados y ciudadanos descontentos por el estancamiento económico.

En efecto, lo que los salvó a principios del milenio ahora los condena: la predilección de la historia por la ironía y las implacables fuerzas del mercado.

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Gráfico: Precio del petróleo, inflación y elecciones en Venezuela

Precio del petróleo, inflación y elecciones en Venezuela: mientras se adelantan elecciones parlamentarias en Venezuela es importante recordar el panorama económico del país desde que el Chavismo llegó al poder. En efecto, estas elecciones de 2015 presentan problemas para el gobierno del heredero de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, que no había conocido su proyecto político. La descontrolada inflación y el bajón del precio del petróleo (la principal fuente de ingresos del Estado venezonalo) han creado una tormenta perfecta en donde el Chavismo puede empezar a perder terreno frente a la fuerzas de oposición. Fuente: inflation.com; wikipedia.org & Banco Mundial (2015). Nota: de clic sobre la imagen para ver los detalles en su tamaño completo.

Petroleo, inflación y elecciones en Venezuela

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¿Por qué trasnocha a los presidentes latinoamericanos la desaceleración económica china?

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La ciudad china de Qindao. Fuente: The Boston Big Picture

Por Santiago Silva Jaramillo

La reducción en expectativas y realidad del crecimiento chino ha implicado que, al bajar su demanda, los precios de las materias primas (sobre todo el petróleo, el carbón, el hierro y el cobre) también bajen. La tendencia no parece un asunto de contexto, sino una realidad que, al menos en el mediano plazo, va a significar un dolor de cabeza para los líderes de países exportadores de materias primas como, por supuesto, los latinoamericanos.

De hecho, los efectos ya se están viendo. Primero, con el mediocre crecimiento de las economías de la región en los últimos cinco años -sobre todo en 2015, con un crecimiento estimado por el FMI de menos del 1%– y pocas posibilidades de una mejoría en los siguientes periodos. Segundo, por el descontento que ya empiezan a sufrir algunos países por cuenta deentre otras cosasel estancamiento económico y la reducción en los recursos de inversión de los gobernantes, con protestas en Brasil, Ecuador, Argentina y Venezuela; y descontento en Colombia, Perú y México.

Protestas en Brasil en contra del gobierno de Dilma Roussef. Fuente: BBC.com

Protestas en Brasil en contra del gobierno de Dilma Roussef. Fuente: BBC.com

En la primera década del dos mil, América Latina tuvo una camada de presidentes inusualmente populares que bien podrían darle las gracias (aparte de sus méritos personales, que son siempre discutibles) a que contaron con los excedentes de recursos de inversión que salían del ascenso de los precios de las materias primas, impulsados por la demanda industrial de China. Pero ahora, con el gigante asiático recortando expectativas y desacelerando su economía, el boom de las materias primas parece estar llegando a su fin, y con éste, la popularidad exorbitante y el amplio margen de maniobra político de líderes y gobernantes de los países productores.

Lo particularmente frustrante de todo este escenario es el “poco poder” con el que cuentan los jefes de Estado latinoamericanos (aunque el fenómeno no se reduzca a ellos, por supuesto) en el desempeño de sus economías y por consiguiente, en la popularidad y apoyo político que sus propuestas, partidos y plataformas consiguen de parte de sus ciudadanos. Por otro lado, nos presenta un vistazo a un futuro de descontento político, algunos cambios en los partidos e ideologías gobernantes y en general, mayor inestabilidad política en la región.

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¿Por qué se concentra el homicidio en América Latina?

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Miembros de la policía hondureña patrullan las calles de San Pedro Sula, “la ciudad más violenta del mundo”. Fuente: The Big Picture – Bostonglobe.com

Por Santiago Silva Jaramillo

Incluso con las recientes mejoras en los indicadores de homicidio en la mayoría de las ciudades de América Latina y el Caribe, la región continúa siendo el espacio geográfico que más concentra este fenómeno violento. En efecto, aunque solo el 8% de la población mundial vive en Latinoamérica y las islas del Caribe, en la región se produce el 33% de los homicidios del globo. Peor aún, en 2012 el 12,8% de los homicidios del planeta se produjeron en Brasil, el 5,9% en México, el 4% en Colombia, y el 3,22% en Venezuela, de acuerdo a datos del Igarape Institute.

Por supuesto, el homicidio en la región sigue unas particularidades. La primera, su asocio con el narcotráfico. La segunda, su concentración en la población joven masculina, de hecho, el 85% de las víctimas en América Latina y el Caribe son hombres, por encima del promedio mundial de 78%. Y la tercera, el uso extensivo de armas de fuego, por ejemplo, en el 78% de los casos colombianos y en el 64% de los mexicanos en 2012.

Finalmente, la concentración geográfica. Los homicidios en la región están concentrados en países, subregiones y ciudades particulares. Incluso dentro de las ciudades hay barrios, calles y esquinas en donde los casos de homicidio de acumulan e incluso, resisten las intervenciones públicas y las tendencias de reducción que se presenten en algunos países.

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 ¿Y sobre las causas?

Hay pocos consensos, por supuesto, para explicar la magnitud y resistencia del fenómeno del homicidio en America Latina y el Caribe. La primera razón popular es el narcotráfico, es decir, la presencia sustancial de alguno de los eslabones -o todos- del negocio de drogas ilegales en el país, la subregión y/o la ciudad afectada por altas tasas de homicidio.

La segunda es la exclusión, en términos sociales y económicos. En efecto, buena parte de las víctimas y victimarios parecen compartir características de marginalidad, desde pobreza y hacer parte de una minoría étnica, hasta juventud y desempleo. Los países latinoamericanos y del Caribe no son, en su mayoría, países pobres, pero la desigualdad rampante y los pocos canales de movilidad social los convierten en sociedades con sectores poblacionales excluidos en donde se concentran fenómenos perversos como el homicidio y la criminalidad en general.

La tercera, la urbanización descontrolada. Esto es, el aumento exponencial e informal de la urbanización, que implica dificultades de gobernabilidad de los nuevos territorios, y la exacerbación de las situaciones históricas de exclusión y desigualdad que ya presentan las comunidades.

Y la cuarta, la debilidad relativa de los Estados latinoamericanos, que combinan un escepticismo natural al papel de la fuerza pública, con la poca legitimidad de las instituciones políticas y la baja efectividad de la justicia.

Por supuesto, estas explicaciones no son excluyentes, es más, pueden ser complementarias alrededor del por qué de la concentración de la violencia homicida en América Latina y el Caribe. El problema suele ser que, ante tantas razones sospechosas de ser culpables del fenómeno, la acción de los gobiernos y sociedades afectados por estos asuntos suele ser dispersa y en ocasiones, poco sostenida, lo que crea ciclos de apaciguamiento y exacerbación del homicidio. Esto no quiere decir que no haya iniciativas interesantes y que parecen estar consiguiendo resultados, pero la resiliencia de la violencia ha puesto a prueba a los gobiernos latinoamericanos y del Caribe; haciendo de la seguridad una tarea inconclusa que con cada muerto se convierte en más prioritaria para la agendas de los gobiernos y sociedades de la región.

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La nueva geopolítica del petróleo

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Por Santiago Silva Jaramillo

Algo está cambiando en el mercado energético y por supuesto, en la estabilidad geopolítica de las últimas cuatro décadas. En efecto, el precio del petróleo -pero también de otros hidrocarburos y en general, de los recursos naturales- se han desplomado en las últimas semanas. Algunos analistas señalan a una decisión de competencia internacional y lucha política los bajos precios del petróleo. Tom Friedman, por ejemplo, sostiene que la reducción del precio del petróleo internacional no ha sido una coincidencia, sino consecuencia del enfrentamiento entre Estados Unidos y Arabia Saudita contra Rusia e Irán. Es decir, un aumento en la venta de las reservas de los estadounidenses y sauditas que busca aprovechar la dependencia de las economías de sus enemigos en el comercio del crudo, ahondando en las sanciones económicas que ya ha impuesto Occidente a ambos países.

Sin embargo, parece no ser solo un asunto de contexto. De hecho, los datos del mercado energético parecen presentar una tendencia más profunda de bajos precios del petróleo. En primer lugar, por el desarrollo tecnológico que ha permitido que varios países que hasta hace poco solo tenían producciones marginales o apenas suficientes para su consumo interno, han aumentado su producción, convirtiéndose incluso en exportadores de energía.

En segundo lugar, la conservación y apuestas por nuevas tecnologías de generación -sobre todo más limpias- han reducido la dependencia de algunos países en las fuentes fósiles de  generación de energía. Este ha sido un esfuerzo explicado por dos razones: (1) la respuesta a las necesidades ambientales y la agenda de sostenibilidad, y sobre todo (2), la “independencia” de las importaciones de hidrocarburos y el riesgo que implica depender de los países petroleros (que suelen ser inestables y conflictivos) para suplir la demanda energética.

Son estos, los países petroleros, los mayores afectados con estas nuevas tendencias del mercado energético.

Por supuesto, el enemigo de las potencias petroleras no es el “fracking” estadounidense, sino el ascenso de las energías alternativas, la conservación energética y el desarrollo de nuevas tecnologías. Es decir, no es una consecuencia lineal ni única del “fracking” como herramienta de extracción, sino de varias tendencias energéticas que están moldeando la nueva geopolítica de la energía global. Así, el consumo energético de Estados Unidos, por ejemplo, ha reducido de manera importante su dependencia no solo de las importaciones de petróleo, sino del uso de energía de fuentes fósiles en general, pasando del 91,4% en el año 1980 al 83,6% en 2012.

consumo energía

 

Por supuesto, esto supone un escenario de consumo de energía más complejo, en donde las nuevas tecnologías, la preocupación por el medio ambiente y los conflictos geopolíticos parecen estar, por fin, desincentivando la dependencia y el uso de hidrocarburos en muchos países. Esto implica que el bajo precio del petróleo, que incluso ha aguantado el empeoramiento de la situación política en Medio Oriente y en Europa del este, algo que hace algunos años hubiera lanzado el precio del crudo al cielo.

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Por supuesto, el crecimiento de los centros urbanos también ha implicado un incremento importante en la demanda de energía, pero sobre todo, de la contaminación y la preocupación por encontrar alternativas energéticas.

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Pero no solo las grandes potencias petroleras de Medio Oriente y Asia han sentido el golpe de los cambiantes precios de hidrocarburos. Países latinoamericanos, como Venezuela y Colombia (en grados diferentes, pero ambos con preocupaciones fiscales) han visto sus presupuestos reducidos en semanas. El asunto es que la inestabilidad de los precios pueden influenciar la inestabilidad de su política. Venezuela, por ejemplo, ya ha extendido el temor en los mercados de una cesación de pagos y las dinámicas de su política interna no ayudan a tranquilizar sobre su futuro cercano en el que las rentas del petróleo costoso se hayan terminado.

Así, como otros países dependientes del petróleo, Colombia y Venezuela tendrán que replantear su política fiscal en la nueva realidad energética, en donde las reducciones del consumo en Europa y China, la “independencia” energética de Estados Unidos, y el enfrentamiento entre los saudíes e Irán, mantendrán el precio del crudo en precios relativamente bajos en comparación con los últimos años.

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Acuerdo en Ucrania >Crisis en Venezuela

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Fuente: The Big Picture – Boston.com

Por Santiago Silva Jaramillo

Ucrania y Venezuela recorren, a miles de kilómetros de distancia, pero con realidades políticas curiosamente similares, los caminos de la resistencia contra los hombres fuertes que los gobiernan. Las manifestaciones en Ucrania iniciaron en noviembre de 2013, luego que el entonces presidente, Viktor Yanukóvich decidiera estrechar sus vínculos con el gobierno de Vladimir Putin, en vez de acercarse a la Unión Europea (una perspectiva que implicaba su posible y futuro integro a la UE).

En Venezuela, una protesta en rechazo a varios hechos de violencia en el occidente del país, salida de control luego de la agresiva respuesta de las autoridades a las concentraciones estudiantiles del 12 de febrero de 2014. El presidente Nicolás Maduro, heredero del difunto Hugo Chávez, y gobernante de un país con profundos problemas económicos (desabastecimiento e inflación) y de seguridad, respondió con fuerza y su represión logró unir a la desorganizada oposición venezolana y radicalizar el país hasta el borde de la violencia organizada.

Tanto Maduro, como Yanukóvich se decidieron por la alternativa más sencilla y arbitraria, la represión violenta de las manifestaciones. Una herramienta de autócratas, pero que siempre tiene un doble filo; puede dar cuenta de firmeza para la facción del dictador, pero termina de polarizar a los manifestantes y, generalmente, llama la atención y el repudio internacional.

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The Big Picture – Boston.com

La intermediación de los países vecinos fue fundamental para alcanzar un pre-acuerdo en Ucrania y llevar al país a la situación de relativa calma y reforma democrática en el que se encuentra actualmente, pero ¿qué han hecho los vecinos de Venezuela por ayudar a superar la crisis?

En efecto, la diferencia entre los desarrollos de la situación de ambos países reside –hasta ahora- en las posiciones de los demás países (sobre todo los vecinos) en influenciar el desenlace del conflicto. En Ucrania, Rusia jugó un papel de apoyo a Yanukóvich, pero siempre con el freno puesto en las reacciones de los demás países europeos a los excesos. De igual forma, la Unión Europeo intentó en primer lugar darle una salida al presidente ucraniano, al ofrecerle un nuevo trato, pero ante su rechazo (presionado por Moscú, seguramente) inició una campaña de apoyo diplomático a la oposición, que incluyó, incluso, sanciones económicas.

El pasado 21 de febrero el presidente Yanukóvich y los opositores firmaron un acuerdo para intentar superar la crisis que atraviesa su país. Pero luego de la presión por parte de los opositores, el presidente ucraniano se exilió de la capital –y se rumora, del país-, mientras los líderes de la protestas formaron un gobierno de emergencia y convocaron a elecciones.

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The Big Picture – Boston.com

Ahora bien, en Venezuela el único actor internacional que hasta el momento ha actuado realmente es Cuba, que según reportes de los opositores, ha estado enviando aviones llenos de oficiales cubanos para apoyar a los leales a Maduro a reprimir las protestas. En efecto, Cuba tiene mucho que perder en la caída de los chavistas; su influencia internacional y el petróleo que Venezuela le regala son demasiado importantes para los Castro como para no dar la pelea.

Sin embargo, desconcierta un poco el silencio y la inacción del resto de países del hemisferio. Estados Unidos ha hecho algunas declaraciones aisladas (sobre todo en la voz no vinculante de sus congresistas latinos) condenando la violencia y advirtiendo a Maduro por la utilización de fuerzas excesiva. En la mayoría de los demás países la política ha sido el silencio. El presidente colombiano Juan Manuel Santos hizo un llamado al diálogo, pero luego de la airada respuesta de Maduro a la no intromisión en sus asuntos internos, Santos abandonó el tema.

Esperemos que los líderes de las Américas no esperen a que los asuntos se salgan de control, a que la violencia sea generalizada y huela a guerra civil o represión armada, para presionar al régimen venezolano a dejar de matar a su gente, y luego, quizás, a escuchar sus justos reclamos. Si no, a que inviten a Maduro (tan “cortésmente” como sea necesario) a dejar un lado la presidencia de su convulsionado país.

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Gráfico: La botella de agua de 600 bolívares (Inflación en Suramérica)

La botella de agua de 600 bolívares (Inflación en Suramérica): esta semana, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sostuvo en televisión que una botella de agua, que en su país vale 10 bolívares, en Colombia se vende por 600. El comentario, obviamente falso, parece salir de las justificaciones del gobierno venezolano para su altísima inflación y extensivo desabastecimiento de productos. Este gráfico compara la inflación anual en varios países de suramérica en los últimos cuatro años. Fuente: Banco Mundial

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Gráfico: Pasando la batuta (Tendencias de seguridad en Colombia y Venezuela).

 

Gráfico: pasando la batuta (Tendencias de seguridad en Colombia y Venezuela): el siguiente gráfico (y subsecuente tabla) evalúa algunos indicadores de seguridad ciudadana en Colombia, Venezuela y sus capitales. En primer lugar, aborda el indicador universal para medir la seguridad de un lugar, la tasa de homicidios, esto es, el número de homicidios que se dan en una población por cada 100.000 de sus habitantes. La tabla compara varios indicadores como la percepción de seguridad y victimización en ambos países. Fuente: UNODC, PNUD y OEA
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